Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los molinos son molinos, Quijote

 
 
Creí que necesitaba de otras personas, de “determinado tipo de personas”, para ser capaz de encontrarme a mí misma, para guiarme, para que me ayudaran a comprenderme, para sostenerme y para que me amaran: así yo podría saber que estaba yendo por el buen camino; porque si estaba sola y no había nadie que me amase, entonces eso significaría que algo había hecho mal en mi recorrido, algo que debía ser reparado para que entonces sí pudieran amarme, por fin.
Me la pasé huyendo.
Encontré a muchas de “esas personas” pero, por alguna razón, ninguna permanecía demasiado tiempo en mi vida. ¿Es que aún no estaba siendo lo suficientemente buena? ¿Es que aún seguía cometiendo algún error? ¿Cuándo dejaría de hacer eso que hacía mal y que no acababa de saber qué era y que nadie se atrevía a confesarme?
Y ocurrió, me quedé sola; la última persona que siempre había estado allí, a mi lado, también se fue.
Al principio no hubo silencio, los gritos de mi cabeza se convirtieron en síntomas. Ruido fuera, distracción, ¿diversión?, división.
Me perdí, dejé de reconocerme; creo que hasta yo misma me dejé sola, ¿o fue al revés?
Entonce sí, llegó el silencio; bueno, no llegó, me lo permití, el silencio siempre estaría allí y por eso huía.
El silencio ante mí misma, ante todo cuanto había creado.
Observé detenidamente mis manos, había algo en mi que aun podía reconocer.
“Bienvenida”, me dije.
Me quedé muy quieta para no volver a irme; ya había sucedido antes, muchas veces.
“¿Qué te pasa? ¿De qué huyes? ¿Por qué corres? Desde que te fuiste entraron tantos miedos.
Acabo de verte hacer eso otra vez, como cuando eras niña intentando comprender el enojo de mamá, haciéndote cargo de él, renunciando a tu paz para cambiarlo.
El monstruo no se va porque tú crees en él. Cada vez que huyes de él es porque crees que puede acabar contigo.
Los molinos son molinos, Quijote.
La más profunda aceptación no es algo que tengas que hacer o dejar de hacer. La aceptación más profunda es la que tienes frente a ti misma, así, ahora, sin exigencias, sin castigos, sin condiciones.
Si eres capaz de aceptar que los molinos hacen viento, en lugar de quedarte a planear estrategias para derrotarlos, úsalos para que te impulsen a volar.
¡Déjate en paz!
El maestro al que clamas, el amigo al que reclamas, el amor que anhelas, la alegría que deseas, la belleza a la que aspiras, eso, todo eso, eres tu; así, tal y como eres ahora.
El camino hacia adentro está hecho de pasos cortos y movimientos lentos.
Olvida la imagen de lo que deseas ser y ama la imagen de lo que eres, este momento es sagrado.
Suéltalos a todos, no los necesitas para definirte.
Ni siquiera voy a hacerte promesas. No te diré que, si lo haces, entonces todo cambiará, porque, por lo tanto, te aferrarás al cambio y volverás a huir.
Ámate a ti frente a cada cosa, sin expectativas, ni condiciones.
Ámate en el ellanto y en la rabia; suelta las explicaciones.
Observa tus manos, escucha el silencio, siente el milagro; eres tú.
Por fin has encontrado lo que buscabas.”

Gabriela Collado


martes, 27 de diciembre de 2016

Sanación



Para sanar el cuerpo hace falta también sanar la mente porque es allí en donde se halla la enfermedad.
La sanación es un cambio de percepción.
La enfermedad es el modo que tiene el cuerpo de transferir culpas.
Nadie a quién culpar, nada que sanar.

⚜ Maga

sábado, 24 de diciembre de 2016

A la luz potente de esta Navidad


Es muy posible que este último tiempo, principalmente los dos últimos meses del año, se nos estén presentando crudas verdades delante de nuestros ojos que podrán causarnos más o menos daño, a primera vista, depende de cuán dispuestos estemos a aceptarlas.
No siempre está en nuestras manos hacer algo con aquello que se nos presenta, a veces ya no queda nada que hacer, o simplemente aún no es el momento de hacer algo.
Tal vez, si miramos hacia atrás, (no hace falta remontarse demasiado, con un año nos vale), veamos que aquello que nos hacía creer que teníamos las cosas medianamente resueltas se trataba de una ilusión, algo que a la luz de los últimos tiempos se deja de ver tan real como pensábamos.
Se desmoronan planes y relaciones y la vida nos deja apenas el tiempo para afrontar cada cosa en el momento, con muy escaso margen entre acción y reacción.
Siempre se ha dicho que "de ilusiones no se vive", sin embargo, la mayoría de nosotros ha estado pretendiendo hacer exactamente eso, sostener las propias ilusiones el mayor tiempo posible.
Ese tiempo está llegando a su fin, muchos lo anhelábamos, otros ni siquiera eran capaces de imaginarlo.
Ya no hay elección, o lo ves o lo ves y comienza a hacerse verdaderamente imposible el poder tapar el sol con un dedo.
Creo que este fin de año nos está dando una importante lección de humildad y aceptación.
Si hemos venido siendo más o menos honestos con nosotros mismos, el golpe no será tan duro como si no.
Siempre me pareció preferible una dura verdad a tiempo que una mentira prolongada.
Pero esta luz también trae recompensas, porque lo que es realmente verdadero en nosotros se asienta y se fortalece.
Probablemente sea el momento de comprender, más que de querer entender, que la única seguridad posible se halla dentro de cada uno de nosotros, que de todo caos nace una creación nueva, mucho más pura, que la felicidad más tangible no es otra cosa que las decisiones que nos llevan a estar en paz con nosotros mismos y finalmente, reconocer que existe un orden mayor que nos lleva exactamente a donde queremos ir si somos capaces de confiar lo suficiente como para soltar los mandos del control que están dañando nuestras manos.
Es el tiempo de soltar la queja y agradecer, aunque más no sea, el simple hecho de estar vivos contemplando esta transformación colectiva (¡que no es poco!).
¿Acaso no es la vida una aventura? ¡Vivámosla como tal con la certeza de que sabremos exactamente qué dirección tomar a cada instante!
Agradezco la luz, agradezco el camino, agradezco la verdad y la vida.
¡Feliz Navidad para todos!

