Gabriela ColladoTerapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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viernes, 23 de febrero de 2018
domingo, 1 de octubre de 2017
Entre responder y reaccionar
Responder y reaccionar son dos cosas bien diferentes; la segunda está impulsada meramente por las emociones, la primera requiere conciencia.
Fíjate que estés respondiendo y no reaccionando porque eso es lo que marca la diferencia en tu nivel evolutivo.
¡Que tengas un lindo día!
⚜️ Maga — en El Retiro - Jardines del Buen Retiro de Madrid.
jueves, 31 de agosto de 2017
Entrar en bucle
Cuando alguien no puede resolver algo que verdaderamente le preocupa entra en un bucle de repetición que no lo deja escapar del tema. Cada vez que quiere hablar o hacer otra cosa, acaba hablando de lo mismo, de su problema, una y otra vez.
Hay dos maneras de hablar de un problema, una es para no salir de él y otra es para, finalmente, salir de él.
Me he visto envuelta en esos bucles repetitivos más de una vez y, aun siendo consciente, no conseguía evitarlos; era como una especie de tornado que me absorbía y llevaba hacía donde quería, por eso acababa hablando siempre del mismo tema que me preocupaba o temía. Es por ese comportamiento tornado que lo llamo bucle.
Cuando uno toma conciencia de ésto lo que debe hacer es evitar entrar en temas o situaciones bucle, que sabe que una vez allí dentro se enredará y le costará salir. He descubierto un modo, quizás el único válido y es el silencio. Cuando te veas hablando de lo mismo una y otra vez, calla o intenta hablar de otro tema. Es un acto de voluntad pura pero, hay que saber, que es el único que nos lleva a la liberación porque, a base de repetición, lo único que conseguimos es perpetuar el problema del que huimos o, incluso, hacerlo crecer.
Depón las armas, deja de luchar con eso que te sucede, sea una injusticia, un dolor o un miedo; deja de huir de él o de intentar a toda costa encontrar una solución o de que alguien te dé una respuesta diferente; tan sólo haz silencio, deja de pensar y hablar de ello durante un tiempo, tal vez unas horas, incluso unos días, calla principalmente tu mente y, cada vez que el tema se presente en tu cabeza desplázalo con un "ahora no, tal vez luego" y así cada vez; verás como irá perdiendo fuerza a medida que vas centrándote en cosas más positivas para ti.
Recuerda que, el hecho de que no hayas resuelto aún un problema, no es motivo para castigarte y dejar de disfrutar todo lo demás.
Al fin y al cabo, no todo depende de nosotros aunque nos creamos imprescindibles.
¡No te atormentes!
<3 Maga
domingo, 9 de julio de 2017
Cuando alguien muere todos morimos un poco
Todos los días muere alguien, es muy cierto, como también lo es que cada día, todos morimos un poco. Pero no es lo mismo cuando nos toca vivir de cerca la muerte de alguien a quién hemos conocido, a quien hemos visto, aunque sólo sea una vez.
Antes de anoche murió alguien con quien compartí apenas unos días en un retiro budista hace algunos años. Pedro tenía dos años menos que yo y se lo llevó de la mano una caída fatal. Recordé aquellos días en Trets, cuando repetimos juntos Nam Mioho Rengue Kio frente a un gohonzon, y me sentí triste.
Hace pocos días, también lloraba por la partida de alguien a quien había querido mucho.
Por regla general la muerte no es algo que me afecte especialmente; quiero decir que mi relación con ella ha sido siempre bastante natural; para mí la muerte siempre ha sido una parte de la vida y sé que ese ser no desaparece si no que se transforma y emprende un viaje con un nuevo rumbo. Así fue cuando presentí la muerte de mis abuelos, cuando despedí a mis padres.
Hoy me levanté pensando por qué la noticia de éstas dos muertes me ha movido algo más de lo habitual, por qué las muertes más cercanas nos afectan más que otras. No hablo de la persona que amas o aquella con la que vives, me refiero a cuando lloramos la muerte de alguien no tan cercano a nuestra vida, a nuestro día a día.
