Gabriela ColladoTerapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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jueves, 8 de marzo de 2018
Yo paro, pienso y luego, actúo
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sábado, 3 de marzo de 2018
Con Alma y con Mate
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lunes, 22 de enero de 2018
Siempre tienes otra oportunidad
Se nos olvida a menudo nuestra humanidad y vivimos aplastados por nuestras propias exigencias.
¿Por qué llamar error a una experiencia del camino que debía ser vivida? ¿Por qué todo debería ser sí o no, blanco o negro?
No debes castigarte por tu espontaneidad. Las autoexigencias nos impiden ser espontáneos. Dejamos de bailar con lo mejor de nosotros mismos cuando queremos calcularlo todo.
Vamos conociendo a las personas a través de nuestro intercambio personal con ellas y, al mismo tiempo, vamos conociéndonos a nosotros mismos. Si el otro, en algún momento, “te hace daño”, no puedes culparte a ti mismo por haber confiado. El error no está en confiar, ni en quien confía. ¡No hay error! Hay un conocimiento de cómo es el otro, de lo que me muestra y lo que importa es mi capacidad de cambio ante el “aparente cambio” del otro.
Me quedo un tiempo enfadado con la situación porque “debería” haber sido de otro modo. ¿Por qué? La situación forma parte del descubrir al otro como es o como elige mostrarse entre mí y de descubrirme a mí ante el espejo de ese otro. Fíjate que has aprendido de ti ante esa circunstancia y sigue adelante (con o sin el otro). Si aún hay algo que salvar de vuestro intercambio (o relación), pues quédate con aquello que puede rescatarse. Todos merecemos segundas oportunidades. Todos tenemos un momento de ceguera o un mal día. Siempre y cuando eso no te haga daño o te impida ser tú. Inclusive tú contigo mismo, frente a tí mismo, mereces otra oportunidad. ¡Tú debes darte las todas! Quizás esa relación con esa otra persona cambie, quizás se transforme en otra cosa o, incluso, se vuelva más profunda gracias a lo vivido o, simplemente, deba llegar hasta ahí y cada uno seguir su camino, pero con la gratitud por lo compartido y aprendido. Siempre el otro me da algo, a veces ese algo es la oportunidad de dar, de darme.
Cuando alguien hace o dice algo que no nos gusta “le hacemos la cruz”, queremos tacharlo de nuestra vida. Ahí es en donde nos volvemos rígidos. No es al otro al que no perdonamos, es a nosotros mismos por “equivocarnos” en nuestra mirada. De verdad te digo que no hay error, que, incluso, eso es el amor actuando y enseñándote algo que tú debías ver. A veces un sólo hecho o palabra que tú consideras “negativo” está nublándote la visión de todo lo “positivo” que te ha dado ese encuentro. Porque, cuando alguien hace o dice algo que no nos gusta, nos olvidamos de cuántas cosas buenas había hecho antes por nosotros. Así, del mismo modo, actuamos con nosotros mismos y nos volvemos rígidos y dejamos de ser espontáneos.
Está bien saber cuando algo ha de terminarse, cuando poner un limite, cuando la responsabilidad de lo sucedido ha sido mía y cuando del otro. Simplemente obedece a tu corazón, no a tu cabeza, orgullo o vergüenza. Date otra oportunidad de verte con ojos más compasivos, de ver al otro con más compasión. Nada es tan trágico como para emitir una sentencia tan dura, ni tan insignificante como para pasar desapercibido si se barre bajo la alfombra.
Halla tu propio equilibrio y aprende a bailar con gracia, pero por favor, ¡no dejes de bailar!
Gabriela Collado
martes, 19 de diciembre de 2017
Abuso Incesto: Teoría del hechizo
¿Que sucede cuando los niños abusados crecen?
El niño abusado puede convertise en adulto y seguir siendo víctima de este hechizo que no solo abarcará al abusador en sí, si no también a cualquier persona de su entorno que sea cómplice de dicha situación. Hasta que la persona abusada no resuelva y rompa este "hechizo" podrá seguir repitiendo patrones abusivos (sexuales o no) en su vida, ya sea por parte de otros pares como de sí misma.
