Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

sábado, 27 de agosto de 2016

Rúa de Venus


Muros, Coruña, España.

El otro día le explicaba a mi hija que existe una gran diferencia entre preocuparse por alguien y ocuparse de alguien. La primera sólo es de palabra (pasiva), en cambio ocuparse es hacer algo por ese alguien. Es la diferencia entre quien dice que te ama y quien tiene hacia ti actos amorosos. 
Amar es un verbo. Si quieres saber si alguien te ama observa lo que hace y no lo que dice.
A propósito de esto me encuentro hoy con este fragmento de Erich Fromm de El arte de Amar:
"...Si una mujer nos dijera que ama las flores, y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su "amor" a las flores. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor..."


💚 Maga

(Venus: diosa romana del amor)

miércoles, 6 de julio de 2016

¿A dónde crees que vas?



Te has diferenciado a ti mismo, te has dividido de ti mismo, te has separado de tu ser Dios. Por eso no puedes huir de tí, del mismo modo que no puedes huir de Dios porque son lo mismo y porque esa separación es en verdad una ilusión.
Ves la separación pero no podrías deshacerte de ella ni aunque quisieras. Está en todo, lo Es todo. Nada hay fuera de Dios y nada hay fuera de ti.
El ojo de Dios es tu conciencia que todo lo ve. ¿Cómo esconderse de uno mismo?
Toda mentira, todo engaño es un intento de huída. ¿Cómo huir de uno mismo?
No rompes las cosas o intentas deshacerte de ellas para no verlas, lo haces para que no te vean ellas a ti, para que no te recuerden lo que eres.
Pero todo queda grabado aguardando su justo equilibrio y natural compensación (no la que tú le impones), tenderá a ella, la buscará con ahínco propiciando y disponiendo las mismas condiciones una y otra vez a fin de que sea saldado y el círculo cerrado.
No es una sentencia, es ley.
El equilibrio y lo que lo propicia es Amor y no, como muchas veces crees, lo que te libra de verte, lo que te anestesia y a lo que te haces adicto.
El apego es una adicción y la adicción un apego. Fugas vanas.
Amor es virtud de la luz y la luz ilumina.
La oscuridad, pues, no está en las cosas sino en tus ojos.

lunes, 13 de junio de 2016

Cicatrices



Una herida se produce cuando algo nos divide, algo nos rompe y nos separa. Por eso la medicina capaz de cicatrizar toda herida abierta es el amor. Cualquier sustituto para cubrirla y no verla, cualquier parche, es miedo.
Para poder sanarla no sólo hay que amar la herida sino también a aquello que la produjo.
No busques condecoraciones fuera, tus cicatrices son tú mejor condecoración.


Maga

viernes, 22 de abril de 2016

El centro de vida

 
 
Sólo dentro ha de hallarse la verdad porque estás hecha de ella.
Eres la prueba misma de la verdad que buscas fuera.
Eres la manifestación de la unión de un principio femenino y un principio masculino y sostener ese equilibrio en ti te lleva a permanecer en la verdad que eres.
No separes la razón del corazón ni el corazón de la razón, que haya fluida comunicación entre ambos.
Demasiada frialdad congela tus actos, demasiado calor los consume.
La tibieza propicia la germinación de tus obras.

 
 

Desnutridos de amor




Los niños no crecidos son aquellos a los que les ha faltado el alimento emocional. Desnutridos de amor, permanecen en el reclamo.
Para crecer, más allá de la edad cronológica, han de aprender a darse ellos mismos ese amor. Amarse a sí mismos como nunca antes lo había hecho nadie.
Porque el único modo de recibir amor es dándolo.

Gabriela Collado

sábado, 26 de marzo de 2016

La belleza



 
Observa la belleza, mira cosas bellas, escucha cosas bellas y agradece; eso te ayudará a crear cosas bellas para ti y para otro.
Ten siempre cosas por las que agradecer porque esa es la verdadera oración, la que despierta la gracia.
¡Gracias!

Feliz sábado de Gloria...
 
Gabriela Collado

¡Confía en ti!


Qué contradictorios somos.
Cuando pensamos en ganar, no nos mostramos como somos.
Sin embargo, cuando nos mostramos como somos, es cuando ganamos.
¡Confía en ti!

Gabriela Collado

Cuando mi amiga se fue...