Lo que me respondí fue: la identificación. Nos identificamos con aquello que miramos y aquello en lo que nos miramos por eso nos afecta más la muerte de aquellos con quienes compartimos o hemos compartido parte de nuestra identidad. Podría, incluso, tratarse de alguien a quien no hemos visto jamás en persona pero que nos ha despertado mil y una emociones, como un cantante, un actor o nuestro ídolo del deporte. Aquellos seres con los que compartimos emociones, creencias, lugar, edad; todo lo que hace que nos digamos en ese momento "podría haber sido yo", porque si nos hemos visto reflejados con una parte de su vida, o un aspecto de ésta, también podemos ver una parte nuestra en su muerte.
Empecé diciendo que todos los días morimos un poco, porque cada día nos transformamos, porque el río que vemos no es el mismo río nunca aunque lo parezca y porque, cada ser que parte de este plano y con el que hemos compartido un trozo de nuestra conciencia, también se lleva parte de ese trozo aunque también nos deja algo de sí que nos transforma.
No soy la misma que antes de ayer ni seré la misma que mañana; la muerte de estas personas me recuerda que debo vivir esta vida ahora sin perder más tiempo teniendo miedo.
Creo que todos pactamos cuándo y cómo llegar a este mundo y también cuándo y cómo irnos de él, que son pasos naturales e ineludibles de la vida. Creo que si hemos elegido estar aquí y ahora es para experimentar la conciencia en todas su formas. Creo que cada par de ojos en los que me he mirado reflejan una parte de mí y que, cuando esos ojos se cierran, se va con ellos; tal vez por eso duela un poco más. Creo que el mejor honor que podemos hacerle a la muerte de otro ser es llenarnos de vida.
Sé que cuando lloro la partida de alguien no lloro por su muerte, porque es luz que vuelve a la luz, amor que regresa al origen.
Por todos aquellos trozos de nuestra vida que debemos dejar partir, aquello a lo que debemos dejar morir para poner nueva vida en su lugar. Por los seres que nos han transformado en lo que somos y que ahora se han transformado en luz. Aquellos que solo se han adelantado a nuestro viaje y que nos esperan al otro lado para seguir jugando a un juego nuevo, para seguir creciendo, para seguir amando.
¡Carpe diem amigos!
lunes, 3 de julio de 2017
¿Un cuerpo iluminado?
Muchas veces cuando hablamos de conciencia o meditación tenemos la idea de algo “espiritualoide” que nos eleva por encima de nuestro cuerpo y, en el peor de los casos, por encima de los demás.
Creemos que la conciencia o iluminación es algo que sucede allá arriba separado de nostros y tendemos a ignorar o rechazar a nuestro cuerpo o al ego que lo representa. Quizá por términos como el de ascención es que nos hemos imaginado que alcanzar la iluminación era algo como esas imágenes de Jesús o la virgen María elevándose hacia los cielos. En realidad la ascención sucede con el cuerpo y no es que nos elevamos de la Tierra sino que nos elevamos con la Tierra. Lo que se eleva es nuestra vibración energética y nuestro cuerpo es energía y, así, se expande nuestra conciencia (todas ellas). Es en verdad un proceso, más que de subir, quizás de bajar lo espirtual al cuerpo, en lugar de mantenerlo separado como algo sagrado que no podemos mezclar. Otro modo correcto de decirlo sería el de despertar a la divinidad que anida dentro de nuestro cuerpo.
Quiero aclarar que con el término “espiritualoide” me refiero a algo que pretende ser espiritual pero que es sólo una fachada construida por la mente y su idea de cómo debería ser o aparentar estar iluminado.
He conocido a algunas personas que aún creen que meditar es sentarse a pensar y otros muchos que han entendido bien la teoría de la ascensión pero se les ha quedado en algo meramente mental. Entender no es comprender y comprender implica atender a todos nuestros sentidos y cuerpos.
Seguramente por eso a mucha gente le cuesta comprender el concepto de que Dios está dentro de sí mismos. Imaginan a un Dios tan puro y sagrado que no puede mezclarse con lo denso y bajo de un cuerpo lleno de necesidades.
Yo misma tuve que aprender a estar en mi cuerpo (y me llevó mi tiempo debo admitir). Primero daba demasiada importancia a lo mental, luego a lo emocional y finalmente le llegó el turno al cuerpo a fuerza de llamadas de atención sintomáticas no sólo en mi cuerpo físico sino también en la representación de todo lo que refleja la necesidad de estar anclado a tierra y conocer el movimiento de las energías materiales como, por ejemplo, el dinero. Sin embargo ha sido un proceso que permití que fuera de modo natural, no forzándome a escuchar a una u otra cosa.
