Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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viernes, 9 de junio de 2017

Saldando cuentas

 
Si, en nuestro hacer, caminar, pensar, vamos tramando creaciones (a medida que caminas creas el telar de luz), para que esas creaciones puedan luego limpiarse, desaparecer, borrarse o equilibrarse debe hacerse con luz (amor).
Para que algo se forme necesita de ambos polos, negativo y positivo; primero se forma el negativo, como vacío u obscuridad y luego el positivo, como forma o luz. Si hoy amas y predicas luz es porque antes has estado en el polo opuesto (independientemente de la encarnación que sea). No pueden existir el uno sin el otro en la forma, sólo la no-forma puede presentarse como uno solo, puede presentarse como luz que incluye, disipa o anula la obscuridad. Tanto en matemáticas como en contabilidad nos enseñaron que para llegar al cero, que es el equilibrio, todas las operaciones anteriores deben anularse unas con otras, es decir que para un negativo debe haber un positivo de igual valor para que pueda quedar en cero, en paz.
Somos un campo binario de formas, somos números, matemática pura, geometría sagrada. Para saldar nuestras cuentas nos toca poner un positivo en donde habíamos puesto un negativo (una mala acción, un mal pensamiento, ignorancia), aunque no lo recordemos; para hacer el bien o actuar correcta o coherentemente no necesitamos recordar el error que hemos hecho. Deja que el ego sea sólo lo que es, una herramienta para este propósito y no un ente con poder de decisión; las decisiones del ego proceden del polo negativo porque lo único que conoce es la materia, en cambio, el espíritu recuerda el origen que es positivo, la luz.
Donde queda aún un mal pensamiento, desequilibrado, pon uno bueno, equilibrado, coherente, amoroso en su lugar y entonces quedarás en paz y habrás saldado y cerrado esa cuenta.
Dice el refrán “Quién a hierro mata a hierro muere” significando que uno recibe o experimenta el mismo daño que hizo a otro.
“Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.” Mateo 26. 52
Por eso el karma se salda, no desde la reacción, sino desde la compasión.
A una creencia negativa, que nos daña o nos mal guía, corresponde poner una nueva creencia positiva, un nuevo pensamiento que salde o anule el anterior; no puede quedar vacío porque el espacio creado no desaparece.
Y seguramente ese sea lo que quiso decir Francisco de Asís en su oración:
“¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! Que allí donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón; donde haya discordia, ponga yo unión; donde haya error, ponga yo verdad; donde haya duda, ponga yo fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza; donde haya tinieblas, ponga yo luz; donde haya tristeza, ponga yo alegría.
¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto ser consolado como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar.
Porque dando es como se recibe; olvidando, como se encuentra; perdonando, como se es perdonado; muriendo, como se resucita a la vida eterna.”
Gracias a aquellos que me dan la oportunidad de saldar mis cuentas y quedar en la paz de mi corazón.
 

jueves, 14 de agosto de 2014

Yo creo palabra


Das vida a las cosas cada vez que las nombras por eso Dios posee mil nombres, tantos como criaturas, creadores y creaciones. Dios es también lo que no se nombra, potencialidad pura.
Lo primero es el verbo, el logos que origina el juego, la masa cuántica. 
La masa crítica es en donde convergen todas las causas necesarias para que se produzca un efecto. 
El sonido produce una vibración capaz de dar forma a la masa.
La varita mágica es la palabra, tú puedes hacer y deshacer con ella. Le imprimes una carga vibratoria que es capaz de generar cosas o desviar su curso. Una varita mágica que debe estar alineada con el corazón, la mente y el Origen o la Fuente y funciona a través de la voz.  
Cuando una conciencia elevada te nombra interviene en la causa de tu creación. Transmite así la información directa a todo ser activando la causa dormida a la espera de ser llamada. Es un proceso en el cual no interviene la mente, es más profundo aún. Lo invisible se hace entonces visible cuando inviertes el proceso y la mente es la última que interviene antes de hacerse palabra. Abracadabra creo mi realidad tal y como hablo. 

Gabriela Collado
"Cartas del Cielo" Elohim

http://gabrielacollado.webs.com