Gabriela ColladoTerapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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domingo, 11 de marzo de 2018
sábado, 3 de marzo de 2018
Con Alma y con Mate
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jueves, 1 de marzo de 2018
lunes, 22 de enero de 2018
Siempre tienes otra oportunidad
Se nos olvida a menudo nuestra humanidad y vivimos aplastados por nuestras propias exigencias.
¿Por qué llamar error a una experiencia del camino que debía ser vivida? ¿Por qué todo debería ser sí o no, blanco o negro?
No debes castigarte por tu espontaneidad. Las autoexigencias nos impiden ser espontáneos. Dejamos de bailar con lo mejor de nosotros mismos cuando queremos calcularlo todo.
Vamos conociendo a las personas a través de nuestro intercambio personal con ellas y, al mismo tiempo, vamos conociéndonos a nosotros mismos. Si el otro, en algún momento, “te hace daño”, no puedes culparte a ti mismo por haber confiado. El error no está en confiar, ni en quien confía. ¡No hay error! Hay un conocimiento de cómo es el otro, de lo que me muestra y lo que importa es mi capacidad de cambio ante el “aparente cambio” del otro.
Me quedo un tiempo enfadado con la situación porque “debería” haber sido de otro modo. ¿Por qué? La situación forma parte del descubrir al otro como es o como elige mostrarse entre mí y de descubrirme a mí ante el espejo de ese otro. Fíjate que has aprendido de ti ante esa circunstancia y sigue adelante (con o sin el otro). Si aún hay algo que salvar de vuestro intercambio (o relación), pues quédate con aquello que puede rescatarse. Todos merecemos segundas oportunidades. Todos tenemos un momento de ceguera o un mal día. Siempre y cuando eso no te haga daño o te impida ser tú. Inclusive tú contigo mismo, frente a tí mismo, mereces otra oportunidad. ¡Tú debes darte las todas! Quizás esa relación con esa otra persona cambie, quizás se transforme en otra cosa o, incluso, se vuelva más profunda gracias a lo vivido o, simplemente, deba llegar hasta ahí y cada uno seguir su camino, pero con la gratitud por lo compartido y aprendido. Siempre el otro me da algo, a veces ese algo es la oportunidad de dar, de darme.
Cuando alguien hace o dice algo que no nos gusta “le hacemos la cruz”, queremos tacharlo de nuestra vida. Ahí es en donde nos volvemos rígidos. No es al otro al que no perdonamos, es a nosotros mismos por “equivocarnos” en nuestra mirada. De verdad te digo que no hay error, que, incluso, eso es el amor actuando y enseñándote algo que tú debías ver. A veces un sólo hecho o palabra que tú consideras “negativo” está nublándote la visión de todo lo “positivo” que te ha dado ese encuentro. Porque, cuando alguien hace o dice algo que no nos gusta, nos olvidamos de cuántas cosas buenas había hecho antes por nosotros. Así, del mismo modo, actuamos con nosotros mismos y nos volvemos rígidos y dejamos de ser espontáneos.
Está bien saber cuando algo ha de terminarse, cuando poner un limite, cuando la responsabilidad de lo sucedido ha sido mía y cuando del otro. Simplemente obedece a tu corazón, no a tu cabeza, orgullo o vergüenza. Date otra oportunidad de verte con ojos más compasivos, de ver al otro con más compasión. Nada es tan trágico como para emitir una sentencia tan dura, ni tan insignificante como para pasar desapercibido si se barre bajo la alfombra.
Halla tu propio equilibrio y aprende a bailar con gracia, pero por favor, ¡no dejes de bailar!
Gabriela Collado
martes, 19 de diciembre de 2017
Abuso Incesto: Teoría del hechizo
¿Que sucede cuando los niños abusados crecen?
El niño abusado puede convertise en adulto y seguir siendo víctima de este hechizo que no solo abarcará al abusador en sí, si no también a cualquier persona de su entorno que sea cómplice de dicha situación. Hasta que la persona abusada no resuelva y rompa este "hechizo" podrá seguir repitiendo patrones abusivos (sexuales o no) en su vida, ya sea por parte de otros pares como de sí misma.
Recomiendo la lectura del siguiente artículo que aquí copio y pego y también la serie documental emitida por Netflix "The keepers".
