Gabriela ColladoTerapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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domingo, 11 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
Yo paro, pienso y luego, actúo
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jueves, 1 de marzo de 2018
viernes, 23 de febrero de 2018
sábado, 10 de febrero de 2018
El límite lo pones tú
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| Torres del Paine, El Chaltén. Patagonia Argentina. Foto de Leonardo Collado |
¿Cuán separado ha de estar uno de uno (del UNO) para que la vida le muestre carencias y faltas? No es algo que deba “hacer” si no algo que debe unir o reunir. La coherencia, volver a la Unidad, la síntesis.
En realidad, todas son apariencias, lo que nos falta en apariencia, porque está ahí pero mi falta de unidad me impide verlo o acceder a ello.
A veces es algo que así debe suceder, bien para que pueda verlo, bien para reparar o equilibrar otra cosa. Porque nada falta en ningún momento. El Reino del Padre está siempre al alcance de todos y todos habitan en el Reino del Padre, aún con sus cegueras y distorsiones.
Muchas veces vemos la vida como algo que hay que atacar o defender, algo que hay que conseguir o alcanzar. Es sumamente desgastante y agotador y, seguramente, el motivo de que nos hagamos viejos y muramos enfermos.
La vida es tiempo que acontece y será una cosa u otra depende desde donde decidamos observarla. Si me paro en el YO (EGO) entonces serán cosas que “me hacen” o “no me hacen”. Si consigo salir de mi personaje, entonces serán simplemente “cosas que suceden” y, desde ahí fuera, podré manejar mejor mi respuesta, pues desde dentro sólo será una reacción (al igual que lo es un síntoma o enfermedad).
Una gran montaña no es nada sin cada grano de arena que la compone. Son los pequeños pasos de cada día los que te conducen a la cima. El límite lo pones tú.
Gabriela Collado
Créditos imagen: Leonardo Collado. Torres del Paine en El Chaltén, Patagonia Argentina
domingo, 12 de noviembre de 2017
Me río
Ayer te vi después de mucho tiempo. No me produjo nada, ninguna reacción emocional. Estabas detrás de mí y no sé si fuiste consciente de ese encuentro, si me viste o no. Te di la espalda y me quedé por un instante asombrada, pensando e intentando sentir. Pero nada. Tal vez compasión, por ti, por mi, por ambos. Comprendí que el camino siempre va hacia adelante y uno sigue; pero seguramente no es el mismo luego de un encuentro.
Hoy, mientras escribo, reflexiono sobre ello. Quisiera volver a tener la fortaleza y la seguridad que tenía antes de conocerte, pero sé que ahora soy cada vez menos ingenua y más profunda.
Las apariencias son máscaras que flotan en el aire, a veces se burlan de nosotros por creer en ellas. Luego se van y ahí nos cuesta entender cómo las hemos considerado tan importantes. Por eso elegimos olvidar. Olvidar cómo nos enamoramos del humo, o nos enfadamos con él, mientras sigue formando una máscara tras otra en nuestra pantalla.
Es verdad que no hay más enfado que con uno, más culpa que la que uno mismo se acusa y se cree.
Me gustan los chamanes porque saben de la burla de este juego y se ríen de sus propias formas mientras me dicen “está bien, cuélgalos de las pelotas, no a ellos si no a tu miedo; haz que esas pelotas sean el símbolo de tu poder sobre el demonio que te mantiene atrapada al miedo a perder algo”.
Nadie pierde nada en un juego, porque es un juego y, si te lo crees, te atrapa y ahí ya has perdido. Una vuelta quedas atrás, otra llegas primero. Si te conviertes en campeón deberás sostener la “copa” y ahí empezará tu decadencia, porque lo que harás no será jugar sino proteger tu trofeo.
No puedes ir por la vida temiendo perder algo, porque la pérdida es una ilusión y estarás llorando por nada.
La vida es un viaje y, si vas ligero, es cuando menos pierdes. Te liberas y te transformas a través de tu expresión, vuelves a poner tu centro en ti y sigues adelante.
Sólo pierdo cuando me pierdo a mí misma y, cuando eso sucede vuelvo a la imagen del río y me veo junto a su orilla y comprendo que la vida es ese río y yo la que lo contempla y que no debo hacer nada más que contemplarlo para ver pasar por él a todas aquellas cosas que me hicieron sufrir y darme cuenta de que todo pasa, de que el río las arrastra y sigue siendo río.