martes, 25 de octubre de 2016

La Santa Muerte

 
 
Se dice que las culturas antiguas utilizaban la calavera como signo del alma porque, despojados de todo, la humanidad se veía toda igual. 
Me gusta como punto de vista. 
Vamos caminando hacia la muerte. Siempre caminamos hacia la muerte, viviendo, disfrutando, en el mejor de los casos, siendo y amando, intentando aprender, para que cuando llegue, la persona a la que veamos en el espejo, nos guste. 
La muerte es una amiga, una aliada que comparte tu vida a cada instante. No importa si no eres consciente de ello pero, si lo eres, tendrás la fortuna de recibir su regalo, de escuchar sus consejos; porque no hay nadie que pueda enseñarte mejor el valor de la vida, que la muerte. 
No le temas a esta gran maestra. Al fin y al cabo todos necesitamos que nos susurren cuáles son las cosas que debemos dejar morir para tener más vida. 
Esta es una época propicia para reflexionar al respecto. 
¿La escuchas? Es la que te dice: ¡Vive! 
 
⚜ Maga ☥

miércoles, 6 de julio de 2016

¿A dónde crees que vas?



Te has diferenciado a ti mismo, te has dividido de ti mismo, te has separado de tu ser Dios. Por eso no puedes huir de tí, del mismo modo que no puedes huir de Dios porque son lo mismo y porque esa separación es en verdad una ilusión.
Ves la separación pero no podrías deshacerte de ella ni aunque quisieras. Está en todo, lo Es todo. Nada hay fuera de Dios y nada hay fuera de ti.
El ojo de Dios es tu conciencia que todo lo ve. ¿Cómo esconderse de uno mismo?
Toda mentira, todo engaño es un intento de huída. ¿Cómo huir de uno mismo?
No rompes las cosas o intentas deshacerte de ellas para no verlas, lo haces para que no te vean ellas a ti, para que no te recuerden lo que eres.
Pero todo queda grabado aguardando su justo equilibrio y natural compensación (no la que tú le impones), tenderá a ella, la buscará con ahínco propiciando y disponiendo las mismas condiciones una y otra vez a fin de que sea saldado y el círculo cerrado.
No es una sentencia, es ley.
El equilibrio y lo que lo propicia es Amor y no, como muchas veces crees, lo que te libra de verte, lo que te anestesia y a lo que te haces adicto.
El apego es una adicción y la adicción un apego. Fugas vanas.
Amor es virtud de la luz y la luz ilumina.
La oscuridad, pues, no está en las cosas sino en tus ojos.

viernes, 22 de abril de 2016

El centro de vida

 
 
Sólo dentro ha de hallarse la verdad porque estás hecha de ella.
Eres la prueba misma de la verdad que buscas fuera.
Eres la manifestación de la unión de un principio femenino y un principio masculino y sostener ese equilibrio en ti te lleva a permanecer en la verdad que eres.
No separes la razón del corazón ni el corazón de la razón, que haya fluida comunicación entre ambos.
Demasiada frialdad congela tus actos, demasiado calor los consume.
La tibieza propicia la germinación de tus obras.

 
 

Desnutridos de amor




Los niños no crecidos son aquellos a los que les ha faltado el alimento emocional. Desnutridos de amor, permanecen en el reclamo.
Para crecer, más allá de la edad cronológica, han de aprender a darse ellos mismos ese amor. Amarse a sí mismos como nunca antes lo había hecho nadie.
Porque el único modo de recibir amor es dándolo.

Gabriela Collado

sábado, 26 de marzo de 2016

La belleza



 
Observa la belleza, mira cosas bellas, escucha cosas bellas y agradece; eso te ayudará a crear cosas bellas para ti y para otro.
Ten siempre cosas por las que agradecer porque esa es la verdadera oración, la que despierta la gracia.
¡Gracias!

Feliz sábado de Gloria...
 
Gabriela Collado

¡Confía en ti!


Qué contradictorios somos.
Cuando pensamos en ganar, no nos mostramos como somos.
Sin embargo, cuando nos mostramos como somos, es cuando ganamos.
¡Confía en ti!

Gabriela Collado

Cuando mi amiga se fue...