Lo que en verdad sucede es que estamos tan inmersos en nuestra mente que hemos desconectado de nuestro cuerpo y, por eso, éste no tiene más remedio que manifestarse a través de síntomas y enfermedades.
Así es que los términos conciencia, meditación e iluminación incluyen a nuestro cuerpo. Meditar es bajar al cuerpo, conectar con su centro, es tomar conciencia de mi Yo Soy completo. Se trata de alcanzar una coherencia y una unidad de todos nuestros cuerpos y/o conciencias. Mi conciencia del Ser puede tener muy clara una experiencia por la que estoy atravesando y saber que tengo la fuerza para atravesarla, pero mi conciencia humana, al ser más densa y estar inmersa en un mundo físico y condicionado, necesita otro tiempo para procesarla. De mi depende que aprenda a escuchar todos mis cuerpos y mantenga el equilibrio, sin rechazar a ninguno. Todas son herramientas que constituyen un todo. Imagina cómo sería usar el martillo para todo.
Gabriela Collado
Gabriela Collado
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sábado, 1 de julio de 2017
No te quedes con la sensación de haber dado poco
Buscamos la luz allí afuera, allí arriba. Buscamos comprender lo grande, desentrañar el Universo. Cuando, en verdad, la luz está aquí mismo, en lo pequeño, en amar con todas nuestras fuerzas, todo cuanto podamos, todo el tiempo.
No te quedes con la sensación de haber dado poco. Dalo todo, sin medida y así no habrá modo de equivocarse. Uno nunca se equivoca cuando ama. Quizá sí se equivoca cuando lo hace esperando algo a cambio.
Probablemente la vida no espere a que te atrevas, a que sientas que estás preparado, a que te encuentres seguro. Las personas menos. Tal vez ya no estén allí cuando dejes de temer, cuando acabes de pelearte contigo mismo. Nada de eso tiene sentido, salvo el amor. Lo único que en verdad importa es lo que das. Porque cuanto más des, más sentirás que has recibido.
¡Gracias por estar y por enseñarme tanto cada día!
sábado, 17 de junio de 2017
Yo Soy Fuerte
Estás ahí sentado, llenándote de queja, pidiéndole a tu Dios que te envíe más de aquello que repites tanto, para que puedas seguir identificándote con eso. No oyes la voz que clama por tu reino. Hasta donde seas capaz de ver, será tu reino.
¿Qué sucedería si, en medio de esa angustia, en medio de toda esa rabia, te pones de pie y proclamas “YO SOY FUERTE”, quizás te preguntarías ¿qué hago aquí llorando?, aquello por lo que lloro ya ha pasado, ya no está aquí, o más aún, todavía no ha sucedido, por lo tanto no está aquí.
“YO SOY FUERTE”, repítelo para ti, en voz alta, en tu mente, alzando la barbilla y la mirada y con una ligera sonrisa en tus labios.
“YO SOY FUERTE”.
Una cosa es estar triste o enfadado y otra es mudarse vivir allí y entonces, ese será tu reino, todo cuánto alcanzas a ver.
Puedes sonreír, a pesar de ti mismo, a pesar de tu creencia de que debes estar triste 0 disgustado. A veces no es más que eso, una creencia. Si alguien muere, debo llorar; si alguien me insulta, debo enfadarme. Puedes llorar o enfadarte, no es ese el punto, si no si es lo que realmente tú sientes o es lo que crees que debes sentir. En cualquiera de los casos: “YO SOY FUERTE”, “YO PUEDO”.
Genesis 13:15 “Pues toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre”.
Lo que ves es tuyo, porque es lo que eres dentro de ti y, no es tanto lo que ves, sino cómo has decidido verlo y eso es lo que enseñarás y transmitirás a tu descendencia, y eso es lo que heredaste de los tuyos.
Existe una diferencia entre reclamar y proclamar. Salte del reclamo y proclama: “YO SOY FUERTE”, “YO SOY EL QUE VE MAS ALLA DE LO QUE EN APARIENCIA CREE”, “YO SOY EL CREADOR DE MI PROPIA REALIDAD, A CADA INSTANTE Y DESDE AHORA Y PARA SIEMPRE”.