Tal vez por eso, cuando en verdad contemplo, me río.
Gabriela Collado
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lunes, 6 de noviembre de 2017
¿Quién...?
¿Quién grita a través de las repeticiones genealógicas?
¿Quién, a través de las "casualidades" no casuales si no sincrónicas?
¿Quién pretende expresarse a través del simbolismo de los sueños y las visiones?
La conciencia, siempre es la conciencia que nos llama a ver con claridad lo que se esconde tras el velo de nuestras ilusiones.
Es la luz que nos indica el camino de regreso a casa.
No regresar es también una elección. Podemos escoger entre seguir siendo esclavos de nuestras propias pesadillas o despertar a la seguridad de la madre conciencia.
⚜Maga
Imitadores del juego de la vida
Aprendemos a jugar este juego de la vida por imitación. Tal vez nos creamos originales en nuestras elecciones pero, si observamos atentamente, veremos que estamos copiando algún paso, siguiendo una creencia aprendida, dibujando un diseño que no nos pertenece del todo.
Seguramente el pecado original sea ese, los errores aprendidos, los miedos heredados, los programas establecidos de nuestros ancestros que vienen grabados en nuestro disco duro.
Hasta que vamos tomando conciencia de que podemos elegir qué copiar y qué no y saber desde dónde hago mis elecciones.
A veces el quiero se confunde con el debo y el debo nos anula.
Si vamos a imitar a alguien que sea un modelo que nos lleve hacia nuestro maestro interior para, finalmente, romper lo que nos liga a los ciclos de sufrimiento.
¡Feliz inicio de semana!
sábado, 4 de noviembre de 2017
¿Cómo me amo a mi misma/o?
Una de las preguntas que más a menudo me hacen es "¿Cómo me amo a mi misma/o?"
Me resulta triste pensar que hemos llegado a un punto en el que no sabemos lo más básico que es el propio amor, amarme y respetarme como ser.
Sin embargo, recuerdo que estamos en esta vida precisamente para eso, para recordar el amor que somos, el que hemos olvidado y que hemos estado durante siglos sosteniendo un juego que nos alejaba de nosotros mismos.
Mi respuesta inmediata a esta pregunta, lo que siempre digo es, "simplemente piensa en lo que le darías a alguien que llegara a tu vida, alguien de quien te enamoraras. ¿Cómo le tratarias, como le escucharías, cuánta paciencia le tendrías, etc... Y comienza a hacer eso mismo contigo. Inicia un romance contigo misma/o. Perdónate por no haber alcanzado ciertas cosas que deseabas y deja de creer que no lo mereces o tienes un problema. Tratate bien".
Para ser más precisa voy a compartir unas palabras de Louise Hay con las que hoy me he encontrado:
ÁMATE, HAZLO AHORA
No te critiques, cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te aceptas, tus cambios son positivos. Las críticas nunca cambian nada. Acéptate exactamente como eres ahora.
1. NO TE DES MIEDO A TI MISMO. Deja de asustarte con tus propios pensamientos. Esa es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te guste y sustituye tu pensamiento aterrador por una imagen de placer.
2. SÉ AMABLE Y PACIENTE CONTIGO MISMO. Sé delicado y amable contigo mismo. Ten paciencia mientras aprendes nuevas formas de pensar y cambias viejos hábitos de conducta. Trátate como si fueras alguien a quien realmente quieres.
3. SÉ AMABLE CON TU MENTE. El odio hacia uno mismo es sólo odio a los propios pensamientos. No te odies ni te hagas daño por tener esos pensamientos, ámate a ti mismo cambiándolos suavemente.
4. ELÓGIATE. La crítica destruye el espíritu y la energía interna. El elogio y la valoración lo construyen. Elógiate todo lo que puedas. Reconoce lo que estás haciendo bien en cada pequeña cosa.
5. DATE APOYO. Encuentra formas de apoyarte a ti mismo. Busca amigos y permite que te ayuden. Ser fuerte es saber pedir ayuda cuando se necesita. Aprende a pedir para que los demás puedan aprender.
6. AMA TU NEGATIVIDAD. Reconoce que la has creado para cubrir una necesidad. Ahora estás encontrando nuevas y positivas manera de cubrir estas necesidades. Por lo tanto, puedes dejar marchar, con amor, tus viejos patrones negativos.