ABUSO INCESTO: TEORÍA DEL HECHIZO
Definición de Hechizo según Perrone:
“Como un estado de trance prolongado, de hipnosis no convencional, que puede perdurar aun después de haberse interrumpido la relación. Puede crearse por efecto del terror, la amenaza, la violencia, la confusión, etc. Los abusos sexuales intrafamiliares pueden producirse en un clima de terror y de violencia, pero también pueden ocurrir en interacciones de seducción para tratar de designar la relación particular que liga al abusador y su victima. No contempla el estado de falta total de libertad descrito por las victimas. Como forma extrema de relación no igualitaria, el hechizo se caracteriza por la influencia que una persona ejerce sobre la otra, sin que esta lo sepa…”. Reynaldo Perrone plantea que la situación abusiva es un estado similar al del trance. El trance es un estado alterado o modificado de la conciencia que se caracteriza por una disminución del umbral crítico y una focalización de la atención. El trance se expresa de manera psicosomática: modifica las actitudes corporales, las percepciones y las sensaciones tanto como la conciencia. En este estado se producen amnesias, más o menos profundas, alucinaciones o visualizaciones, fenómenos de desdoblamiento y disociación, y fenómenos de reasociación y reorganización. El hechizo es el extremo de una relación de poder, de desigualdad o asimetría absoluta. El niño víctima se encuentra en una sensación de malestar, opone resistencia y su sentido crítico se encuentra conservado. Pero al comienzo del Abuso sexual Infantil (ASI) todo se transforma en culpa, confusión, vivencias de desdoblamiento, se es un extranjero en su propio territorio. La víctima pierde las fronteras de su propio cuerpo, siendo perturbada por los dichos del abusador. Se encuentra ya sin defensas, sin protección individual y ante la nueva desprotección, descreimiento y posterior retractación no llegan los factores protectores necesarios y se lugar al SAASI.
El hechizo podría ser inscripto como la tercera instancia del Síndrome de Acomodación al Abusos Sexual (SAASI), la que denominamos atrapamiento y adaptación. El SAASI se instaura no solo en el cuerpo del niño, sino también en su inocencia y su ignorancia. El niño es vencido por el adulto, que incluye el ASI en cotidianeidad. Le muestra al niño la desprotección que padece: los encargados de cuidarlo no pueden hacerlo, no se le cree o se lo acusa, haciéndolo responsable del ASI. El niño es cosificado, integrante de una dinámica familiar incestuosa, que incluye a madres que también han sido víctimas de abuso sexual en su infancia y no han podido elaborarlo, ni encontrar un modo reparador, es decir que fueron descreídas, desmentidas o acusadas de ser
responsables de su padecimiento;
encontrándose instaladas en el SAASI. Estas madres han transformado su vivir, a sobrevivir con ello, han sepultado su propio ASI, no pudiendo proteger a sus hijos en similar padecimiento. El niño no espera ni esta preparado para este daño, no puede defenderse de aquel que además es responsable de su cuidado.
Otro artículo para completar, aquí: http://psinfantil.blogspot.com.es/2006/11/el-hechizo.html?m=1
El niño abusado puede convertise en adulto y seguir siendo víctima de este hechizo que no solo abarcará al abusador en sí, si no también a cualquier persona de su entorno que sea cómplice de dicha situación. Hasta que la persona abusada no resuelva y rompa este "hechizo" podrá seguir repitiendo patrones abusivos (sexuales o no) en su vida, ya sea por parte de otros pares como de sí misma.
Recomiendo la lectura del siguiente artículo que aquí copio y pego y también la serie documental emitida por Netflix "The keepers".