Recomiendo la lectura del siguiente artículo que aquí copio y pego y también la serie documental emitida por Netflix "The keepers".
ABUSO INCESTO: TEORÍA DEL HECHIZO
Definición de Hechizo según Perrone:
“Como un estado de trance prolongado, de hipnosis no convencional, que puede perdurar aun después de haberse interrumpido la relación. Puede crearse por efecto del terror, la amenaza, la violencia, la confusión, etc. Los abusos sexuales intrafamiliares pueden producirse en un clima de terror y de violencia, pero también pueden ocurrir en interacciones de seducción para tratar de designar la relación particular que liga al abusador y su victima. No contempla el estado de falta total de libertad descrito por las victimas. Como forma extrema de relación no igualitaria, el hechizo se caracteriza por la influencia que una persona ejerce sobre la otra, sin que esta lo sepa…”. Reynaldo Perrone plantea que la situación abusiva es un estado similar al del trance. El trance es un estado alterado o modificado de la conciencia que se caracteriza por una disminución del umbral crítico y una focalización de la atención. El trance se expresa de manera psicosomática: modifica las actitudes corporales, las percepciones y las sensaciones tanto como la conciencia. En este estado se producen amnesias, más o menos profundas, alucinaciones o visualizaciones, fenómenos de desdoblamiento y disociación, y fenómenos de reasociación y reorganización. El hechizo es el extremo de una relación de poder, de desigualdad o asimetría absoluta. El niño víctima se encuentra en una sensación de malestar, opone resistencia y su sentido crítico se encuentra conservado. Pero al comienzo del Abuso sexual Infantil (ASI) todo se transforma en culpa, confusión, vivencias de desdoblamiento, se es un extranjero en su propio territorio. La víctima pierde las fronteras de su propio cuerpo, siendo perturbada por los dichos del abusador. Se encuentra ya sin defensas, sin protección individual y ante la nueva desprotección, descreimiento y posterior retractación no llegan los factores protectores necesarios y se lugar al SAASI.
El hechizo podría ser inscripto como la tercera instancia del Síndrome de Acomodación al Abusos Sexual (SAASI), la que denominamos atrapamiento y adaptación. El SAASI se instaura no solo en el cuerpo del niño, sino también en su inocencia y su ignorancia. El niño es vencido por el adulto, que incluye el ASI en cotidianeidad. Le muestra al niño la desprotección que padece: los encargados de cuidarlo no pueden hacerlo, no se le cree o se lo acusa, haciéndolo responsable del ASI. El niño es cosificado, integrante de una dinámica familiar incestuosa, que incluye a madres que también han sido víctimas de abuso sexual en su infancia y no han podido elaborarlo, ni encontrar un modo reparador, es decir que fueron descreídas, desmentidas o acusadas de ser
responsables de su padecimiento;
encontrándose instaladas en el SAASI. Estas madres han transformado su vivir, a sobrevivir con ello, han sepultado su propio ASI, no pudiendo proteger a sus hijos en similar padecimiento. El niño no espera ni esta preparado para este daño, no puede defenderse de aquel que además es responsable de su cuidado.
Otro artículo para completar, aquí: http://psinfantil.blogspot.com.es/2006/11/el-hechizo.html?m=1
El niño abusado puede convertise en adulto y seguir siendo víctima de este hechizo que no solo abarcará al abusador en sí, si no también a cualquier persona de su entorno que sea cómplice de dicha situación. Hasta que la persona abusada no resuelva y rompa este "hechizo" podrá seguir repitiendo patrones abusivos (sexuales o no) en su vida, ya sea por parte de otros pares como de sí misma.
Recomiendo la lectura del siguiente artículo que aquí copio y pego y también la serie documental emitida por Netflix "The keepers".