 
Hay quien necesita cerrar sus historias insultando o culpando al otro, proyectando sobre el otro su frustración, su falta de aceptación. Lo sé porque también estuve de ese lado hasta que comprendí que eso sólo podía hacerme daño a mi misma.
Cuando mi amiga dejó de hablarme sin motivo “aparente” no pensé que fuera por algo en contra mío, pensé que, probablemente, necesitaba tiempo para resolver ciertos aspectos de su vida, para poner sus cosas en claro.
Es verdad que mi primera reacción fue el enfado y que por un momento me erigí sobre mi derecho a saber qué sucedía; pero luego recordé su derecho; su derecho al silencio, su derecho a elegir en dónde estar y con quién.
Por eso no rompí su decisión, no la usé para insultarla, ni procuré hacer que sufriera por el abandono o el desprecio que me había ocasionado.
Tampoco usé la situación para pegarme (culparme) a mí misma. Estuve muy tentada pero me duró poco hasta que me dije a mí misma “¿Vas a pegarte tú por cómo es la gente? ¿Vas a pegarte con el mismo palo que ellos usan para pegarte? ¿Quién eres? ¿Acaso eres lo que los demás dicen que eres?”
Porque mi amiga no me abandonó ni me despreció, simplemente tomó sus decisiones.
Quizás me cueste comprenderla aunque eso no quita que la eche de menos.
Si yo ncesito cerrar nuestra historia, soy “yo” quién lo necesita, no puedo obligarla ni acosarla para que me de la respuesta y las explicaciones que sólo “yo” necesito.
Tal vez, si miro hacia atrás en nuestra historia compartida, halle las respuestas; tal vez ya me lo había dicho y no supe escucharla o tal vez, simplemente no pudo, no supo o no quiso hacerlo.
Como en la historia del alacrán, si siento que me ha picado y me ha dolido, la próxima vez tomaré mis recaudos. Pero tengo que saber que, si mi amiga regresa, inclusive bajo otro rostro, no se trata de que yo me cierre a compartir ni de que yo deje de ser quien soy (siempre y cuando ese quien soy no le haga daño al otro).
Tal vez el ideal sería tener una actitud clara. A veces intentamos ser amables en lugar de ser claros porque pensamos que eso puede herir al otro, entonces omitimos poner los límites saludables.
También puede suceder que seamos muy claros y el otro escuche lo que desee escuchar.
En cualquier caso, ni el insulto, ni la ofensa, ni culpar al otro son salidas válidas para mi vida.
Dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos".
He sido insultada, culpada, ignorada, amenzada y criticada; también he tomado distancia en relaciones que después han vuelto fortalecidas. A otras les he dicho adiós para siempre por comprender que eso no era lo que yo deseaba para mi vida.
Pero está claro que de todas ellas yo sólo me quedo con aquello que decido hacer mío. Así que, en lugar de quedarme con el insulto, la culpa, la crítica, la amenaza o el ninguneo, elijo la fortaleza que todo ello me ha dado para seguir adelante, para aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, para aprender que hay otras que sí y tener el coraje de hacerlo (pero siempre en mí misma).
Si hoy te molesta mi actitud fíjate que hay en ti de aquello que en mi rechazas, yo haré lo mismo con la tuya y ése será el regalo de nuestro encuentro.
Que te respete y comprenda no significa que deba permanecer a tu lado si el modo que has elegido para vivir a mí me hace daño.
Eso es amarme y, si no empiezo por ahí, no seré capaz de amarte.
Eres libre de quedarte o de marcharte pero, si permaneces en la puerta para pegarme, esa puerta será cerrada y habrás de quedarte frente a frente con tu espejo. Así que no pegues tan fuerte porque puede dolerte mucho.
Si decides amarte y conocerte a mi lado, serás bienvenido.
Tú eliges siempre, no olvides que yo también.

Gabriela Collado
 

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lunes, 14 de marzo de 2016

Me convierto en lo que pienso

 
 
Habla de lo que desees en abundancia. 
No hables de lo que no quieras en tu vida, simplemente ignóralo.
Existe una ley universal que observa que nos convertimos en aquello en lo que pensamos durante todo el día. Al nos detenernos a observar nuestros propios pensamientos nos dejamos bombardear constantemente por ellos.
Dijo el maestro Jesús "no es lo que entra por tu boca lo que habrá de hacerte daño sino lo que de ella sale"
Esto quiere decir que, cuando algo sale de mi boca, cuando lo pongo en palabras es porque he pensado en ello y, si he pensado en ello, es porque creo en ello y, si creo en ello, entonces le doy poder y logro que se manifieste en mi vida una y otra vez.
A este punto debemos comprender que la queja también es un pedido contante al cielo porque está poniéndose en palabras y, de ese modo, seguirá manifestándose.
Meditar es invitarnos a hacer silencio mental, a salir de ese barullo de pensamientos que nos abruma, pero es bien cierto que no nos resulta tan sencillo escapar a ese ruido con solamente sentarnos en silencio.
En este punto te invito, no a que dejes de pensar, sino a que observes ese flujo de pensamientos que atraviesan tu mente y a los que les das cabida, que intentes cambiar la dirección de dichos pensamientos y que reeduques a tu mente.
En lugar de enredarte en ellos y seguirlos hacia donde te lleven sólo obsérvalos sin juicio (sin pensar si esto es positivo, esto es negativo, esto es bueno, esto es malo, esto es agradable, esto desagradable...) y suéltalos, déjalos ir, córtalos en la mitad de su argumentación.
Se trata de que te conviertas tú en maestro de tu mente y la dirijas hacia tu objetivo y no que siga siendo ella la que dirija tu vida sin sentido ni coherencia.
¿Qué deseas en abundancia?
¿En qué piensas en abundancia?
Tú eliges.