ABUSO INCESTO: TEORÍA DEL HECHIZO
Definición de Hechizo según Perrone:
“Como un estado de trance prolongado, de hipnosis no convencional, que puede perdurar aun después de haberse interrumpido la relación. Puede crearse por efecto del terror, la amenaza, la violencia, la confusión, etc. Los abusos sexuales intrafamiliares pueden producirse en un clima de terror y de violencia, pero también pueden ocurrir en interacciones de seducción para tratar de designar la relación particular que liga al abusador y su victima. No contempla el estado de falta total de libertad descrito por las victimas. Como forma extrema de relación no igualitaria, el hechizo se caracteriza por la influencia que una persona ejerce sobre la otra, sin que esta lo sepa…”. Reynaldo Perrone plantea que la situación abusiva es un estado similar al del trance. El trance es un estado alterado o modificado de la conciencia que se caracteriza por una disminución del umbral crítico y una focalización de la atención. El trance se expresa de manera psicosomática: modifica las actitudes corporales, las percepciones y las sensaciones tanto como la conciencia. En este estado se producen amnesias, más o menos profundas, alucinaciones o visualizaciones, fenómenos de desdoblamiento y disociación, y fenómenos de reasociación y reorganización. El hechizo es el extremo de una relación de poder, de desigualdad o asimetría absoluta. El niño víctima se encuentra en una sensación de malestar, opone resistencia y su sentido crítico se encuentra conservado. Pero al comienzo del Abuso sexual Infantil (ASI) todo se transforma en culpa, confusión, vivencias de desdoblamiento, se es un extranjero en su propio territorio. La víctima pierde las fronteras de su propio cuerpo, siendo perturbada por los dichos del abusador. Se encuentra ya sin defensas, sin protección individual y ante la nueva desprotección, descreimiento y posterior retractación no llegan los factores protectores necesarios y se lugar al SAASI.
El hechizo podría ser inscripto como la tercera instancia del Síndrome de Acomodación al Abusos Sexual (SAASI), la que denominamos atrapamiento y adaptación. El SAASI se instaura no solo en el cuerpo del niño, sino también en su inocencia y su ignorancia. El niño es vencido por el adulto, que incluye el ASI en cotidianeidad. Le muestra al niño la desprotección que padece: los encargados de cuidarlo no pueden hacerlo, no se le cree o se lo acusa, haciéndolo responsable del ASI. El niño es cosificado, integrante de una dinámica familiar incestuosa, que incluye a madres que también han sido víctimas de abuso sexual en su infancia y no han podido elaborarlo, ni encontrar un modo reparador, es decir que fueron descreídas, desmentidas o acusadas de ser
responsables de su padecimiento;
encontrándose instaladas en el SAASI. Estas madres han transformado su vivir, a sobrevivir con ello, han sepultado su propio ASI, no pudiendo proteger a sus hijos en similar padecimiento. El niño no espera ni esta preparado para este daño, no puede defenderse de aquel que además es responsable de su cuidado.
Otro artículo para completar, aquí: http://psinfantil.blogspot.com.es/2006/11/el-hechizo.html?m=1
viernes, 3 de noviembre de 2017
Lo que teme una mujer
El otro día escuché en la serie La Caza (Netflix) un diálogo que decía más o menos así:
"Lo que más teme un hombre de una mujer es que se ría de él. En cambio, lo que más teme una mujer de un hombre es que la mate."
Aunque no es nuevo me impactó porque ofrece una imagen muy certera de lo diferente que es caminar por la vida, en esta sociedad, como hombre o como mujer.
La mayoría de las mujeres no saben lo que es no tener miedo y la mayoría de los hombres no saben lo que es tenerlo, a caminar sin prejuicios, a moverse con libertad, a expresarse como son.
Hay mujeres valientes, muchas y hombres con miedo, un montón. Sólo voy a lo más simple, el modo de andar por la vida que, sólo por nacer de uno u otro sexo, se hace diferente. No es igual educar a un hijo que a una hija. No sé mira igual en las profesiones, en las instituciones, a un hombre que a una mujer. Sabemos que no hay igualdad, sin embargo hoy he querido centrarme en algo más simple pero, tal vez, más profundo, algo como caminar por la calle a cualquier hora, algo como vestir como nos da la gana o amar y relacionarnos como queramos. No solemos pararnos a mirar esto, incluídas las mujeres ya lo "acatamos" como norma y eso también da mucho miedo; lo establecido, lo que no se mira ni se cuestiona, la desigualdad instalada en la conciencia de todos, la que hay que romper aunque te llamen bruja y aunque te "mueras" de miedo, literalmente para muchas, en muchas épocas.
¡Buenos días seres y humanos!
⚜️ Maga
jueves, 26 de octubre de 2017
Ojos en todas partes
Perdemos tanto tiempo defendiéndonos de lo que no somos que acabamos no sabiendo dónde estamos.
Hasta que no te aceptes, verás ojos en todas partes.
¡Buenos días almas!
⚜️ Maga
domingo, 22 de octubre de 2017
Sólo puede ser dominado aquél que no se domina a sí mismo
Sólo puede ser dominado aquél que no se domina a sí mismo.