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jueves, 18 de mayo de 2017
Permiso para vivir
Ayer escuché decir a un amigo "si fuiste el espermatozoide más veloz, ¿por qué no aprovechas haber sido fecundado y vives?"
Visualiza esta imagen un momento, tu corriendo con todas tus fuerzas para alcanzar el óvulo, pasándolos a todos para llegar el primero.
Es una imagen elocuente, nadie puede decir que no sea cierto.
Llegaste, estás aquí, con toda la vida a tu disposición, cada cosa al alcance de una decisión.
Sin embargo, te encuentras a cada paso pidiendo permiso para vivir. Dejándote intimidar por todos los espermatozoides (ganadores igual que tu) que viven a tu alrededor. Necesitando que alguien externo a tí te de permiso para disfrutar, para sentir, para jugar; así, si me equivoco o me sale mal, podré decir que ese otro pensaba como yo.
Y esto tiene que ver con el modo en que nos condicionan los mandatos del clan al que pertenecemos, lo que se espera de mi aunque no se mencione. Tiene que ver también con una imagen impuesta por la cultura y la sociedad, con el miedo a seguir a nuestra naturaleza profunda. "El diferente no perdura". Sin embargo, el diferente es el que cambia el mundo. Al menos el propio, que ya es mucho.
Las personas que marcaron la diferencia para el resto empezaron solos, los creyeron locos, incluso tontos. Pero veían el óvulo allí delante y no se detuvieron (ni siquiera para pedir permiso).
Y aquí estás tu, esperando que alguien apruebe tus sentimientos.
Me viene a la mente una frase de Jodorowsky: "todo ser que nace es absolutamente deseado por la divinidad (o por el universo) que ha permitido que sea engendrado".
Demuéstrale al universo que no se equivoca, mírate hoy al espejo, alza tu voz y dile al reflejo: ¡adelante, yo te doy permiso para vivir lo que sea, por más loco que te parezca! Y ¿sabes qué? ni siquiera hace falta que te lo des. ¡Vive! y después vemos...
⚜ Maga
miércoles, 22 de marzo de 2017
Equinoccios
Llega la primavera al hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur. El cambio de estaciones es siempre un recordatorio de los cambios constantes de la vida, de los ciclos que seguimos en nuestra propia evolución, del ritmo natural terrestre y humano.
Esas transiciones graduales nos enseñan a suavizar nuestros impulsos, a saber esperar los tiempos oportunos para cada cosa, a tener paciencia y a fortalecer nuestra templanza.
Hoy te invito al manejo de tus emociones; no a que las escondas, sino a que puedas mantener la calma, a que aceptes cada acontecimiento de cada instante, que es la no resistencia.
La vida está compuesta de muchas muertes,así como las estaciones; pero siempre se trata de vida. Sólo la ignorancia cree en la finitud.
¡Feliz equinoccio!
Maga
Maga
jueves, 16 de marzo de 2017
Ir al encuentro
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| Sara Rogers photography |
Cada vez que debas a afrontar una situación complicada o difícil, un encuentro con alguien que te incomode, por ejemplo; imagina que se trata de un regalo. Visualiza que vas allí a recibir un regalo; que ese suceso o encuentro es importante porque te dará un regalo. Una vez allí intenta permanecer atento y observar cuál es el regalo que tienes que desenvolver; de ese modo, cada encuentro, suceso, enfrentamiento o problema será afrontado por tí de otra manera, no irás al enfrentamiento sino al encuentro.
El amor va hacia el encuentro, el miedo al enfrentamiento.
Recuerda que tú eliges siempre.
⚜ Maga
jueves, 9 de marzo de 2017
¿De qué te alimentas?
Y tú ¿qué emociones alimentas?
Si cada uno se ocupa de la propia coherencia entre su mente y su corazón, podremos así entre todos influir en el campo electromagnético de la Tierra y ayudar así a nuestro planeta y a quienes en él habitan.
Recuerda: empieza por uno con uno mismo. ¿Cómo? ¡Amándose!
⚜ Maga
sábado, 7 de enero de 2017
Carta de Amor..., a mí.
¿Qué sucede cuando amo a alguien y ese amor no es correspondido? ¿Qué hacer cuando nos vemos implicados en medio de una relación que nos daña más que ayudarnos a expandirnos?