7. CUIDA TU CUERPO. Aprende sobre nutrición. ¿Qué clase de alimentos necesita tu cuerpo para tener el máximo de energía y vitalidad? Aprende sobre ejercicio. ¿Qué clase de ejercicio puedes disfrutar? Ofrécete tiempo para descansar, aprende a relajarte física y mentalmente. Ama el templo en el que vives.
8. UTILIZA EL ESPEJO. Mira a menudo al interior de tus ojos. Expresa tu creciente sentimiento de amor hacía ti mismo mirándote en el espejo. Habla a tus padres mirándote en el espejo. Perdónales también. Al menos una vez al día dí: "Te quiero, te quiero tal como eres".
9. ÁMATE, HAZLO AHORA. No esperes a que las cosas te vayan mejor, te encuentres bien, tengas pareja, trabajo o hayas adelgazado. Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.
Y, como digo en Alma Mate, el Amor ES incondicional, es el miedo el que está lleno de condiciones.
❤ Maga
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viernes, 3 de noviembre de 2017
Lo que teme una mujer
El otro día escuché en la serie La Caza (Netflix) un diálogo que decía más o menos así:
"Lo que más teme un hombre de una mujer es que se ría de él. En cambio, lo que más teme una mujer de un hombre es que la mate."
Aunque no es nuevo me impactó porque ofrece una imagen muy certera de lo diferente que es caminar por la vida, en esta sociedad, como hombre o como mujer.
La mayoría de las mujeres no saben lo que es no tener miedo y la mayoría de los hombres no saben lo que es tenerlo, a caminar sin prejuicios, a moverse con libertad, a expresarse como son.
Hay mujeres valientes, muchas y hombres con miedo, un montón. Sólo voy a lo más simple, el modo de andar por la vida que, sólo por nacer de uno u otro sexo, se hace diferente. No es igual educar a un hijo que a una hija. No sé mira igual en las profesiones, en las instituciones, a un hombre que a una mujer. Sabemos que no hay igualdad, sin embargo hoy he querido centrarme en algo más simple pero, tal vez, más profundo, algo como caminar por la calle a cualquier hora, algo como vestir como nos da la gana o amar y relacionarnos como queramos. No solemos pararnos a mirar esto, incluídas las mujeres ya lo "acatamos" como norma y eso también da mucho miedo; lo establecido, lo que no se mira ni se cuestiona, la desigualdad instalada en la conciencia de todos, la que hay que romper aunque te llamen bruja y aunque te "mueras" de miedo, literalmente para muchas, en muchas épocas.
¡Buenos días seres y humanos!
⚜️ Maga
jueves, 26 de octubre de 2017
Ojos en todas partes
Perdemos tanto tiempo defendiéndonos de lo que no somos que acabamos no sabiendo dónde estamos.
Hasta que no te aceptes, verás ojos en todas partes.
¡Buenos días almas!
⚜️ Maga
martes, 17 de octubre de 2017
Apunta alto
Apunta alto. Nadie ganó creyendo que no servía. La falsa humildad es una negación a asumir la responsabilidad del propio don; como también lo son las "cómodas" obediencias. Busca la excelencia en ti, no la perfección.
¡Buenos días amigos de la Tierra y de los cielos!
⚜️ Maga — en Viana.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Le llaman milagro
Los Elohim dicen que si te pierdes el presente, te pierdes el flujo de la energía de un polo hacia el otro. Están refiriéndose a lo que acontece a cada instante, lo que llamamos vida, porque en este instante, que es cada instante, no hay juicio, el juicio necesita de la variable tiempo para establecerse. Aquí y ahora, mirando dentro de ti, siempre hallarás la perfección. El cuerpo psíquico, físico y emocional se asienta en el tiempo, si quitamos la variable tiempo no hay problemas, no hay temores, no hay dolor. Pero ese mismo tiempo es el que te da la posibilidad de cambiar de percepción, cambiar el modo y el lugar desde el que observar las cosas. ¡Eso es! Te permite cambiar de lugar a tu observador y, si cambia el observador, cambia lo observado. Le llaman milagro.
De mi próximo libro "Cartas del Cielo"
⚜️ Anarel - Gabriela Collado
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lunes, 18 de septiembre de 2017
Somos red
Tal vez algún día nos demos cuenta de lo ridículo que es ver la separación de las cosas. Es que si veo a mi hermano como algo separado de mí, yo misma me sentiré separada de todo, como un punto solitario abandonado en el universo. Y eso es lo que hace que me sienta sola o incluso rechazada; lo cierto es que lo que estoy viendo y sintiendo es mi modo de entender la vida (que no necesariamente es el modo en el que funciona), o sea, que lo que veo es mi ilusión de separación.
