Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

sábado, 7 de enero de 2017

Carta de Amor..., a mí.





¿Qué sucede cuando amo a alguien y ese amor no es correspondido? ¿Qué hacer cuando nos vemos implicados en medio de una relación que nos daña más que ayudarnos a expandirnos?

La siguiente carta es un ejemplo de lo que sucede cuando una persona decide no abandonarse a sí misma por una relación (mal llamada amor) en la cual no es bienvenida ni tenida en cuenta. 
No se trata de no amar al otro, sino del resultado de amarnos a nosotros mismos, lo que nos ayuda a no abandonarnos y a amar lo que es como es, sin intentar forzar las situaciones, ni a las personas, ni a nosotros mismos, para encajar.

Amado,

Te amo profundamente y puedo hacerlo porque me amo profundamente a mí. Es por eso que he decidido no seguir comunicándome contigo, porque la emoción que siento cada vez que te acercas interrumpe el libre fluir en mi propia vida, puesto que no hay una creación conjunta, no hay un compartir.
Ceder por amor no es ceder la propia vida, no es en ningún caso abandonarse por otro. Si yo no me abandono nadie lo hará.
Eres digno y soy digna de un amor completo, nada menos que eso.
Nadie podrá impedir que suceda aquello que deba suceder. Aunque uno se esconda o lo aparte. Es por eso que no hay que hacer nada para que las cosas sucedan pero tampoco dejar de hacer por esperarlas.
Todo cuanto hemos venido a hacer aquí es a vibrar en amor, vivirlo todo y disfrutar, jugar y ser felices.
Deberíamos reaprender la claridad de los niños, sinceros, directos.
Principalmente ser claros con nosotros mismos, con lo que sentimos y lo que queremos, para poder serlo con los demás.
No renuncio al amor que siento, sólo me aparto de las situaciones que me llevan a abandonarme a mí misma, a olvidarme de mí.
Nuestro desafío más grande es aprender a soltar aquello más amamos, más allá de los propios intereses. Comprender que tienen un camino y una experiencia por hacer y que nuestra presencia y nuestro egoísmo, muchas veces, les interrumpe su felicidad, su aprendizaje y, por lo tanto, el nuestro.
El desapego es permitir que cada uno viva su experiencia. Procurar la felicidad del otro (aun cuando ello implique hacernos a un lado) es procurar la propia felicidad. Nadie puede ser feliz estando donde no lo aman. Y, si así sucede, será el reflejo de la falta de amor hacia sí mismo. Un círculo vicioso y absurdo.
La claridad aporta luz.
La diferencia entre lealtad y obediencia es que la primera mira hacia el espíritu y la otra hacia el ego. El espíritu entiende de excelencias, no de perfecciones.
Ya no espero nada, todo lo entrego, lo suelto. Es decir que lo espero todo pero no soy yo la que lo decido.
Lo que si deseo es que sepas respetar esta decisión.
Desde el amor que a ti me une…

En amor.

Cuando nos salimos con la nuestra, cuando le ganamos a otro, en realidad, no ganamos nada, sino que perdemos la posibilidad de enriquecernos, de expandir nuestro conocimiento y que el otro, a su vez, expanda el suyo, de trabajar y cooperar conjuntamente por un objetivo común que nos beneficiaría a todos y no sólo a uno. De hecho si es sólo uno quién se beneficia, no se beneficia nadie, ni siquiera ese uno, que se queda aislado con su ilusión de "ganancia".

Darte la oportunidad de enamorarte de ti, no es un gesto de autocomplacencia egótica, ni es para distinguirte, si no para comprender mejor al otro ser humano con el que convives y compartes, para desarrollar la empatía, para compartir el amor que en realidad ya eres sin necesidad de poseer a nada ni a nadie, para derramar sobre el mundo los dones particulares que has venido a ofrecerle y con ello a ofrecerte a ti mismo a través de los demás.



Hoy te amo y te libero, hoy me amo y me libero.

Gabriela Collado

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los molinos son molinos, Quijote

 
 