La siguiente carta es un ejemplo de lo que sucede cuando una persona decide no abandonarse a sí misma por una relación (mal llamada amor) en la cual no es bienvenida ni tenida en cuenta.
No se trata de no amar al otro, sino del resultado de amarnos a nosotros mismos, lo que nos ayuda a no abandonarnos y a amar lo que es como es, sin intentar forzar las situaciones, ni a las personas, ni a nosotros mismos, para encajar.
Amado,
Te amo profundamente y puedo hacerlo porque me amo
profundamente a mí. Es por eso que he decidido no seguir comunicándome contigo,
porque la emoción que siento cada vez que te acercas interrumpe el libre fluir
en mi propia vida, puesto que no hay una creación conjunta, no hay un compartir.
Ceder por amor no es ceder la propia vida, no es en ningún
caso abandonarse por otro. Si yo no me abandono nadie lo hará.
Eres digno y soy digna de un amor completo, nada menos que
eso.
Nadie podrá impedir que suceda aquello que deba suceder.
Aunque uno se esconda o lo aparte. Es por eso que no hay que hacer nada para
que las cosas sucedan pero tampoco dejar de hacer por esperarlas.
Todo cuanto hemos venido a hacer aquí es a vibrar en amor,
vivirlo todo y disfrutar, jugar y ser felices.
Deberíamos reaprender la claridad de los niños, sinceros,
directos.
Principalmente ser claros con nosotros mismos, con lo que
sentimos y lo que queremos, para poder serlo con los demás.
No renuncio al amor que siento, sólo me aparto de las
situaciones que me llevan a abandonarme a mí misma, a olvidarme de mí.
Nuestro desafío más grande es aprender a soltar aquello más
amamos, más allá de los propios intereses. Comprender que tienen un camino y
una experiencia por hacer y que nuestra presencia y nuestro egoísmo, muchas
veces, les interrumpe su felicidad, su aprendizaje y, por lo tanto, el nuestro.
El desapego es permitir que cada uno viva su experiencia.
Procurar la felicidad del otro (aun cuando ello implique hacernos a un lado) es
procurar la propia felicidad. Nadie puede ser feliz estando donde no lo aman. Y,
si así sucede, será el reflejo de la falta de amor hacia sí mismo. Un círculo
vicioso y absurdo.
La claridad aporta luz.
La diferencia entre lealtad y obediencia es que la primera
mira hacia el espíritu y la otra hacia el ego. El espíritu entiende de
excelencias, no de perfecciones.
Ya no espero nada, todo lo entrego, lo suelto. Es decir que
lo espero todo pero no soy yo la que lo decido.
Lo que si deseo es que sepas respetar esta decisión.
Desde el amor que a ti me une…
En amor.
Cuando nos salimos con la nuestra, cuando le ganamos a otro, en realidad, no ganamos nada, sino
que perdemos la posibilidad de enriquecernos, de expandir nuestro conocimiento
y que el otro, a su vez, expanda el suyo, de trabajar y cooperar conjuntamente
por un objetivo común que nos beneficiaría a todos y no sólo a uno. De hecho si
es sólo uno quién se beneficia, no se beneficia nadie, ni siquiera ese uno, que
se queda aislado con su ilusión de "ganancia".
Darte la oportunidad de enamorarte de ti, no es un gesto de
autocomplacencia egótica, ni es para distinguirte, si no para comprender mejor al
otro ser humano con el que convives y compartes, para desarrollar la empatía,
para compartir el amor que en realidad ya eres sin necesidad de poseer a nada
ni a nadie, para derramar sobre el mundo los dones particulares que has venido
a ofrecerle y con ello a ofrecerte a ti mismo a través de los demás.
Hoy te amo y te libero, hoy me amo y me libero.
Gabriela Collado
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Los molinos son molinos, Quijote
Creí que necesitaba de otras personas, de “determinado tipo de personas”, para ser capaz de encontrarme a mí misma, para guiarme, para que me ayudaran a comprenderme, para sostenerme y para que me amaran: así yo podría saber que estaba yendo por el buen camino; porque si estaba sola y no había nadie que me amase, entonces eso significaría que algo había hecho mal en mi recorrido, algo que debía ser reparado para que entonces sí pudieran amarme, por fin.
Me la pasé huyendo.