 
Hay quien necesita cerrar sus historias insultando o culpando al otro, proyectando sobre el otro su frustración, su falta de aceptación. Lo sé porque también estuve de ese lado hasta que comprendí que eso sólo podía hacerme daño a mi misma.
Cuando mi amiga dejó de hablarme sin motivo “aparente” no pensé que fuera por algo en contra mío, pensé que, probablemente, necesitaba tiempo para resolver ciertos aspectos de su vida, para poner sus cosas en claro.
Es verdad que mi primera reacción fue el enfado y que por un momento me erigí sobre mi derecho a saber qué sucedía; pero luego recordé su derecho; su derecho al silencio, su derecho a elegir en dónde estar y con quién.
Por eso no rompí su decisión, no la usé para insultarla, ni procuré hacer que sufriera por el abandono o el desprecio que me había ocasionado.
Tampoco usé la situación para pegarme (culparme) a mí misma. Estuve muy tentada pero me duró poco hasta que me dije a mí misma “¿Vas a pegarte tú por cómo es la gente? ¿Vas a pegarte con el mismo palo que ellos usan para pegarte? ¿Quién eres? ¿Acaso eres lo que los demás dicen que eres?”
Porque mi amiga no me abandonó ni me despreció, simplemente tomó sus decisiones.
Quizás me cueste comprenderla aunque eso no quita que la eche de menos.
Si yo ncesito cerrar nuestra historia, soy “yo” quién lo necesita, no puedo obligarla ni acosarla para que me de la respuesta y las explicaciones que sólo “yo” necesito.
Tal vez, si miro hacia atrás en nuestra historia compartida, halle las respuestas; tal vez ya me lo había dicho y no supe escucharla o tal vez, simplemente no pudo, no supo o no quiso hacerlo.
Como en la historia del alacrán, si siento que me ha picado y me ha dolido, la próxima vez tomaré mis recaudos. Pero tengo que saber que, si mi amiga regresa, inclusive bajo otro rostro, no se trata de que yo me cierre a compartir ni de que yo deje de ser quien soy (siempre y cuando ese quien soy no le haga daño al otro).
Tal vez el ideal sería tener una actitud clara. A veces intentamos ser amables en lugar de ser claros porque pensamos que eso puede herir al otro, entonces omitimos poner los límites saludables.
También puede suceder que seamos muy claros y el otro escuche lo que desee escuchar.
En cualquier caso, ni el insulto, ni la ofensa, ni culpar al otro son salidas válidas para mi vida.
Dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos".
He sido insultada, culpada, ignorada, amenzada y criticada; también he tomado distancia en relaciones que después han vuelto fortalecidas. A otras les he dicho adiós para siempre por comprender que eso no era lo que yo deseaba para mi vida.
Pero está claro que de todas ellas yo sólo me quedo con aquello que decido hacer mío. Así que, en lugar de quedarme con el insulto, la culpa, la crítica, la amenaza o el ninguneo, elijo la fortaleza que todo ello me ha dado para seguir adelante, para aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, para aprender que hay otras que sí y tener el coraje de hacerlo (pero siempre en mí misma).
Si hoy te molesta mi actitud fíjate que hay en ti de aquello que en mi rechazas, yo haré lo mismo con la tuya y ése será el regalo de nuestro encuentro.
Que te respete y comprenda no significa que deba permanecer a tu lado si el modo que has elegido para vivir a mí me hace daño.
Eso es amarme y, si no empiezo por ahí, no seré capaz de amarte.
Eres libre de quedarte o de marcharte pero, si permaneces en la puerta para pegarme, esa puerta será cerrada y habrás de quedarte frente a frente con tu espejo. Así que no pegues tan fuerte porque puede dolerte mucho.
Si decides amarte y conocerte a mi lado, serás bienvenido.
Tú eliges siempre, no olvides que yo también.

Gabriela Collado
 

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lunes, 14 de marzo de 2016

Me convierto en lo que pienso

 
 
Habla de lo que desees en abundancia. 
No hables de lo que no quieras en tu vida, simplemente ignóralo.
Existe una ley universal que observa que nos convertimos en aquello en lo que pensamos durante todo el día. Al nos detenernos a observar nuestros propios pensamientos nos dejamos bombardear constantemente por ellos.
Dijo el maestro Jesús "no es lo que entra por tu boca lo que habrá de hacerte daño sino lo que de ella sale"
Esto quiere decir que, cuando algo sale de mi boca, cuando lo pongo en palabras es porque he pensado en ello y, si he pensado en ello, es porque creo en ello y, si creo en ello, entonces le doy poder y logro que se manifieste en mi vida una y otra vez.
A este punto debemos comprender que la queja también es un pedido contante al cielo porque está poniéndose en palabras y, de ese modo, seguirá manifestándose.
Meditar es invitarnos a hacer silencio mental, a salir de ese barullo de pensamientos que nos abruma, pero es bien cierto que no nos resulta tan sencillo escapar a ese ruido con solamente sentarnos en silencio.
En este punto te invito, no a que dejes de pensar, sino a que observes ese flujo de pensamientos que atraviesan tu mente y a los que les das cabida, que intentes cambiar la dirección de dichos pensamientos y que reeduques a tu mente.
En lugar de enredarte en ellos y seguirlos hacia donde te lleven sólo obsérvalos sin juicio (sin pensar si esto es positivo, esto es negativo, esto es bueno, esto es malo, esto es agradable, esto desagradable...) y suéltalos, déjalos ir, córtalos en la mitad de su argumentación.
Se trata de que te conviertas tú en maestro de tu mente y la dirijas hacia tu objetivo y no que siga siendo ella la que dirija tu vida sin sentido ni coherencia.
¿Qué deseas en abundancia?
¿En qué piensas en abundancia?
Tú eliges.

jueves, 10 de marzo de 2016

Permítete vivir sin límites

 
 
Deja de culparte.
Sólo tu eres capaz de hacerte LIBRE.
Vive, se te ha dicho, no necesitas permiso para hacerlo, nunca lo has necesitado, así que date tú el permiso de vivir sin juzgarte.
Juicio es limitación, no te limites.
Has sido severa/o contigo misma/o, ahora es el tiempo del amor, de florecer a lo que en verdad eres.
Nadie te lo da, nadie debe permitírtelo porque no hay nadie más que tú creando esta experiencia.
Suéltate, baila, juega. No importa lo que hagas porque lo que eres está presente en cada cosa que haces.
Si sientes que no estás dando lo suficiente tal vez sea porque no te estás dando (permitiendo) recibir lo “¿suficiente?”
No cuantifiques porque eso es límite. Decir “hasta aquí” o “hasta allí”.
Si puedes dar sin medida también debes poder recibir sin medida.
¡Cree en ello!
El Universo no tiene límites, es infinito y lo es por su constante transformación.
Transformación es vida.
No temas los cambios, entonces te volverás ilimitada/o.
Los límites son para definirte pero tu no necesitas definirte porque ya eres. Eres el TODO que te contiene. Eres conciencia de Dios viviendo una experiencia de conciencia humana.