Los gobernantes externos son la manifestación de los gobernantes internos, representan a nuestra propia mente.
Veo una sociedad que se pelea entre sí como niños, tirando de las faldas de papá y mamá, culpando a sus hermanos y sin responsabilizarse de nada.
El Padre de los Cielos no castiga, sólo reproduce los efectos de nuestras causas. Siempre nos responde, pero el resultado depende de nosotros.
Ansío creer en la humanidad, una humanidad adulta que deja de patalear fuera pidiendo que otro se haga cargo de lo que le corresponde asumir.
Es en tu propia casa en donde está el cambio. Infantil es seguir peleando con el que no piensa como tú, sólo muestra tu propia división interna, tus propias dudas y tu falta de fe en quién eres.
No es ganar o perder; eso es ausencia de amor.
Es que nada te domine, ni el pensamiento ajeno, ni sus actos.
Así se transforma el mundo, transformándote tú.
¡Buenos días humanidad!
⚜️ Maga
jueves, 19 de octubre de 2017
Paro, pienso, hago
La mayoría de las veces el miedo es humo, una película que nubla lo realmente verdadero que subyace a cada hecho. Es un filtro hecho de recuerdos y creencias que se activa ante una situación que incluye unos, otras o ambos. Podríamos decir que es, en sí, una reacción que nos impide observar las situaciones de manera objetiva y ordenada.
Detenerse en el silencio y la reflexión, antes de reaccionar, nos puede ayudar a despejar esa espesa nube imaginaria para que quede sólo aquello que es real y sobre lo que sí podemos accionar.
PARO, PIENSO, HAGO / DIGO
Hoy es un excelente día para comenzar con esta nueva actitud, puesto que la Luna Nueva nos ayuda a fortalecer todo cuanto iniciemos bajo su influjo.
¡Feliz Luna y fuera miedos!
🌛Maga🌜 — en Tour Eiffel.
sábado, 1 de julio de 2017
No te quedes con la sensación de haber dado poco
Buscamos la luz allí afuera, allí arriba. Buscamos comprender lo grande, desentrañar el Universo. Cuando, en verdad, la luz está aquí mismo, en lo pequeño, en amar con todas nuestras fuerzas, todo cuanto podamos, todo el tiempo.
No te quedes con la sensación de haber dado poco. Dalo todo, sin medida y así no habrá modo de equivocarse. Uno nunca se equivoca cuando ama. Quizá sí se equivoca cuando lo hace esperando algo a cambio.
Probablemente la vida no espere a que te atrevas, a que sientas que estás preparado, a que te encuentres seguro. Las personas menos. Tal vez ya no estén allí cuando dejes de temer, cuando acabes de pelearte contigo mismo. Nada de eso tiene sentido, salvo el amor. Lo único que en verdad importa es lo que das. Porque cuanto más des, más sentirás que has recibido.
¡Gracias por estar y por enseñarme tanto cada día!
lunes, 8 de mayo de 2017
Después de un gran dolor
Lo que nos salva no es la comprensión de las cosas sino la ternura.
La ternura sirve para envolver la semilla de vida que aun queda en nosotros después de un gran dolor.
* Maga *
gabrielacollado.webs.com
Donde habita el alma
Sangreal
A veces la vida necesita aplastarte para hundir más la semilla en la tierra, lo suficiente para engendrar nueva vida integrando lo viejo. Porque la vida no descarta sino que integra e incluye.
Allí está la mano de la Diosa alimentando la nueva vida con la sangre de dolores viejos.
Ese es el sangreal, la sangre real, el oro de vida que corre por nuestras venas, el que forma nuestro hogar primigenio en el útero sagrado.
* Maga *
gabrielacollado.webs.com
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Los molinos son molinos, Quijote
Creí que necesitaba de otras personas, de “determinado tipo de personas”, para ser capaz de encontrarme a mí misma, para guiarme, para que me ayudaran a comprenderme, para sostenerme y para que me amaran: así yo podría saber que estaba yendo por el buen camino; porque si estaba sola y no había nadie que me amase, entonces eso significaría que algo había hecho mal en mi recorrido, algo que debía ser reparado para que entonces sí pudieran amarme, por fin.
Me la pasé huyendo.