Encontré a muchas de “esas personas” pero, por alguna razón, ninguna permanecía demasiado tiempo en mi vida. ¿Es que aún no estaba siendo lo suficientemente buena? ¿Es que aún seguía cometiendo algún error? ¿Cuándo dejaría de hacer eso que hacía mal y que no acababa de saber qué era y que nadie se atrevía a confesarme?
Y ocurrió, me quedé sola; la última persona que siempre había estado allí, a mi lado, también se fue.
Al principio no hubo silencio, los gritos de mi cabeza se convirtieron en síntomas. Ruido fuera, distracción, ¿diversión?, división.
Me perdí, dejé de reconocerme; creo que hasta yo misma me dejé sola, ¿o fue al revés?
Entonce sí, llegó el silencio; bueno, no llegó, me lo permití, el silencio siempre estaría allí y por eso huía.
El silencio ante mí misma, ante todo cuanto había creado.
Observé detenidamente mis manos, había algo en mi que aun podía reconocer.
“Bienvenida”, me dije.
Me quedé muy quieta para no volver a irme; ya había sucedido antes, muchas veces.
“¿Qué te pasa? ¿De qué huyes? ¿Por qué corres? Desde que te fuiste entraron tantos miedos.
Acabo de verte hacer eso otra vez, como cuando eras niña intentando comprender el enojo de mamá, haciéndote cargo de él, renunciando a tu paz para cambiarlo.
El monstruo no se va porque tú crees en él. Cada vez que huyes de él es porque crees que puede acabar contigo.
Los molinos son molinos, Quijote.
La más profunda aceptación no es algo que tengas que hacer o dejar de hacer. La aceptación más profunda es la que tienes frente a ti misma, así, ahora, sin exigencias, sin castigos, sin condiciones.
Si eres capaz de aceptar que los molinos hacen viento, en lugar de quedarte a planear estrategias para derrotarlos, úsalos para que te impulsen a volar.
¡Déjate en paz!
El maestro al que clamas, el amigo al que reclamas, el amor que anhelas, la alegría que deseas, la belleza a la que aspiras, eso, todo eso, eres tu; así, tal y como eres ahora.
El camino hacia adentro está hecho de pasos cortos y movimientos lentos.
Olvida la imagen de lo que deseas ser y ama la imagen de lo que eres, este momento es sagrado.
Suéltalos a todos, no los necesitas para definirte.
Ni siquiera voy a hacerte promesas. No te diré que, si lo haces, entonces todo cambiará, porque, por lo tanto, te aferrarás al cambio y volverás a huir.
Ámate a ti frente a cada cosa, sin expectativas, ni condiciones.
Ámate en el ellanto y en la rabia; suelta las explicaciones.
Observa tus manos, escucha el silencio, siente el milagro; eres tú.
Por fin has encontrado lo que buscabas.”
Gabriela Collado
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sábado, 24 de diciembre de 2016
A la luz potente de esta Navidad
Es muy posible que este último tiempo, principalmente los dos últimos meses del año, se nos estén presentando crudas verdades delante de nuestros ojos que podrán causarnos más o menos daño, a primera vista, depende de cuán dispuestos estemos a aceptarlas.
No siempre está en nuestras manos hacer algo con aquello que se nos presenta, a veces ya no queda nada que hacer, o simplemente aún no es el momento de hacer algo.
Tal vez, si miramos hacia atrás, (no hace falta remontarse demasiado, con un año nos vale), veamos que aquello que nos hacía creer que teníamos las cosas medianamente resueltas se trataba de una ilusión, algo que a la luz de los últimos tiempos se deja de ver tan real como pensábamos.
Se desmoronan planes y relaciones y la vida nos deja apenas el tiempo para afrontar cada cosa en el momento, con muy escaso margen entre acción y reacción.
Siempre se ha dicho que "de ilusiones no se vive", sin embargo, la mayoría de nosotros ha estado pretendiendo hacer exactamente eso, sostener las propias ilusiones el mayor tiempo posible.
Ese tiempo está llegando a su fin, muchos lo anhelábamos, otros ni siquiera eran capaces de imaginarlo.
Ya no hay elección, o lo ves o lo ves y comienza a hacerse verdaderamente imposible el poder tapar el sol con un dedo.
Creo que este fin de año nos está dando una importante lección de humildad y aceptación.
Si hemos venido siendo más o menos honestos con nosotros mismos, el golpe no será tan duro como si no.