Imagínate que no te gusta tu nariz, ¿te la arrancas? ¿Aprendes a vivir con ella? ¿La cambias por otra? Eso hacemos con nuestros hermanos, intentamos arrancárnoslos cuando no nos gustan, luego de insistir en esperar que cambien.
Todos y todo son manifestaciones de tu pensamiento, por más que los arranques de tu vida, aparecerán con nueva forma mientras no cambies tus pensamientos sobre quién eres.
Cuando te aceptes y te ames como eres, tus hermanos reflejarán para ti ese amor.
Tu vida es lo que tu piensas de ti.
Somos red, hijos del mismo Padre, no estamos solos si no sostenidos. Déjate querer.
¡Feliz tarde hermanitos!
⚜️ Maga
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viernes, 15 de septiembre de 2017
¿Qué es eso de que somos luz?
¿Qué es eso que tanto leemos por ahí de que somos luz?
Sí, somos luz, teniendo en cuenta que la luz transmite información y que, de acuerdo a la información que contenga, será la forma que adopte.
Nuestro ADN contiene la información que nos hace humanos y también divinos.
Esa información o luz alcanza cada molécula para transformarla.
Si se conoce bien el manejo de la energía, se pueden reordenar átomos y moléculas. Sabemos por ejemplo que pensamiento y palabra son energía y que con ellos moldeamos. Emoción es movimiento, también energía.
Entonces la información es luz, es energía. Somos luz, somos información; todo lo es y esa información puede transmitirse cuánticamente porque viaja a través de la luz, es decir sin tiempo; por eso puede sanarse, es decir, cambiarse el pasado o lo que creemos como pasado, porque la información es corregida (no borrada sino completada) en los archivos. La enfermedad es información distorsionada y la sanación es información reordenada, en coherencia.
Elohim, hermanos de la luz.
⚜️Anarel - Maga
domingo, 9 de julio de 2017
Cuando alguien muere todos morimos un poco
Todos los días muere alguien, es muy cierto, como también lo es que cada día, todos morimos un poco. Pero no es lo mismo cuando nos toca vivir de cerca la muerte de alguien a quién hemos conocido, a quien hemos visto, aunque sólo sea una vez.
Antes de anoche murió alguien con quien compartí apenas unos días en un retiro budista hace algunos años. Pedro tenía dos años menos que yo y se lo llevó de la mano una caída fatal. Recordé aquellos días en Trets, cuando repetimos juntos Nam Mioho Rengue Kio frente a un gohonzon, y me sentí triste.
Hace pocos días, también lloraba por la partida de alguien a quien había querido mucho.
Por regla general la muerte no es algo que me afecte especialmente; quiero decir que mi relación con ella ha sido siempre bastante natural; para mí la muerte siempre ha sido una parte de la vida y sé que ese ser no desaparece si no que se transforma y emprende un viaje con un nuevo rumbo. Así fue cuando presentí la muerte de mis abuelos, cuando despedí a mis padres.
Hoy me levanté pensando por qué la noticia de éstas dos muertes me ha movido algo más de lo habitual, por qué las muertes más cercanas nos afectan más que otras. No hablo de la persona que amas o aquella con la que vives, me refiero a cuando lloramos la muerte de alguien no tan cercano a nuestra vida, a nuestro día a día.
Lo que me respondí fue: la identificación. Nos identificamos con aquello que miramos y aquello en lo que nos miramos por eso nos afecta más la muerte de aquellos con quienes compartimos o hemos compartido parte de nuestra identidad. Podría, incluso, tratarse de alguien a quien no hemos visto jamás en persona pero que nos ha despertado mil y una emociones, como un cantante, un actor o nuestro ídolo del deporte. Aquellos seres con los que compartimos emociones, creencias, lugar, edad; todo lo que hace que nos digamos en ese momento "podría haber sido yo", porque si nos hemos visto reflejados con una parte de su vida, o un aspecto de ésta, también podemos ver una parte nuestra en su muerte.
Empecé diciendo que todos los días morimos un poco, porque cada día nos transformamos, porque el río que vemos no es el mismo río nunca aunque lo parezca y porque, cada ser que parte de este plano y con el que hemos compartido un trozo de nuestra conciencia, también se lleva parte de ese trozo aunque también nos deja algo de sí que nos transforma.