jueves, 10 de marzo de 2016

Permítete vivir sin límites

 
 
Deja de culparte.
Sólo tu eres capaz de hacerte LIBRE.
Vive, se te ha dicho, no necesitas permiso para hacerlo, nunca lo has necesitado, así que date tú el permiso de vivir sin juzgarte.
Juicio es limitación, no te limites.
Has sido severa/o contigo misma/o, ahora es el tiempo del amor, de florecer a lo que en verdad eres.
Nadie te lo da, nadie debe permitírtelo porque no hay nadie más que tú creando esta experiencia.
Suéltate, baila, juega. No importa lo que hagas porque lo que eres está presente en cada cosa que haces.
Si sientes que no estás dando lo suficiente tal vez sea porque no te estás dando (permitiendo) recibir lo “¿suficiente?”
No cuantifiques porque eso es límite. Decir “hasta aquí” o “hasta allí”.
Si puedes dar sin medida también debes poder recibir sin medida.
¡Cree en ello!
El Universo no tiene límites, es infinito y lo es por su constante transformación.
Transformación es vida.
No temas los cambios, entonces te volverás ilimitada/o.
Los límites son para definirte pero tu no necesitas definirte porque ya eres. Eres el TODO que te contiene. Eres conciencia de Dios viviendo una experiencia de conciencia humana.

lunes, 29 de febrero de 2016

Aceptar

 
 
Es tan relajante saber que no tienes nada que cambiar, ningún lugar al que llegar.
Aceptar como uno es, como las cosas son, es un término mucho más amplio que “conformarse”.
Aceptar no es conformarse o resignarse. Aceptar es, en primer lugar, dejar de querer que algo sea como no es, dejar de resistirse a una verdad que tenemos frente a nuestros ojos (internos y externos).
Cada vez que aceptamos lo que es dejamos de luchar. Esa es la lucha interna que nos comporta sufrimiento: no aceptar lo que es.
Esa resistencia es como querer escapar de uno mismo. Eso hacemos cuando no nos amamos, huir de nosotros mismos, rechazarnos, abandonarnos, no aceptarnos. Por eso miramos hacia afuera en lugar de mirar dentro, por eso nos medimos con los demás comparándonos, creyendo que somos en la medida en que nos reconocen y también en la que nos juzgan (para bien y para mal). Necesitamos existir para el otro porque no estamos existiendo para nosotros mismos.
Las crisis son el límite de esas resistencias. Ocurren cuando la cuerda se tensa tanto que de un lado queda lo que es y del otro lo que quiero.
Aceptar es recibir (ad-captare / hacia-tomar) lo que es y soltar la tensión de la cuerda, dejar de tirar de ella. Si la cuerda se rompe, entonces caeré junto con lo que quiero (que no es lo que es), es decir que me quedaré estancada en mi necedad y, probablemente, enferme con ella o, mejor dicho, “de ella”. Toda enfermedad (malestar) es una resistencia.
Y ¿cómo sé que lo que es (eso a lo que me resisto), es la verdad y no algo que un otro está imponiéndome, ya sea una persona, una cultura, una creencia limitante, etc.?
Cualquier cosa que venga de fuera es un “no yo”, es lo que “no soy”, una ilusión y la verdad sólo puede ser lo que “soy”, si no deja de ser verdad para mi.
No hablo de la verdad para mi mente, que es la que me lleva a la resistencia, hablo de la verdad suprema para mi ser.
Esa verdad está en el corazón y no en la mente y es muy fácil distinguir una de otra porque la primera te aporta paz.
Todo lo que tenías que hacer era aceptarte como eres, amar en ti lo que eres, sin imponerte condiciones, reglas y rigideces; sólo así podrías encontrarte frente a alguien que te ame como eres en verdad y dejarías de proyectar rechazo y abandono fuera.
No tienes nada que cambiar en ti, nada que arreglar, nada que sanar; sólo tienes que amar, dejar de resistirte y no temer.
La resistencia y el temor te alejan del amor, es decir que te alejan de ti.
Tu reino es el reino del corazón y es allí donde debes permanecer.
Cada vez que quieres aferrar algo (o a alguien) externo a ti acabas soltándote a ti mismo; tus manos dejan de estar libres para recibir lo que en “verdad” es tuyo, para ti.
Recuerda que aceptar es recibir y aferrar (a-ferrar / hacia-hierro) es poner grilletes; por lo tanto eres esclavo de aquello a lo que te aferras.
No puedes tenerte si estás intentando tener cualquier otra cosa que no seas tu. Sólo puedes “tenerte” a tí mismo y así recibir lo que eres, lo que es como tu, afín a ti, para ti.
Aceptar es también, pues, soltar lo que no eres y, ese soltar, es liberarte de los grilletes que tú mismo te habías impuesto.

jueves, 25 de febrero de 2016

Je suis ce te joindre avec tout le monde...


 
Cada día se descorre un velo.
A veces ocurre en forma de milagro.
Otras nos zarandea la porfía de sostener la ilusión.
Pero una ilusión sólo es eso, una quimera demente.
Para habitar el corazón han de aceptarse las verdades,
entrar con humildad en su casa y no temer.
Hoy brindo por los milagros y celebro la reunión de las almas...
...más allá del sueño.