ABUSO INCESTO: TEORÍA DEL HECHIZO
Definición de Hechizo según Perrone:
“Como un estado de trance prolongado, de hipnosis no convencional, que puede perdurar aun después de haberse interrumpido la relación. Puede crearse por efecto del terror, la amenaza, la violencia, la confusión, etc. Los abusos sexuales intrafamiliares pueden producirse en un clima de terror y de violencia, pero también pueden ocurrir en interacciones de seducción para tratar de designar la relación particular que liga al abusador y su victima. No contempla el estado de falta total de libertad descrito por las victimas. Como forma extrema de relación no igualitaria, el hechizo se caracteriza por la influencia que una persona ejerce sobre la otra, sin que esta lo sepa…”. Reynaldo Perrone plantea que la situación abusiva es un estado similar al del trance. El trance es un estado alterado o modificado de la conciencia que se caracteriza por una disminución del umbral crítico y una focalización de la atención. El trance se expresa de manera psicosomática: modifica las actitudes corporales, las percepciones y las sensaciones tanto como la conciencia. En este estado se producen amnesias, más o menos profundas, alucinaciones o visualizaciones, fenómenos de desdoblamiento y disociación, y fenómenos de reasociación y reorganización. El hechizo es el extremo de una relación de poder, de desigualdad o asimetría absoluta. El niño víctima se encuentra en una sensación de malestar, opone resistencia y su sentido crítico se encuentra conservado. Pero al comienzo del Abuso sexual Infantil (ASI) todo se transforma en culpa, confusión, vivencias de desdoblamiento, se es un extranjero en su propio territorio. La víctima pierde las fronteras de su propio cuerpo, siendo perturbada por los dichos del abusador. Se encuentra ya sin defensas, sin protección individual y ante la nueva desprotección, descreimiento y posterior retractación no llegan los factores protectores necesarios y se lugar al SAASI.
El hechizo podría ser inscripto como la tercera instancia del Síndrome de Acomodación al Abusos Sexual (SAASI), la que denominamos atrapamiento y adaptación. El SAASI se instaura no solo en el cuerpo del niño, sino también en su inocencia y su ignorancia. El niño es vencido por el adulto, que incluye el ASI en cotidianeidad. Le muestra al niño la desprotección que padece: los encargados de cuidarlo no pueden hacerlo, no se le cree o se lo acusa, haciéndolo responsable del ASI. El niño es cosificado, integrante de una dinámica familiar incestuosa, que incluye a madres que también han sido víctimas de abuso sexual en su infancia y no han podido elaborarlo, ni encontrar un modo reparador, es decir que fueron descreídas, desmentidas o acusadas de ser
responsables de su padecimiento;
encontrándose instaladas en el SAASI. Estas madres han transformado su vivir, a sobrevivir con ello, han sepultado su propio ASI, no pudiendo proteger a sus hijos en similar padecimiento. El niño no espera ni esta preparado para este daño, no puede defenderse de aquel que además es responsable de su cuidado.
Otro artículo para completar, aquí: http://psinfantil.blogspot.com.es/2006/11/el-hechizo.html?m=1
lunes, 21 de septiembre de 2015
La trampa de Ulises o cómo reconocer al amor verdadero
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| Odisea: El certámen del arco |
El regreso a Ítaca
Tras veinte años fuera
de Ítaca, Ulises regresa, pero decide ser prudente y no mostrarse tal y como es
hasta asegurarse de quiénes le van a recibir bien y quiénes no. Atenea le
disfraza de mendigo. Y así llega a su hogar. Allí los pretendientes de
Penélope, su mujer, campan a sus anchas y nadie se siente capaz de detenerlos.
Una vez ha visto lo que hay, se prepara para resolverlo.
Se refugia en la
cabaña del porquerizo del palacio, que le sigue siendo fiel. Allí es donde se
encuentra con Telémaco. Ambos se sientan y conversan. Llegado el momento,
Ulises le dice quién es. Telémaco mira al mendigo con escepticismo. Atenea le
devuelve su figura habitual, pero Telémaco sigue desconfiando. Ulises se
levanta enfadado y comienza a regañarle como solo los padres saben hacerlo.
