Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

sábado, 9 de mayo de 2020

Re cuestionando creencia, religión y mandatos


Me resultó muy interesante este artículo (Ponerle una vela a Dios y otra al diablo, de Luis Rivero) y me llevó a reflexionar sobre una cuestión que lleva un tiempo rondándome la cabeza, el infantilismo con el que se trata a una sociedad y con el cual la sociedad se deja tratar. ¡Es cómodo ser niños!
La religión se ha convertido en un conjunto de creencias que se siguen sin cuestionar (parafraseando el artículo, como haría Satán "el cuestionador"... jeje). Cuando se enseña la Palabra no se enseña su origen real, apenas se habla de filosofía o teología o teleología o metafísica; sólo se enseñan las normas que aparecen en un libro aprobado por unos pocos y que hay que seguir al pie de la letra, sin cuestionarse. 
Mi primera escolarización fue católica y, durante los años posteriores rechacé la religión por sentir que sus dogmas, lejos de liberarme, me aprisionaban. Ahora sé que el término religión es volver a sentirnos unidos con nuestra parte divina y nada tiene que ver con seguir creencias sin saber por qué.
Es como el cuento del abad que ataba el gato antes de misa porque éste último era muy travieso y desparramaba el pan y el vino durante la ceremonia. Muerto el abad siguieron atando al gato. Pasaron los años y el gato murió y, desesperados fueron en busca de otro gato al que atar antes de empezar la misa. 
Volví a la Palabra pero desde otro lugar. Los textos sagrados, incluidos los apócrifos, poseen enseñanzas profundas para nuestra vida terrenal y espiritual, tienen mucho de la magia y la maestría del espíritu, pero eso se ve comprendiendo su origen, los significados, los tiempos en los que se escribieron. 
Volviendo al tema del infantilismo, si dejamos que nos sigan triturando la papilla por no tomarnos el trabajo de masticar lo que comemos (el alimento físico, mental y espiritual) es normal que seamos manejados y nos dejemos dominar por el miedo de no saber qué hay del otro lado de la acera, ni querer saberlo: "que ya lo saben mamá y papá (Sistema) por mí y me protegen". 
Todos estamos en etapa de crecimiento, a mí me resulta muy fácil "caer en la tentación" de reclamar a mis padres/pares lo que me embarga y debo recordarme a cada rato que en mí tengo todas la herramientas para hacerme cargo de mí misma, que de mi surgen todas las causas de las que luego recibo su efecto. 
Mastiquemos, rumiemos, probemos, antes de tragarnos cualquier cosa. Ya somos dueños de la cuchara y aún no nos dimos cuenta. 
Tal vez estas palabras distan algo del artículo, pero es a dónde me ha llevado al leer estas palabras y observar la situación actual.
Gracias por llegar hasta aquí...

Gabriela Collado

https://www.eldia.es/suplemento-cultura/2020/05/09/ponerle-vela-dios-diablo/1076997.html

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