Yo Soy lo que se une con todo el mundo...

Gabriela Collado


domingo, 21 de febrero de 2016

Enamora-miento

 
 
Los gallardos de la mente están hechos para enredarte, son hábiles embaucadores; el hedonismo es su única finalidad.
El palcer por el placer acaba siendo autodestructivo, como todo aquello en donde no habita el equilibrio. Por eso, si no tienes paciencia en los ciclos de la vida y deseas quedarte en la comodidad de los placeres, acabarás engañándote a ti mismo.
Todo lleva al cambio porque la rueda gira; porque no hay espiral posible de escalar sin movimiento.
No se puede vivir un “amor” desde la mente eso no es amor sino una vana ilusión.
Observa a tu enamorado/a, observa si es un objeto de devoción, un capricho para aplacar tu soledad.
Enamorarse de otro no es amar a otro. Enamorarse de otro es un espejismo, es creer que tu amor está afuera, en esa otra forma y que depende de su presencia o su ausencia, de su correspondencia o no, de lo que pueda ofrecerte o quitarte.
Pones tu amor fuera de ti, pierdes tu poder.
A veces lo que creemos sea estar enamorado/a de alguien es, en realidad, una auto-violación porque ese otro pasa a ocupar todos nuestros espacios, nuestras decisiones. Pensamos por el otro “¿qué pensará?”, actuamos por el otro “¿qué espera de mi?”. “Él/ella quiere”, “él/ella dice”, él/ella hace o no hace”... Y, así, vamos abandonándonos, dejamos de escuchar lo que nosotros pensamos, lo que esperamos. El “yo quiero” pasa a ser “él/ella quiere”.
Y, en ese abandonarnos tan inconsciente, comenzamos a arrastrarnos para obtener esa mínima dosis de “amor” que él o ella quiera darnos.
Y, más imploro por esa dosis, más me abandono y, más me abandono, menos recibo, o recibo lo que estoy eligiendo ser: “abandono” y el otro comienza a abandonarme, a no tenerme en cuenta.
Entonces lo culpamos y sufrimos, decimos que al otro no le importamos cuando, en verdad, siempre hemos sido nosotros mismos los que nos hemos ido abandonando, ignorando, prostituyendo por una mirada, una caricia, violando nuestros propios deseos.
Desanda el camino. ¿En qué lugar has decidido abandonarte? ¿En qué momento?
Ve a buscarte. Recuerda quién eres y qué quieres y no vuelvas a ceder en ello para que una ilusión pueda encajar en tu vida.
El amor no se busca desesperadamente allí fuera, el amor se cultiva dentro, con uno, en uno.
La paciencia es una cualidad de ese amor. El saber decir un NO a tiempo es amarte.
Nadie va a darte lo que tu no te das.
Y, cuando recuerdes amarte a ti por sobre todas las cosas, comenzarás a vibrar en ese amor, brillarás de tal modo que tu compañero/a (el/la que te corresponda) sabrá reconocerte y ya no te importará la forma que ese amor tome (amigos, pareja, hermanos, compañeros...) porque el AMOR no es forma sino contenido, porque estés donde estés y con quién estés estarás siempre en pareja contigo y allí no existe abandono posible, ni miedo (que es el olvido del amor).
Y, cuando se reconozcan y se tomen de la mano...
Bueno, allí comienza otra extraordinaria aventura.
¿Estás dispuesto/a a vivirla?
 
Gabriela Collado

miércoles, 17 de febrero de 2016

Aceptar el equilibrio



Cada vez que me enfado estoy queriendo controlar algo.
Estaría bien que observara qué es eso que quiero controlar.
Tengo que comprender que no puedo (ni debo) controlarlo todo, que existen muchísimas cosas que escapan a mi alcance, que no sé qué es lo mejor para mí y, mucho menos, para otro. Que cada uno tiene una experiencia que vivir de determinada manera y que la vida es más sabia que yo.
Existe una perfección, un orden y un equilibrio que escapan a mi concepción de dichas palabras.
Soltar el control es aceptar esto.

sábado, 13 de febrero de 2016

El jardín interior



Dónde pones tu atención, pones tu energía y, allí donde pongas tu energía es lo que verás florecer.
Observa tus prioridades y podrás saber hacia donde estarás avanzando.
Si quieres conocer realmente a alguien observa esto con atención y no hará falta que le preguntes nada.
Aquel cuya prioridad es la conciencia no obviará la auto-observación y cumplirá gustoso con las tareas que lo lleven a sí mismo.
Si, en cambio, toma el camino del olvido, la distracción lo perderá una y otra vez en el juego de los juicios.
El primero verá florecer el amor en su jardín, el segundo se verá atacado por sus propias ramas.
Cuida tu jardín interior para que el amor quiera habitar en él.

viernes, 12 de febrero de 2016

Consejos al espejo


Si usted quiere decir algo, dígalo.
Si quiere saber algo, pregunte.
Si lo que tiene para decir no sumará amor en el otro, mejor haga silencio.
No suponga, no se haga el misterioso para que el otro le pregunte, no insinúe.
Los valientes son directos, no anidan pájaros en su cabeza para cerrar sus círculos y conjeturar sospechas que sólo viven en su mente.
La claridad es una cualidad del corazón.
Y, si han sido claros con usted y no ha sabido ni querido escuchar, no invente recovecos en los que esconderse.
No se lamente y aprenda.
Sea honesto consigo mismo que aquí no hay nadie más.
Sepa de una vez que el silencio le enseñará muchas cosas.