"¿Cómo te atreves
a contradecir a tu padre? ¿Cómo que no me reconoces? Te digo que yo soy
Ulises".
Entonces es cuando
Telémaco le cree y entre los dos urden un plan contra los pretendientes.
El fin de los
pretendientes
Ulises, disfrazado de
mendigo, y Telémaco regresan al palacio. Ulises observa, ayudado por Telémaco,
quienes le siguen fieles y quiénes no. Penélope los ve y se acerca. Pregunta al
mendigo por Ulises, como hace a todos los viajeros. Ulises le miente. Le cuenta
que vio a Ulises al principio de la guerra. Inmediatamente, Penélope le toma
simpatía y manda a una sirvienta que le lave los pies. La sirvienta es
Euriclea, la antigua nodriza de Ulises. Ulises sabe que le reconocerá cuando
vea en su pantorrilla una cicatriz que tiene desde pequeño, como efectivamente
ocurre. Euriclea calla por orden de Ulises y se marcha de allí, incapaz de
ocultar lo que siente.
Los pretendientes
siguen acosando a Penélope. Harta les propone lo siguiente: el que sea capaz de
tensar el arco de Ulises, ese será su marido.
Todos fanfarronean.
Pero tensar el arco de Ulises no es tan fácil. Todos los pretendientes lo
intentan sin conseguirlo. Penélope sonríe. Mientras, Telémaco y Ulises han ido
cerrando las puertas de la sala.
Telémaco también lo
intenta y por poco lo consigue. Los pretendientes se burlan.
"Yo también voy a
intentarlo" dice el mendigo que es Ulises. Los pretendientes le arrojan
cosas. Es Penélope quien le defiende.
"Si este hombre
lo consigue, le colmaré de riquezas y regalos" dice. Luego se retira a
descansar.
Ulises va tensando el
arco y Telémaco termina de cerrar las puertas. Con una facilidad asombrosa,
Ulises consigue tensar el arco, pone una flecha y apunta a un pretendiente.
Atenea le devuelve su aspecto. Caen uno tras de otro.
Ulises, rey de Ítaca
Penélope descansa en
su habitación. Pero le despiertan los gritos de las sirvientas. Euriclea entra
en la habitación como una tromba.
"¿Qué haces aquí
dormida? Levántate, mujer. Ulises ha vuelto".
Penélope baja para
encontrar a su hijo charlando animadamente con un desconocido que se parece
mucho a Ulises. Pero ella es prudente. Todos le reprochan su corazón de piedra
sin saber que ese corazón es el que le ha permitido sobrevivir a las injurias
de los pretendientes.
Decide probar al
desconocido, tenderle una trampa. Se vuelve y le dice a un criado que bajen la
cama de Ulises hasta allí porque no piensa dormir con él.
Ulises pone los brazos
en jarras y la mira con fuego en los ojos.
"¿Te has vuelto
loca Penélope? Mi cama no se puede mover. Uno de sus pilares es un olivo que yo
mismo sembré".
Ulises ha probado su
identidad. No necesita nada más.
Ulises va a ver a su
padre Laertes. Al principio el viejo no le reconoce y una vez más Ulises tiene
que probar quien es. Luego los dos regresan a Palacio.
Tumbados en la cama,
Penélope y Ulises se cuentan sus aventuras. Atenea hace que esa noche sea más
larga de lo habitual.
Lo que hicieron cuando
terminaron de hablar no lo recoge la mitología.
***
Esta es la última parte de la Odisea y me valdré de ella, en
este caso, para referirme a la búsqueda del compañero.
Penélope es considerada un símbolo de la fidelidad conyugal
y Ulises el esposo que debe demostrar que el reino es suyo.
La pareja perfecta para nosotros es aquella que se adecúa a
lo que siempre deseamos, pero no siempre permanecemos fieles a este ideal. Ya
sea por el temor a quedarnos solos, por las opiniones ajenas, por querer
cumplir con los roles que nuestra educación o nuestra sociedad nos han impuesto
sobre cómo debería ser o deberíamos ser dentro de una relación o por creer que
nunca encontraremos en otro ser aquello que tanto hemos anhelado, acabamos
abandonando la espera y nos conformamos con una relación que es un pálido
reflejo de aquello que deseábamos para nosotros y que en el fondo de nuestro
corazón seguimos sabiendo que existe, que es posible.
