Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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sábado, 23 de diciembre de 2017

El proceso de la Navidad



La Navidad es un proceso que se lleva a cabo a lo largo de la vida del ser humano, no es un acontecimiento de un solo día, ni tampoco algo que suceda periódicamente. El verdadero significado de la Navidad es el nacimiento de nuestro Cristo interior, el despertar al dios que somos, a nuestra parte divina. Estas fechas sólo nos recuerdan este evento, que en nosotros incluye varias etapas, como la muerte y la resurrección que se recuerdan en la Pascua.
Te deseo que se propicie en tí este nacimiento y des cobijo y alimento al niño luminoso que habita en ti.
Que la luz, la paz, el amor y la abundancia bendigan tu vida hoy y siempre.

⚜️ Maga

sábado, 24 de diciembre de 2016

A la luz potente de esta Navidad


Es muy posible que este último tiempo, principalmente los dos últimos meses del año, se nos estén presentando crudas verdades delante de nuestros ojos que podrán causarnos más o menos daño, a primera vista, depende de cuán dispuestos estemos a aceptarlas.
No siempre está en nuestras manos hacer algo con aquello que se nos presenta, a veces ya no queda nada que hacer, o simplemente aún no es el momento de hacer algo.
Tal vez, si miramos hacia atrás, (no hace falta remontarse demasiado, con un año nos vale), veamos que aquello que nos hacía creer que teníamos las cosas medianamente resueltas se trataba de una ilusión, algo que a la luz de los últimos tiempos se deja de ver tan real como pensábamos.
Se desmoronan planes y relaciones y la vida nos deja apenas el tiempo para afrontar cada cosa en el momento, con muy escaso margen entre acción y reacción.
Siempre se ha dicho que "de ilusiones no se vive", sin embargo, la mayoría de nosotros ha estado pretendiendo hacer exactamente eso, sostener las propias ilusiones el mayor tiempo posible.
Ese tiempo está llegando a su fin, muchos lo anhelábamos, otros ni siquiera eran capaces de imaginarlo.
Ya no hay elección, o lo ves o lo ves y comienza a hacerse verdaderamente imposible el poder tapar el sol con un dedo.
Creo que este fin de año nos está dando una importante lección de humildad y aceptación.
Si hemos venido siendo más o menos honestos con nosotros mismos, el golpe no será tan duro como si no.
Siempre me pareció preferible una dura verdad a tiempo que una mentira prolongada.
Pero esta luz también trae recompensas, porque lo que es realmente verdadero en nosotros se asienta y se fortalece.
Probablemente sea el momento de comprender, más que de querer entender, que la única seguridad posible se halla dentro de cada uno de nosotros, que de todo caos nace una creación nueva, mucho más pura, que la felicidad más tangible no es otra cosa que las decisiones que nos llevan a estar en paz con nosotros mismos y finalmente, reconocer que existe un orden mayor que nos lleva exactamente a donde queremos ir si somos capaces de confiar lo suficiente como para soltar los mandos del control que están dañando nuestras manos.
Es el tiempo de soltar la queja y agradecer, aunque más no sea, el simple hecho de estar vivos contemplando esta transformación colectiva (¡que no es poco!).
¿Acaso no es la vida una aventura? ¡Vivámosla como tal con la certeza de que sabremos exactamente qué dirección tomar a cada instante!
Agradezco la luz, agradezco el camino, agradezco la verdad y la vida.
¡Feliz Navidad para todos!

miércoles, 25 de diciembre de 2013

La Navidad Celta y Romana

La rueda del año celta


El solsticio de invierno
La Navidad, tal y como la conocemos hoy en día, se basa en la tradición religiosa del nacimiento de Jesús, la visita de los reyes magos y los milagros hechos por Santa Claus (San Nicolás).
Sin embargo, las fiestas navideñas sólo se empezaron a celebrar a partir de la Edad Media, y fueron los papas de aquella época quienes fijaron la fecha en el 25 de diciembre, precisamente para que los fieles prestasen menos atención a las fiestas paganas del solsticio de invierno y más a las celebraciones religiosas. Incluso el típico árbol de navidad tiene un origen celta.

Cosas que ocurren durante el solsticio de invierno
El solsticio de invierno es el día más corto del año. Esto es así porque se trata del momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz.
Este momento era considerado por muchas culturas como inicio del año, y ese es el motivo de las celebraciones.

La tradición celta
En la cultura celta, la festividad del solsticio de invierno recibía el nombre de Yule. El Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo.
En Escandinavia existía la tradición de celebrar el Yule con bailes y fiestas. También se sacrificaba un cerdo en honor de Frey, dios del amor y la fertilidad, que según la creencia controlaba el tiempo y la lluvia.
Durante la festividad de Yule era tradicional quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.

El culto a los árboles
Los antiguos celtas creían que el árbol representaba un poder, y que ese poder protegía y ayudaba al árbol. Los bosques sagrados servían como templo a los germanos.
Para los galos, la encina era un árbol sagrado sobre el que los druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado.
Esta tradición, heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad.



La antigua Roma
En la antigua Roma, en diciembre se celebraba la Saturnalia, en honor al reinado del dios Saturno sobre Roma en la Edad de Oro. En esa edad, la tierra en Roma producía abundantemente y no había guerras ni discordia.
Durante la Saturnalia se celebraban fiestas durante una semana entera, con comilonas y abundante bebida. A lo largo de esa semana se invertía el orden social: los amos servían a los esclavos, los esclavos se convertían en amos y desempeñaban altos cargos del estado.
Era tradicional intercambiarse regalos hechos en plata, aunque casi cualquier cosa podía servir de regalo para la ocasión.
La fiesta también era una celebración del fin de las tinieblas y el comienzo de un nuevo año. Aquí puedes ver un fragmento de las palabras que la sacerdotisa pronunciaba para el rito de la Saturnalia:
"Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea."
Finalmente, a lo largo de la Edad Media, esa fiesta se fue alargando en el tiempo hasta convertirse en lo que hoy en día conocemos como Carnavales.