¡Brilla!

 
Tu amor es luz pura y brillante, no hay modo de esconderlo.
No es lo que sabes, es lo que eres.
Es lo que se produce en los demás al contacto contigo.
Brilla.
Yo te amo.
Y brillo y amo a través de tí.
Nada hay más humano y celestial a la vez.
Nada hay más sagrado.
Eso hemos venido a hacer aquí.

domingo, 7 de febrero de 2016

Inspiración

 
 
Hoy los Ángeles Serranos nos regalan esta palabra: INSPIRACION. 
Inspirar es recibir el aire oxigenado a través del aliento. La inspiración sería la acción de respirar hacia adentro. 
Pero no sólo se refiere al mecanismo de oxigenar nuestros pulmones sino también a la acción de iluminar nuestro espíritu. No olvidemos que el “aliento divino” hace referencia al espíritu (Sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente: con este aliento divino el hombre se convirtió en un ser vivo, al igual que otras formas de vida animal (el término nefesh chay se utiliza en Génesis 1:21 y aquí). Sin embargo, sólo el hombre es un ser vivo creado a imagen de Dios (Génesis 1:26-27). 
Entonces Dios creó al hombre, poniendo Su aliento, Su Espíritu, dentro de él. 
Podemos decir, pues, que la inspiración es el instante previo a cualquier creación y que sin inspiración no hay creación, sólo será una repetición de acciones mecánicas y conocidas que darán como resultado lo mismo de siempre. 
Me siento isnpirada cuando permito que “aires nuevos” ingresen en mí y me impulsen a seguir viviendo (creando vida). 
Cuando el aire está viciado mi respiración se vuelve dificultosa y el intercambio que se produce en mis pulmones no puede ofrecer nada nuevo al exterior. 
Yo creo mi vida y mi mundo en cada exhalación. Cada exhalación es aire transformado que yo ofrezco al exterior. Si no suelto el viejo oxígeno, no permitiré que la inspiración traiga vida nueva. 
¿Qué es lo que estoy respirando? ¿Cuál es el aire viejo que no estoy soltando y con el que sigo llenándome? 
Para hallar inspiración he de renovar el aire, cambiar de ambiente, de pensamientos, creencias, abrir las ventanas y permitir que entren nuevas ideas. 
Nadie puede respirar por mí y, si bien alguien puede “alentarme” en algún momento, la inspiración es algo que deberé buscar en mí misma. Es la conexión con mi espíritu. 
En cada inspiración que hago tengo la oportunidad de volver a elegir. Si inspiro miedo, mis creaciones me devolverán ese miedo transformado en ataque, violencia, rabia, odio... 
Si en mi próxima inspiración tomo conciencia y elijo inspirar amor, estaré creando la melodía que siempre he deseado escuchar. Mi melodía es única y es la que he venido a compartir con el mundo. No tengo que bailar el ritmo de nadie ni memorizar y repetir unas notas que no son mías. 
Sólo el corazón, es decir mi espíritu, mi inspiración, entiende mis ritmos y armonías. 
Dejemos que sea él quien nos INSPIRE. 
¿Ya oyes su canción? 
 

domingo, 31 de enero de 2016

Recuerdos



Un recuerdo es una emoción impresa.
Una emoción reprimida permanece girando en la memoria hasta ser liberada. Buscará su hueco a través de una experiencia similar a la original, provocará y proyectará la repetición de dicha experiencia para poder ser liberada.
Si una experiencia se repite una y otra vez, pregúntate que es lo que aun no has hecho o dicho y responde diferente.


 

Sombra



Todo en la vida oscila como un péndulo buscando el equilibrio.
Venimos de la luz y necesitamos conocer nuestra sombra para volver a ella.


Tú no me temes a mí



El miedo no existe.
Tú no me temes a mí, te temes a ti.
Yo no te temo a ti, me temo a mi.
El miedo soy yo y, si me libero de mi creencia del miedo, si me libero de mi creencia de que sólo soy eso, me libero del miedo.
Soy Amor y puedo amarme a través de ti.


Cosas



La humanidad no tiene alturas. Usamos las "cosas" para medir a las personas. Medimos y cuantificamos todo y esa "cosa" llamada alma se nos escapa hasta dudar de su existencia y creer que nosotros también somos "cosas". Entonces busquemos "cosas" que nos toquen el alma y toquemos el alma de las personas, es el mayor desafío, el único.