Esta es la primera lección de Penélope. Penélope encontró a
su compañero en Ulises y se casó con él. Cuando Ulises partió hacia la guerra
de Troya, Penélope lo esperó. Cuando, diez años después, la guerra de Troya
acabó y se enteró del regreso de todos los reyes vecinos que habían participado
en la misma junto a su esposo, pero Ulises no regresaba, aun así continuó
esperándolo.
No fue por falta de pretendientes por lo que Penélope
decidió esperar el regreso de Ulises, sino porque no era darle un consuelo a su
corazón lo que ella quería. Ella sólo deseaba el regreso de su esposo, el amor que
sabía existía y era perfecto para ella.
Pero la sociedad a veces apremia, las circunstancias también
y ella, que estaba decidida a permanecer fiel, no a Ulises, sino a su propio
corazón, a sus propios deseos, urdió un plan para distraer a los pretendientes.
Hizo la promesa de que cuando acabara de tejer el sudario para su suegro,
elegiría uno de los pretendientes. Y así cada noche destejía cuanto había
tejido durante el día. Cada día tejía las ilusiones de encontrar, en alguno de
ellos, el rostro del esposo anhelado y cada noche, al hallarse sola con su
corazón, destejía sus falsas ilusiones para escuchar únicamente a su propia
verdad, la verdad que su corazón seguía susurrándole “Ulises llegará”.
Durante todos los años de espera Penélope le preguntaba a
cada viajero que llegaba a su reino si sabía algo de Ulises. Así, con cada
“viajero” que se acerca a nuestro corazón, nos preguntamos qué traerá de
Ulises. ¿Será él? ¿Está cerca?
Así transcurren los años y un día llega al reino un mendigo,
alguien que en nada se parece a ese Ulises que anhelamos y volvemos a
preguntarle, no a él, sino a nuestro corazón ¿qué sabes de Ulises?
Penélope siente que no le queda mucho tiempo, que no puede
esconderse mucho más en su sueño, que deberá elegir un pretendiente entre todos
los que habitan su reino. La consigna es la siguiente: aquel que logre tensar
el arco de Ulises, se casará con ella.
La fuerza del arco representa la intención y, sólo aquel
cuya intención sea la precisa, la que se adecúa a la representación de nuestro
“Ulises” interior, será el elegido.
Por supuesto que todos los pretendientes se quedan a mitad
de camino y sólo uno consigue tensar el arco. Mientras todos los pretendientes
fanfarronean, uno sólo se mantiene sereno tensando el arco sin detenerse.
Aun así Penélope desconfía, han sido muchos años de
ilusiones vanas, demasiados años esperando la llegada de Ulises para sólo
encontrarse con impostores deseosos de hacerse con su reino sin las intenciones
adecuadas. No es fría, sólo es prudente y fiel a sí misma.
Entonces decide tenderle una trampa al supuesto Ulises y
probarlo. Si realmente es él, conocerá el secreto escondido en su lecho, ese
que nadie más sabe. Y el lecho aquí representa, sin duda, sus anhelos más
íntimos. Así que si ese ser, que dice ser Ulises, sabe cómo llegar a su
intimidad, sabe cómo acceder al rostro todos ocultamos y también Penélope, si
sabe reconocer su otra naturaleza, entonces ya no habrá dudas ¡Ulises habrá
llegado!
Ella dice que no dormirá con él y que la cama de Ulises será
trasladada para cobijar al recién llegado. La particularidad del lecho es que
ha sido construido sobre un pilar de olivo. El olivo es el fruto de la pasión y
sólo el verdadero Ulises sabe que ese es uno de los pilares fundamentales del
lecho de la pareja. Sólo Ulises y Penélope saben dónde se halla la pasión en el
lecho que ambos compartirán.