Creí que necesitaba de otras personas, de “determinado tipo de personas”, para ser capaz de encontrarme a mí misma, para guiarme, para que me ayudaran a comprenderme, para sostenerme y para que me amaran: así yo podría saber que estaba yendo por el buen camino; porque si estaba sola y no había nadie que me amase, entonces eso significaría que algo había hecho mal en mi recorrido, algo que debía ser reparado para que entonces sí pudieran amarme, por fin.
Me la pasé huyendo.
Encontré a muchas de “esas personas” pero, por alguna razón, ninguna permanecía demasiado tiempo en mi vida. ¿Es que aún no estaba siendo lo suficientemente buena? ¿Es que aún seguía cometiendo algún error? ¿Cuándo dejaría de hacer eso que hacía mal y que no acababa de saber qué era y que nadie se atrevía a confesarme?
Y ocurrió, me quedé sola; la última persona que siempre había estado allí, a mi lado, también se fue.
Al principio no hubo silencio, los gritos de mi cabeza se convirtieron en síntomas. Ruido fuera, distracción, ¿diversión?, división.
Me perdí, dejé de reconocerme; creo que hasta yo misma me dejé sola, ¿o fue al revés?
Entonce sí, llegó el silencio; bueno, no llegó, me lo permití, el silencio siempre estaría allí y por eso huía.
El silencio ante mí misma, ante todo cuanto había creado.
Observé detenidamente mis manos, había algo en mi que aun podía reconocer.
“Bienvenida”, me dije.
Me quedé muy quieta para no volver a irme; ya había sucedido antes, muchas veces.
“¿Qué te pasa? ¿De qué huyes? ¿Por qué corres? Desde que te fuiste entraron tantos miedos.
Acabo de verte hacer eso otra vez, como cuando eras niña intentando comprender el enojo de mamá, haciéndote cargo de él, renunciando a tu paz para cambiarlo.
El monstruo no se va porque tú crees en él. Cada vez que huyes de él es porque crees que puede acabar contigo.
Los molinos son molinos, Quijote.
La más profunda aceptación no es algo que tengas que hacer o dejar de hacer. La aceptación más profunda es la que tienes frente a ti misma, así, ahora, sin exigencias, sin castigos, sin condiciones.
Si eres capaz de aceptar que los molinos hacen viento, en lugar de quedarte a planear estrategias para derrotarlos, úsalos para que te impulsen a volar.
¡Déjate en paz!
El maestro al que clamas, el amigo al que reclamas, el amor que anhelas, la alegría que deseas, la belleza a la que aspiras, eso, todo eso, eres tu; así, tal y como eres ahora.
El camino hacia adentro está hecho de pasos cortos y movimientos lentos.
Olvida la imagen de lo que deseas ser y ama la imagen de lo que eres, este momento es sagrado.
Suéltalos a todos, no los necesitas para definirte.
Ni siquiera voy a hacerte promesas. No te diré que, si lo haces, entonces todo cambiará, porque, por lo tanto, te aferrarás al cambio y volverás a huir.
Ámate a ti frente a cada cosa, sin expectativas, ni condiciones.
Ámate en el ellanto y en la rabia; suelta las explicaciones.
Observa tus manos, escucha el silencio, siente el milagro; eres tú.
Por fin has encontrado lo que buscabas.”

Gabriela Collado


martes, 27 de diciembre de 2016

Sanación



Para sanar el cuerpo hace falta también sanar la mente porque es allí en donde se halla la enfermedad.
La sanación es un cambio de percepción.
La enfermedad es el modo que tiene el cuerpo de transferir culpas.
Nadie a quién culpar, nada que sanar.

⚜ Maga

sábado, 24 de diciembre de 2016

A la luz potente de esta Navidad


Es muy posible que este último tiempo, principalmente los dos últimos meses del año, se nos estén presentando crudas verdades delante de nuestros ojos que podrán causarnos más o menos daño, a primera vista, depende de cuán dispuestos estemos a aceptarlas.
No siempre está en nuestras manos hacer algo con aquello que se nos presenta, a veces ya no queda nada que hacer, o simplemente aún no es el momento de hacer algo.
Tal vez, si miramos hacia atrás, (no hace falta remontarse demasiado, con un año nos vale), veamos que aquello que nos hacía creer que teníamos las cosas medianamente resueltas se trataba de una ilusión, algo que a la luz de los últimos tiempos se deja de ver tan real como pensábamos.
Se desmoronan planes y relaciones y la vida nos deja apenas el tiempo para afrontar cada cosa en el momento, con muy escaso margen entre acción y reacción.
Siempre se ha dicho que "de ilusiones no se vive", sin embargo, la mayoría de nosotros ha estado pretendiendo hacer exactamente eso, sostener las propias ilusiones el mayor tiempo posible.
Ese tiempo está llegando a su fin, muchos lo anhelábamos, otros ni siquiera eran capaces de imaginarlo.
Ya no hay elección, o lo ves o lo ves y comienza a hacerse verdaderamente imposible el poder tapar el sol con un dedo.
Creo que este fin de año nos está dando una importante lección de humildad y aceptación.
Si hemos venido siendo más o menos honestos con nosotros mismos, el golpe no será tan duro como si no.
Siempre me pareció preferible una dura verdad a tiempo que una mentira prolongada.
Pero esta luz también trae recompensas, porque lo que es realmente verdadero en nosotros se asienta y se fortalece.
Probablemente sea el momento de comprender, más que de querer entender, que la única seguridad posible se halla dentro de cada uno de nosotros, que de todo caos nace una creación nueva, mucho más pura, que la felicidad más tangible no es otra cosa que las decisiones que nos llevan a estar en paz con nosotros mismos y finalmente, reconocer que existe un orden mayor que nos lleva exactamente a donde queremos ir si somos capaces de confiar lo suficiente como para soltar los mandos del control que están dañando nuestras manos.
Es el tiempo de soltar la queja y agradecer, aunque más no sea, el simple hecho de estar vivos contemplando esta transformación colectiva (¡que no es poco!).
¿Acaso no es la vida una aventura? ¡Vivámosla como tal con la certeza de que sabremos exactamente qué dirección tomar a cada instante!
Agradezco la luz, agradezco el camino, agradezco la verdad y la vida.
¡Feliz Navidad para todos!