 

Llegar a la cima

Mount Everest

Pensaba en lo que buscan aquellos que desean llegar a la cima más alta y me respondí a mi misma que la recompensa no la hallan, probablemente, en llegar si no en lo vivido durante el ascenso.
Puede que emprendamos algo con una intención determinada y que, en el camino, esa intención se transforme.
Permanecer abiertos a esas transformaciones es en sí mismo llegar a la cima.


sábado, 30 de enero de 2016

Estás de suerte


Estás de suerte, porque la vida no te dejará escaparte de aquello que tienes que afrontar. Podrás mirar mil veces hacia otro lado, podrás huir refugiándote lejos, podrás culpar a los demás, cambiar de amigos, incluso de pareja, pero seguirás recibiendo los mismos cachetazos una y otra vez, hasta que decidas dejar de creer que cambiando lo que te rodea podrás deshacerte de lo que te hace daño. Hasta que asumas tu responsabilidad en el asunto. Hasta que dejes de jugar a la víctima y te afrontes al hecho doloroso de que tú eras el verdugo.
El hecho inexorable que más nos cuesta afrontar es el hecho de que estamos solos. Nacimos solos, vivimos solos y moriremos solos. Puedes sentirlo como libertad o como soledad. La vida y sus circunstancias son siempre una cuestión de perspectiva. Y nadie puede (¡ni debe!) salvarte de esa soledad. Decía Eckart Tolle: “las relaciones están aquí para hacerte consciente, no para hacerte feliz”. Y es en la más profunda soledad en la que debemos encontrarnos y afrontar nuestras propias batallas con nuestra oscuridad, nuestros miedos y miserias, nuestras vergüenzas y negaciones. No importa si estás rodeado de gente o no, tampoco importa si quien te ama desea ayudarte; a veces la mejor ayuda se hace desde el silencio, aunque no la veas, aunque creas que te han abandonado. Con respecto a esto hay una parábola anónima que cuenta la historia de un par de huellas en la arena caminando juntas y que, en los momentos más difíciles, un par de ellas desaparecía y sólo quedaba una avanazando. Cuando, desde su dolor, el caminante le reclama su abandono a aquel que lo acompañaba, el otro responde “en los momentos en que sólo viste un par de huellas, esas huellas eran las mías mientras te sostenía en mis brazos”. Una vez más, todo es una cuestión de perspectiva y no de expectativa.
El miedo a la soledad nos enfrenta con nuestro más ancestral miedo a la muerte y no seremos capaces de despertar de este sueño hasta que no lo miremos a la cara, hasta que temblando desnudos frente al vacío, nos rindamos y soltemos el control absoluto que pretendemos ejercer sobre la vida.
Existe un momento en tu camino en el que la vida te hace el regalo más grande de todos enfrentándote a la muerte, a la muerte de lo que creías que eras o debías hacer. Entras en crisis, una crisis épica en la que, literalmente, te sientes morir. Entonces, la muerte pasa a convertirse en tu mejor maestra; te toma de la mano y te dice, “vuela, deja de arrastrarte y pelearte con el suelo y vuela”. Y ese vuelo lo emprendemos solos para, desde las alturas, comprender que aquello que llamábamos soledad es la única libertad posible.
Depón las armas, amigo mío. Mírate a los ojos, quizás por primera vez. Sé lo más honesto que puedas contigo mismo y vuelve a ser tu propio guía.
Hoy estás de suerte.

miércoles, 27 de enero de 2016

Entre el debo y el quiero


¿Cuándo nace el "debo"? "Debo hacer esto o lo otro, "debo ser así o asá, "deberías darme tal o cual cosa, "debes quererme"... etc., etc., etc.
¿Cuándo es que empezamos a sentirnos en deuda con el mundo, con los demás, con la vida? ¿Acaso nacemos para pagar deudas?
La culpa y el autocastigo son maneras absurdas de pagar una deuda por haber "fallado" o, peor aún, de querer hacérsela pagar a otro.
Nacemos libres porque eso es lo que somos, ¡libres! No le debemos nada a nadie, ni nadie nos lo debe a nosotros. No hay "bancos" de vida porque ésta no puede tener límites.
Todo está en nuestra mente, nuestra cárcel y nuestra libertad.
Entre el debo y el quiero hay un abismo de intereses con los que nadie gana.
Entre el debo y el quiero se halla nuestra decisión de hacernos responsables de la propia felicidad, más allá de culpables, deudores y demás fantasmas que fabricamos para no asumir nuestro verdadero poder.
¿Cuánto le temes a tu libertad?



sábado, 23 de enero de 2016

Hacete un favor






Hacete un favor, no tengas miedo de cagarla porque entonces sí que vas a hacerlo.
La vida no entiende de errores, eso sólo está en tu cabeza.
La vida te ama así como sos.
Él espera a alguien como vos, así con todo eso que llamas defectos.
Ella desea a alguien como vos porque sos justo todo lo que ella no sabe ser.
No hay un modo de hacer las cosas y menos de hacerlas "bien" o "mal".
Por lo tanto no hay modo de cagarla.
Simplemente no tengas miedo.
Sólo AMA.

lunes, 18 de enero de 2016

Los obstáculos a la paz


"Este hermano que está a tu lado todavía te sigue pareciendo un extraño. No lo conoces, y la interpretación que haces de él es temible. Y lo sigues atacando, para mantener a salvo lo que tú crees ser. Sin embargo, en sus manos está tu salvación. Ves su locura, que detestas porque la compartes con él. Y toda la piedad y el perdón que la curaría dan paso al miedo. Hermano, necesitas perdonar a tu hermano, pues juntos compartiréis la locura o el Cielo. Y juntos alzaréis la mirada con fe o no la alzaréis en absoluto."
#UCDM T.19.IV.D.I.12.7