Cuando el verdadero Ulises se descubre ante Penélope, el
tiempo se detiene, porque eso sólo lo consigue un Amor auténtico.
Como Ulises, el amor a veces llega disfrazado de una cosa
diferente a la que esperamos. Observa, ponlo a prueba, no lo des por sentado de
entrada. Ten la constancia y la paciencia infinita de Penélope. Nunca dejes de
perseguir aquello que anhelas y que tu corazón sabe que existe. Nunca pierdas
la fe en eso que crees. Te cortarán los brazos, las piernas, la cabeza, hasta
que vuelva a crecer una nueva cabeza para materializar aquello en lo que nunca
has dejado de creer, sea lo que sea.
Desteje tus ilusiones cada noche, coloca tus manos sobre tu
corazón y dile “lo estamos haciendo muy bien”.
lunes, 10 de agosto de 2015
Psyche & Eros: Ese Amor del Alma
![]() |
| Louis Jean Francois - Eros And Psyche |
Estando allí Psique, harta de soledad, esperando la ejecución del oráculo, llegó Eros, el dios del amor (de la atracción sexual y del sexo), con sus flechas doradas a cumplir el pedido de su celosa madre de matar a la bella joven. Pero Eros, al verse deslumbrado por la hermosura de la joven, tropezó y se pinchó con una de sus propias flechas, quedando así enamorado de Psique. Entonces comenzó a soplar el viento Céfiro, que siempre arrastraba buenos augurios, y tras celebrarse una boda especial, por orden de Eros, envolvió con suavidad a la joven en su bruma y la transportó al magnífico palacio del más grande de los amadores.
Eros se acercaba a su amada solo por las noches, y en una especie de ensoñación sentían la ternura y el amor sagrado e infinito. Así en ese estado Eros, que era inmortal, le hace prometer a la mortal Psique que jamás intentaría ver su rostro, ya que si eso ocurría la desdicha los alcanzaría. Cada mañana Eros besaba a su amada y la abandonaba, para volver cada noche a su lado.
Un día Psique decidió ir a ver a sus padres y hermanas, quienes al verla tan llena de vida se alegraron, pero sus hermanas luego de haber escuchado sus relatos del maravilloso amor que estaba viviendo, tal vez por envidia, instaron a la joven a urdir un plan para que viera el rostro del joven esposo, sembrando en ella la duda, de que tal vez éste fuera un horrible monstruo y por eso no se dejaba ver. Para tal fin la proveyeron de una lámpara de aceite.
Volvió Psique al palacio en busca de su amor y cuando Helios (sol) llegó a su ocaso, los esposos, tras haber pasado los momentos de fogosidad amorosa se dejaron llevar por el sueño. Pero Psique que en realidad fingía descansar, al ver a su esposo dormido, encendió la lámpara y vio entre nerviosa y aturdida en el efebo, el cuerpo y el rostro más hermoso que jamás pudiera imaginar, haciendo caer en su sorpresiva visión una gota del aceite sobre Eros, quien despertó al instante y huyó.
Desde ése momento Psique no volvió a conocer momentos de felicidad, había encontrado el amor, pero éste se había convertido en el monstruo que había predicho el oráculo, ya que la condenaba a vivir sin la dulzura del amor sagrado y de su compañía.
Tras estos desgraciados sucesos, Psique abandonó el palacio y se vio sola y vagando sin que nadie la ayudara, entonces Afrodita, la obligó en su necesidad, a realizar tareas desagradables y duras para que su hermosura se ajara. La última tarea penosa que le encomendó, fue la de bajar al mundo subterráneo del reino de Hades, la sombría y neblinosa morada de los muertos, para traer un frasco de belleza de Perséfone, haciéndole la recomendación de que no debía abrir por ningún motivo el frasco que lo contenía.