martes, 25 de octubre de 2016

La Santa Muerte

 
 
Se dice que las culturas antiguas utilizaban la calavera como signo del alma porque, despojados de todo, la humanidad se veía toda igual. 
Me gusta como punto de vista. 
Vamos caminando hacia la muerte. Siempre caminamos hacia la muerte, viviendo, disfrutando, en el mejor de los casos, siendo y amando, intentando aprender, para que cuando llegue, la persona a la que veamos en el espejo, nos guste. 
La muerte es una amiga, una aliada que comparte tu vida a cada instante. No importa si no eres consciente de ello pero, si lo eres, tendrás la fortuna de recibir su regalo, de escuchar sus consejos; porque no hay nadie que pueda enseñarte mejor el valor de la vida, que la muerte. 
No le temas a esta gran maestra. Al fin y al cabo todos necesitamos que nos susurren cuáles son las cosas que debemos dejar morir para tener más vida. 
Esta es una época propicia para reflexionar al respecto. 
¿La escuchas? Es la que te dice: ¡Vive! 
 
⚜ Maga ☥

miércoles, 6 de julio de 2016

¿A dónde crees que vas?



Te has diferenciado a ti mismo, te has dividido de ti mismo, te has separado de tu ser Dios. Por eso no puedes huir de tí, del mismo modo que no puedes huir de Dios porque son lo mismo y porque esa separación es en verdad una ilusión.
Ves la separación pero no podrías deshacerte de ella ni aunque quisieras. Está en todo, lo Es todo. Nada hay fuera de Dios y nada hay fuera de ti.
El ojo de Dios es tu conciencia que todo lo ve. ¿Cómo esconderse de uno mismo?
Toda mentira, todo engaño es un intento de huída. ¿Cómo huir de uno mismo?
No rompes las cosas o intentas deshacerte de ellas para no verlas, lo haces para que no te vean ellas a ti, para que no te recuerden lo que eres.
Pero todo queda grabado aguardando su justo equilibrio y natural compensación (no la que tú le impones), tenderá a ella, la buscará con ahínco propiciando y disponiendo las mismas condiciones una y otra vez a fin de que sea saldado y el círculo cerrado.
No es una sentencia, es ley.
El equilibrio y lo que lo propicia es Amor y no, como muchas veces crees, lo que te libra de verte, lo que te anestesia y a lo que te haces adicto.
El apego es una adicción y la adicción un apego. Fugas vanas.
Amor es virtud de la luz y la luz ilumina.
La oscuridad, pues, no está en las cosas sino en tus ojos.

viernes, 22 de abril de 2016

El centro de vida

 
 
Sólo dentro ha de hallarse la verdad porque estás hecha de ella.
Eres la prueba misma de la verdad que buscas fuera.
Eres la manifestación de la unión de un principio femenino y un principio masculino y sostener ese equilibrio en ti te lleva a permanecer en la verdad que eres.
No separes la razón del corazón ni el corazón de la razón, que haya fluida comunicación entre ambos.
Demasiada frialdad congela tus actos, demasiado calor los consume.
La tibieza propicia la germinación de tus obras.

 
 

Desnutridos de amor




Los niños no crecidos son aquellos a los que les ha faltado el alimento emocional. Desnutridos de amor, permanecen en el reclamo.
Para crecer, más allá de la edad cronológica, han de aprender a darse ellos mismos ese amor. Amarse a sí mismos como nunca antes lo había hecho nadie.
Porque el único modo de recibir amor es dándolo.

Gabriela Collado

sábado, 26 de marzo de 2016

La belleza



 
Observa la belleza, mira cosas bellas, escucha cosas bellas y agradece; eso te ayudará a crear cosas bellas para ti y para otro.
Ten siempre cosas por las que agradecer porque esa es la verdadera oración, la que despierta la gracia.
¡Gracias!

Feliz sábado de Gloria...
 
Gabriela Collado

¡Confía en ti!


Qué contradictorios somos.
Cuando pensamos en ganar, no nos mostramos como somos.
Sin embargo, cuando nos mostramos como somos, es cuando ganamos.
¡Confía en ti!

Gabriela Collado