#MiinterpretacionDelMilagro
 
El día en que comprendamos que perdonar al otro es, en realidad, perdonarse a sí mismo por creer en el ataque, comprenderemos cuántas luchas (de pensamiento, palabra y acción) hemos emprendido en vano y todas contra nosotros mismos, aunque muchas de ellas pareciera que fueran contra otro.
Sólo un loco es capaz de atacarse a sí mismo constantemente y por eso se lo encierra, por eso se le pone un chaleco de fuerza para que no pueda hacerse daño a sí mismo ni a nadie. No, no se los encierra, están todos sueltos; gran parte de la humanidad misma está demente y se ataca constantemente y por eso no es capaz de dejar de atacar a los demás.
No podemos pretender sentirnos a salvo si continuamos perpetrando ataque en nuestra mente, si seguimos considerando su existencia.
Las imágenes de odio y ataque que ves fuera, en el mundo, están allí porque tu crees en ellas y porque continuas insistiendo en que debes defenderte de algo.
Si comprendiéramos algo tan sencillo y cierto como que todos buscamos lo mismo, como que todos hacemos lo que hacemos (bien o mal), dentro de nuestro conocimiento del momento, porque queremos ser amados.
¿Quién querría ser amado si no supiera que el amor existe? ¿Quién quisiera ser amado si no creyera que posee en sí mismo la capacidad de amar?

Gabriela Collado

lunes, 11 de enero de 2016

Obsérvalo todo

 
Tenemos dos ojos y una boca... Observa antes de decir nada. Haz silencio y observa. Obsérvalo todo, incluso a ti mismo. No todo es tan simple como parece, no todo se ve tan claro y a simple vista.
Antes de opinar, observa. Antes de posicionarte, observa.
Observa el bosque completo, la humanidad entera, no sólo una parte, no sólo lo que "se deja ver".
Cuando tengas todos los datos, absolutamente todos, opina. Verás que nunca estarás en condiciones de hacerlo.
Lo único que estás en condiciones de hacer es generar paz y armonía en tu alma, contigo mismo, con quienes te rodean. Ahí comienza la paz y no enarbolando banderas que distinguen y separan.

martes, 5 de enero de 2016

El simbolismo de los Reyes Magos



El Hermetismo egipcio decía: “Tal y como es arriba así es abajo” y teniendo en cuenta esta máxima, por medio de la analogía del Macrocosmos al Microcosmos, seguiremos el camino que nos muestra la estrella de Belén y que recorremos junto a los “magos de oriente”.
Encontramos referencia a los magos en el evangelio de San Mateo, pero no especifica el número de ellos, tan solo que siguen a una estrella que está en el Oriente y llegan a Belén a adorar al nuevo rey de los judíos que ha nacido en un pesebre, al que ofrecen oro, incienso y mirra.
Pasados los siglos, ya tienen nombre los reyes magos y rasgos distintivos en cuanto a las edades. Uno joven llamado Balthasar, otro adulto con barba negra llamado Melchor y el último anciano, de nombre Gaspar, tal como vemos en el grabado de la iglesia de San Apolinar Novo, en Rávena Italia y que data del S.VI.


Curiosamente esta relación entre nombres y personalidades sigue igual en Hispanoamérica pero difiere en Europa, ya que Gaspar pasa a ser Melchor y viceversa.
Independientemente de los hechos históricos de la vida del Maestro Jesús, está claro que hay un simbolismo hermético y alquímico que en el Medievo se fue añadiendo a la tradición.
Teniendo en cuenta que el alquimista busca el nacimiento del estado Crístico en su propio ser, imitando la vida del Maestro Jesús, es obvio que todo el enfoque simbólico tiene como objetivo nacer a una nueva consciencia.
Los tres reyes pueden representar las tres edades por la que pasa el buscador hasta alcanzar la iluminación, la etapa al negro, al blanco y al rojo de los alquimistas, o lo que es lo mismo, la etapa del despertar, de purificación y de unión con Dios.
Los alquimistas de lo espiritual, siguen a una estrella muy conocida, la estrella de David con sus dos triángulos entrelazados, en cuyos extremos están el sol y la luna, y en cuyo interior nace el niño de oro.
Nace en un pesebre, en una cueva interior, en el corazón del hombre, donde la luz de la estrella, la luz de la consciencia divina, le ha llevado y guiado durante sus etapas de fe, esperanza y caridad, hasta el divino nacimiento.
Estos magos, estas etapas vienen expresadas por diferentes ofrendas. La mirra utilizada para embalsamar y simbólica de la muerte a los viejos conceptos que se necesitan para tomar consciencia. El Incienso, resina de olor agradable y simbólico del ascenso de la nueva consciencia hacía metas más altas. El Oro, metal noble de simbología solar relacionado con el nacimiento divino, con la primera manifestación de la Luz Divina en nuestra consciencia, que al igual que el Maestro Jesús, deberá pasar por las diferentes etapas hasta llegar a “morir” en vida para renacer en espíritu.
Estos magos simbólicamente, atraviesan el desierto, que representa el mundo interior, donde el silencio es necesario para oír la voz del Espíritu Santo.
Los “magos” son guiados por esa voz interna, esa estrella que brilla en el “Oriente” del cuerpo y que nos da la necesaria armonía para fluir por la dirección correcta, hacia nuestra Belém particular y llegar algún día a la “Jerusalén Celestial”.


Fuente: Guillermo Recourt.

¡Bienvenid@s al 2016!

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lunes, 4 de enero de 2016

Saludo de Navidad


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