No soy la misma que antes de ayer ni seré la misma que mañana; la muerte de estas personas me recuerda que debo vivir esta vida ahora sin perder más tiempo teniendo miedo.
Creo que todos pactamos cuándo y cómo llegar a este mundo y también cuándo y cómo irnos de él, que son pasos naturales e ineludibles de la vida. Creo que si hemos elegido estar aquí y ahora es para experimentar la conciencia en todas su formas. Creo que cada par de ojos en los que me he mirado reflejan una parte de mí y que, cuando esos ojos se cierran, se va con ellos; tal vez por eso duela un poco más. Creo que el mejor honor que podemos hacerle a la muerte de otro ser es llenarnos de vida.
Sé que cuando lloro la partida de alguien no lloro por su muerte, porque es luz que vuelve a la luz, amor que regresa al origen.
Por todos aquellos trozos de nuestra vida que debemos dejar partir, aquello a lo que debemos dejar morir para poner nueva vida en su lugar. Por los seres que nos han transformado en lo que somos y que ahora se han transformado en luz. Aquellos que solo se han adelantado a nuestro viaje y que nos esperan al otro lado para seguir jugando a un juego nuevo, para seguir creciendo, para seguir amando.
¡Carpe diem amigos!
lunes, 3 de julio de 2017
¿Un cuerpo iluminado?
Muchas veces cuando hablamos de conciencia o meditación tenemos la idea de algo “espiritualoide” que nos eleva por encima de nuestro cuerpo y, en el peor de los casos, por encima de los demás.
Creemos que la conciencia o iluminación es algo que sucede allá arriba separado de nostros y tendemos a ignorar o rechazar a nuestro cuerpo o al ego que lo representa. Quizá por términos como el de ascención es que nos hemos imaginado que alcanzar la iluminación era algo como esas imágenes de Jesús o la virgen María elevándose hacia los cielos. En realidad la ascención sucede con el cuerpo y no es que nos elevamos de la Tierra sino que nos elevamos con la Tierra. Lo que se eleva es nuestra vibración energética y nuestro cuerpo es energía y, así, se expande nuestra conciencia (todas ellas). Es en verdad un proceso, más que de subir, quizás de bajar lo espirtual al cuerpo, en lugar de mantenerlo separado como algo sagrado que no podemos mezclar. Otro modo correcto de decirlo sería el de despertar a la divinidad que anida dentro de nuestro cuerpo.
Quiero aclarar que con el término “espiritualoide” me refiero a algo que pretende ser espiritual pero que es sólo una fachada construida por la mente y su idea de cómo debería ser o aparentar estar iluminado.
He conocido a algunas personas que aún creen que meditar es sentarse a pensar y otros muchos que han entendido bien la teoría de la ascensión pero se les ha quedado en algo meramente mental. Entender no es comprender y comprender implica atender a todos nuestros sentidos y cuerpos.
Seguramente por eso a mucha gente le cuesta comprender el concepto de que Dios está dentro de sí mismos. Imaginan a un Dios tan puro y sagrado que no puede mezclarse con lo denso y bajo de un cuerpo lleno de necesidades.
Yo misma tuve que aprender a estar en mi cuerpo (y me llevó mi tiempo debo admitir). Primero daba demasiada importancia a lo mental, luego a lo emocional y finalmente le llegó el turno al cuerpo a fuerza de llamadas de atención sintomáticas no sólo en mi cuerpo físico sino también en la representación de todo lo que refleja la necesidad de estar anclado a tierra y conocer el movimiento de las energías materiales como, por ejemplo, el dinero. Sin embargo ha sido un proceso que permití que fuera de modo natural, no forzándome a escuchar a una u otra cosa.
Lo que en verdad sucede es que estamos tan inmersos en nuestra mente que hemos desconectado de nuestro cuerpo y, por eso, éste no tiene más remedio que manifestarse a través de síntomas y enfermedades.
Así es que los términos conciencia, meditación e iluminación incluyen a nuestro cuerpo. Meditar es bajar al cuerpo, conectar con su centro, es tomar conciencia de mi Yo Soy completo. Se trata de alcanzar una coherencia y una unidad de todos nuestros cuerpos y/o conciencias. Mi conciencia del Ser puede tener muy clara una experiencia por la que estoy atravesando y saber que tengo la fuerza para atravesarla, pero mi conciencia humana, al ser más densa y estar inmersa en un mundo físico y condicionado, necesita otro tiempo para procesarla. De mi depende que aprenda a escuchar todos mis cuerpos y mantenga el equilibrio, sin rechazar a ninguno. Todas son herramientas que constituyen un todo. Imagina cómo sería usar el martillo para todo.