Siempre me pareció preferible una dura verdad a tiempo que una mentira prolongada.
Pero esta luz también trae recompensas, porque lo que es realmente verdadero en nosotros se asienta y se fortalece.
Probablemente sea el momento de comprender, más que de querer entender, que la única seguridad posible se halla dentro de cada uno de nosotros, que de todo caos nace una creación nueva, mucho más pura, que la felicidad más tangible no es otra cosa que las decisiones que nos llevan a estar en paz con nosotros mismos y finalmente, reconocer que existe un orden mayor que nos lleva exactamente a donde queremos ir si somos capaces de confiar lo suficiente como para soltar los mandos del control que están dañando nuestras manos.
Es el tiempo de soltar la queja y agradecer, aunque más no sea, el simple hecho de estar vivos contemplando esta transformación colectiva (¡que no es poco!).
¿Acaso no es la vida una aventura? ¡Vivámosla como tal con la certeza de que sabremos exactamente qué dirección tomar a cada instante!
Agradezco la luz, agradezco el camino, agradezco la verdad y la vida.
¡Feliz Navidad para todos!
sábado, 26 de marzo de 2016
Cuando mi amiga se fue...
Hay quien necesita cerrar sus historias insultando o culpando al otro, proyectando sobre el otro su frustración, su falta de aceptación. Lo sé porque también estuve de ese lado hasta que comprendí que eso sólo podía hacerme daño a mi misma.
Cuando mi amiga dejó de hablarme sin motivo “aparente” no pensé que fuera por algo en contra mío, pensé que, probablemente, necesitaba tiempo para resolver ciertos aspectos de su vida, para poner sus cosas en claro.
Es verdad que mi primera reacción fue el enfado y que por un momento me erigí sobre mi derecho a saber qué sucedía; pero luego recordé su derecho; su derecho al silencio, su derecho a elegir en dónde estar y con quién.
Por eso no rompí su decisión, no la usé para insultarla, ni procuré hacer que sufriera por el abandono o el desprecio que me había ocasionado.
Tampoco usé la situación para pegarme (culparme) a mí misma. Estuve muy tentada pero me duró poco hasta que me dije a mí misma “¿Vas a pegarte tú por cómo es la gente? ¿Vas a pegarte con el mismo palo que ellos usan para pegarte? ¿Quién eres? ¿Acaso eres lo que los demás dicen que eres?”
Porque mi amiga no me abandonó ni me despreció, simplemente tomó sus decisiones.
Quizás me cueste comprenderla aunque eso no quita que la eche de menos.
Si yo ncesito cerrar nuestra historia, soy “yo” quién lo necesita, no puedo obligarla ni acosarla para que me de la respuesta y las explicaciones que sólo “yo” necesito.
Tal vez, si miro hacia atrás en nuestra historia compartida, halle las respuestas; tal vez ya me lo había dicho y no supe escucharla o tal vez, simplemente no pudo, no supo o no quiso hacerlo.
Como en la historia del alacrán, si siento que me ha picado y me ha dolido, la próxima vez tomaré mis recaudos. Pero tengo que saber que, si mi amiga regresa, inclusive bajo otro rostro, no se trata de que yo me cierre a compartir ni de que yo deje de ser quien soy (siempre y cuando ese quien soy no le haga daño al otro).
Tal vez el ideal sería tener una actitud clara. A veces intentamos ser amables en lugar de ser claros porque pensamos que eso puede herir al otro, entonces omitimos poner los límites saludables.
También puede suceder que seamos muy claros y el otro escuche lo que desee escuchar.
En cualquier caso, ni el insulto, ni la ofensa, ni culpar al otro son salidas válidas para mi vida.
Dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos".
He sido insultada, culpada, ignorada, amenzada y criticada; también he tomado distancia en relaciones que después han vuelto fortalecidas. A otras les he dicho adiós para siempre por comprender que eso no era lo que yo deseaba para mi vida.
Pero está claro que de todas ellas yo sólo me quedo con aquello que decido hacer mío. Así que, en lugar de quedarme con el insulto, la culpa, la crítica, la amenaza o el ninguneo, elijo la fortaleza que todo ello me ha dado para seguir adelante, para aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, para aprender que hay otras que sí y tener el coraje de hacerlo (pero siempre en mí misma).