Cuando Psique, tras andar y desandar el camino tortuoso, en medio de su vuelta no pudo resistir la tentación y abrió el frasco, al instante se esparció un perfume que adormecía a cualquier criatura viviente. La propia Psique sufrió los nefastos efectos y mientras quedaba sumida en un profundo sueño del que jamás despertaría, apareció Eros que, como seguía enamorado con un amor profundo, acudió en su ayuda y pinchándola con una de sus flechas doradas logró despertarla. Así Psique, aunque mortal, y obteniendo los favores de Zeus, quien le otorgó la inmortalidad de los dioses, gozó nuevamente del su amor del alma Eros.
Este mito nos ayuda a interpretar, con su historia de amor arquetípica, el proceso de la maduración de los sentimientos y la capacidad para relacionarnos con otra persona.
En el origen del amor aparece el capricho de Afrodita, ya que sin su intervención Eros y Psique jamás se hubieran encontrado, y emerge con éste encuentro primitivo pero vital, el recorrido del camino del amor.
El encuentro deviene en una relación de atracción sensual y espiritual, algo surge desde dentro, de cada uno, una potencialidad que se pone en marcha en una relación.
La celebración del encuentro, lleno de promesas, en un nivel más profundo de la experiencia, trata de disfrutar del amor mientras se pueda, sabiendo que muchas cosas pueden ocurrir, felices y penosas, en el recorrido del camino del amor. Y en ese intento de permanecer sólo en el disfrute, Eros prefiere ocultar su verdadero rostro, aparecer cada noche para volver a marcharse justo cuando Psiche podría descubrir cómo es en verdad.
Entonces aparece el desconcierto y la duda, representado en el relato mítico por las hermanas. Cada uno de nosotros tiene "esas hermanas" dentro, que nos llevan a las sospechas bajas y mezquinas respecto del otro, en donde los fantasmas de posibles heridas se hacen presentes.
El conflicto es pues inevitable y representa el tiempo de prueba de la relación. La traición de Psiche a Eros puede ser penosa pero necesaria puesto que rompe la magia del enamoramiento ciego. A veces traicionar puede significar ser uno mismo. Es el deseo de conocer al compañero. Es la traición a la exigencia o la expectativa irracional de otra persona, un aspecto difícil pero frecuente en la profundización de una relación. El enamorado (Eros) se esconde: “no intentes conocerme, sigue enamorada de la imagen que tienes de mí” y Psiche lo traiciona en su deseo de conocer la verdad.
Pero no todo está perdido, porque el Amor siempre intentará reparar y reconstruir.
Luego llega la soledad, el desconcierto, la nostalgia del amor. El retiro al Hades, a la oscuridad del subconsciente, al enfrentamiento con uno mismo frente al sentimiento. La revisión de lo hecho y de lo vivido como experiencia, y el recorrido de las duras pruebas de ese amor, que necesita tiempo y esfuerzo, que muchas veces se expone a la humillación y al sufrimiento, pero con el compromiso firme del amor hallado y el intento de recuperar el amor perdido, sabiendo que solo el destino y no la terquedad une a las almas.
Entonces Eros vuelve a rescatar Psiche, ha sido humanizado por el amor de Psiche y ya no necesita ocultar el rostro y, a diferencia del amor inicial, este reencuentro de amor fue ganado, no con la fuerza, la voluntad o la manipulación emocional, sino con la fidelidad al sentimiento y con el compromiso del amor sagrado que no abarca solamente una dimensión personal y sensual, sino también una dimensión espiritual lo que lo sublima a la conexión con lo Divino.
Se ha dicho alguna vez que amar a otra persona abre el corazón a la vida misma. El amor cuando ha pasado muchas pruebas y ha sido edificado sobre la honradez y la humildad, nos unirá al amor verdadero y nos conectará con nuestras propias almas y con un sentimiento de permanencia, significado y rectitud de la vida. No todas las relaciones pueden alcanzarla y ninguna relación puede alcanzarla continuamente. Parece, no obstante, que los humanos seguimos intentándolo.
Bibliografía:
Enciclopedia de Mitología Universal - Ed. Nueva Lente - Madrid 19
El Tarot Mítico -Juliet Sharman-Burke y Liz Greene-Ed. EDAF- Madrid 2005
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