Gabriela Collado
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miércoles, 14 de junio de 2017
Miedo a la libertad
Tu miedo a la libertad es directamente proporcional a tu deseo de agradar a los demás.
Quizás porque sencillamente no sabes lo que es agradarte a ti.
No se puede obedecer a dos amos, eso te divide y en la división no hay paz y sin paz, no hay libertad.
jueves, 18 de mayo de 2017
Permiso para vivir
Ayer escuché decir a un amigo "si fuiste el espermatozoide más veloz, ¿por qué no aprovechas haber sido fecundado y vives?"
Visualiza esta imagen un momento, tu corriendo con todas tus fuerzas para alcanzar el óvulo, pasándolos a todos para llegar el primero.
Es una imagen elocuente, nadie puede decir que no sea cierto.
Llegaste, estás aquí, con toda la vida a tu disposición, cada cosa al alcance de una decisión.
Sin embargo, te encuentras a cada paso pidiendo permiso para vivir. Dejándote intimidar por todos los espermatozoides (ganadores igual que tu) que viven a tu alrededor. Necesitando que alguien externo a tí te de permiso para disfrutar, para sentir, para jugar; así, si me equivoco o me sale mal, podré decir que ese otro pensaba como yo.
Y esto tiene que ver con el modo en que nos condicionan los mandatos del clan al que pertenecemos, lo que se espera de mi aunque no se mencione. Tiene que ver también con una imagen impuesta por la cultura y la sociedad, con el miedo a seguir a nuestra naturaleza profunda. "El diferente no perdura". Sin embargo, el diferente es el que cambia el mundo. Al menos el propio, que ya es mucho.
Las personas que marcaron la diferencia para el resto empezaron solos, los creyeron locos, incluso tontos. Pero veían el óvulo allí delante y no se detuvieron (ni siquiera para pedir permiso).
Y aquí estás tu, esperando que alguien apruebe tus sentimientos.
Me viene a la mente una frase de Jodorowsky: "todo ser que nace es absolutamente deseado por la divinidad (o por el universo) que ha permitido que sea engendrado".
Demuéstrale al universo que no se equivoca, mírate hoy al espejo, alza tu voz y dile al reflejo: ¡adelante, yo te doy permiso para vivir lo que sea, por más loco que te parezca! Y ¿sabes qué? ni siquiera hace falta que te lo des. ¡Vive! y después vemos...
⚜ Maga
Distinguiendo los apegos
Desapego también es dejar que cada uno asuma sus propias decisiones y acciones. Es dejar de querer hacerte cargo de responsabilidades ajenas.
Apego es pensar que yo sé qué es lo mejor para otro, inclusive para mí.
Nos apegamos a la idea de creernos necesarios e imprescindibles para la vida de otra persona. Y así, también nos apegamos a creer que sin esa otra persona nuestra vida no tendrá sentido.
Vivimos apegados a nuestra soberbia y a nuestro propio desprecio.
Ap-ego es miedo, sobre todo a desaparecer; tiene que ver con el miedo a la muerte y a la no trascendencia. Miedo a no ser importante.
Sólo dejo de ser importante si creo que no lo soy. Y soy tan importante como una mota de polvo.
En el universo de la unicidad no hay grados de importancia ni raseros con los que medirse. No hay muerte sino transformación. El apego se niega a esos cambios. Es como un grano en tu cara que se niega a desaparecer porque cree que te embellece.
¿Eso quiere decir que no tengo que ayudar a nadie o que no tiene sentido crear nada?
No, en absoluto. Es maravilloso ayudar a otro, como lo es también crear. El punto del apego se halla en la intención de tu ayuda o de tu creación; el "para qué". El apoyo incondicional es dar amor a otro por el solo hecho de darlo, sin esperar devoluciones ni reconocimientos. La creación es la expresión del amor que soy. Cuando dejo de disfrutar de lo que hago, deja de ser creación y me atrapa.
Cualquier cosa a la que temo me tiene atrapado.
El amor siempre libera.
¡Disfruta este instante que ya es otro!
⚜ Maga
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