Si hoy te molesta mi actitud fíjate que hay en ti de aquello que en mi rechazas, yo haré lo mismo con la tuya y ése será el regalo de nuestro encuentro.
Que te respete y comprenda no significa que deba permanecer a tu lado si el modo que has elegido para vivir a mí me hace daño.
Eso es amarme y, si no empiezo por ahí, no seré capaz de amarte.
Eres libre de quedarte o de marcharte pero, si permaneces en la puerta para pegarme, esa puerta será cerrada y habrás de quedarte frente a frente con tu espejo. Así que no pegues tan fuerte porque puede dolerte mucho.
Si decides amarte y conocerte a mi lado, serás bienvenido.
Tú eliges siempre, no olvides que yo también.
lunes, 4 de enero de 2016
domingo, 9 de agosto de 2015
Las relaciones están aquí para hacerte consciente, no para hacerte feliz
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| Beyond appearances. Óleo de Fidel García |
En los círculos de espiritualidad me he encontrado más de una vez con personas que se perdían a la hora de manejar el tema del desapego y el permitirse mantener una relación con otra persona. Yo misma lo he confundido durante un tiempo. Equivocadamente creía que si alcanzaba el desapego ya no tendría ningún sentido tener una relación de pareja o enamorarme. Luché con eso en mi cabeza bastante, no quería perderme ese maravilloso estado que surge cuando te enamoras de alguien.
Un día leí un escrito de Osho en el que decía algo así como que, cada vez que te enamoras de alguien, te enamoras de todo el Universo, porque en ese estado de enamoramiento se diluyen las barreras de la separación entre tu y el mundo y, ese otro de quién te enamoras, es tan sólo un catalizador para que eso suceda.
Alcanzar el desapego no significa que debas deshacerte de cualquier sentimiento hacia otra persona, el desapego en las relaciones se refiere, en realidad, a las dependencias y las codependencias. Una relación sin apegos no es una relación sin sentimientos, sino sin "necesidad" de que el otro te complete o te haga feliz.
Permitirse enamorarse, de otro ser humano, de uno mismo, de la vida, es un viaje a lo más profundo de nuestra hermosa humanidad, un viaje que hace que nos sintamos completamente vivos.
Pero mejor dejaré que el texto elegido complete esta nota por sí solo.
El maestro espiritual Eckhart Tolle dice, 'Las relaciones están aquí para hacerte consciente, no para hacerte feliz'.
Yo, personalmente, anduve vagando en el desierto por muchos años; por la estéril tierra del desapego espiritual, del intento de apartarme del cuerpo,del neo-Advaita, negando al mundo y sintiéndome superior ('¡Yo estoy mucho más iluminado, más consciente, más libre de ego que tú, simple mortal!).
Pero volver a la realidad, en este mismo suelo, con toda su confusión, con sus íntimas relaciones humanas - ahí es donde la verdadera aventura de la vida comienza.
Las relaciones comenzaron a sacar a la superficie todo lo que dentro de mí había estado tratando de evitar, esconder, o reprimir ante los demás por años y años, cosas que no encajaban con una imagen 'espiritual', con la imagen de un'hombre iluminado'. Resultaba sumamente doloroso y humillante mostrar una y otra vez que no lo había 'logrado', que en realidad no existía ninguna 'línea final', que las energías aún no iluminadas seguían rugiendo en mi interior,energías que aún no había podido aceptar, energías que anhelaban salir a la luz, fragmentos desesperados por sentirse amados y aceptados en un hogar que incluyera las relaciones.
Independientemente de lo doloroso y humillante que fue, este camino resultó ser asombrosamente liberador. El 'hedor de la iluminación' (como Mariana Caplan lo llama) no tiene la capacidad de soportar el fuego de una relación honesta.Clichés como 'no hay un yo', 'sólo hay consciencia', y 'todo es perfecto' no sirven de nada cuando tu más íntima amiga está parada frente a ti, con todo su corazón, pidiéndote una conexión honesta y vulnerable, sin mierda de por medio.No hay ningún sitio en donde nos podamos esconder, ningún sitio al que podamos salir corriendo. Ella verá a través de tus juegos y te llamará la atención cuando te atrevas a mentir.
Gracias a todas ustedes, fuertes, inteligentes, preciosas mujeres que me enseñaron cómo amar y cómo escuchar, y gracias por hacer que éste sea un camino sin fin...
Jeff Foster
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