Encontré a muchas de “esas personas” pero, por alguna razón, ninguna permanecía demasiado tiempo en mi vida. ¿Es que aún no estaba siendo lo suficientemente buena? ¿Es que aún seguía cometiendo algún error? ¿Cuándo dejaría de hacer eso que hacía mal y que no acababa de saber qué era y que nadie se atrevía a confesarme?
Y ocurrió, me quedé sola; la última persona que siempre había estado allí, a mi lado, también se fue.
Al principio no hubo silencio, los gritos de mi cabeza se convirtieron en síntomas. Ruido fuera, distracción, ¿diversión?, división.
Me perdí, dejé de reconocerme; creo que hasta yo misma me dejé sola, ¿o fue al revés?
Entonce sí, llegó el silencio; bueno, no llegó, me lo permití, el silencio siempre estaría allí y por eso huía.
El silencio ante mí misma, ante todo cuanto había creado.
Observé detenidamente mis manos, había algo en mi que aun podía reconocer.
“Bienvenida”, me dije.
Me quedé muy quieta para no volver a irme; ya había sucedido antes, muchas veces.
“¿Qué te pasa? ¿De qué huyes? ¿Por qué corres? Desde que te fuiste entraron tantos miedos.
Acabo de verte hacer eso otra vez, como cuando eras niña intentando comprender el enojo de mamá, haciéndote cargo de él, renunciando a tu paz para cambiarlo.
El monstruo no se va porque tú crees en él. Cada vez que huyes de él es porque crees que puede acabar contigo.
Los molinos son molinos, Quijote.
La más profunda aceptación no es algo que tengas que hacer o dejar de hacer. La aceptación más profunda es la que tienes frente a ti misma, así, ahora, sin exigencias, sin castigos, sin condiciones.
Si eres capaz de aceptar que los molinos hacen viento, en lugar de quedarte a planear estrategias para derrotarlos, úsalos para que te impulsen a volar.
¡Déjate en paz!
El maestro al que clamas, el amigo al que reclamas, el amor que anhelas, la alegría que deseas, la belleza a la que aspiras, eso, todo eso, eres tu; así, tal y como eres ahora.
El camino hacia adentro está hecho de pasos cortos y movimientos lentos.
Olvida la imagen de lo que deseas ser y ama la imagen de lo que eres, este momento es sagrado.
Suéltalos a todos, no los necesitas para definirte.
Ni siquiera voy a hacerte promesas. No te diré que, si lo haces, entonces todo cambiará, porque, por lo tanto, te aferrarás al cambio y volverás a huir.
Ámate a ti frente a cada cosa, sin expectativas, ni condiciones.
Ámate en el ellanto y en la rabia; suelta las explicaciones.
Observa tus manos, escucha el silencio, siente el milagro; eres tú.
Por fin has encontrado lo que buscabas.”
Gabriela Collado
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sábado, 24 de diciembre de 2016
A la luz potente de esta Navidad
Es muy posible que este último tiempo, principalmente los dos últimos meses del año, se nos estén presentando crudas verdades delante de nuestros ojos que podrán causarnos más o menos daño, a primera vista, depende de cuán dispuestos estemos a aceptarlas.
No siempre está en nuestras manos hacer algo con aquello que se nos presenta, a veces ya no queda nada que hacer, o simplemente aún no es el momento de hacer algo.
Tal vez, si miramos hacia atrás, (no hace falta remontarse demasiado, con un año nos vale), veamos que aquello que nos hacía creer que teníamos las cosas medianamente resueltas se trataba de una ilusión, algo que a la luz de los últimos tiempos se deja de ver tan real como pensábamos.
Se desmoronan planes y relaciones y la vida nos deja apenas el tiempo para afrontar cada cosa en el momento, con muy escaso margen entre acción y reacción.
Siempre se ha dicho que "de ilusiones no se vive", sin embargo, la mayoría de nosotros ha estado pretendiendo hacer exactamente eso, sostener las propias ilusiones el mayor tiempo posible.
Ese tiempo está llegando a su fin, muchos lo anhelábamos, otros ni siquiera eran capaces de imaginarlo.
Ya no hay elección, o lo ves o lo ves y comienza a hacerse verdaderamente imposible el poder tapar el sol con un dedo.
Creo que este fin de año nos está dando una importante lección de humildad y aceptación.
Si hemos venido siendo más o menos honestos con nosotros mismos, el golpe no será tan duro como si no.
Siempre me pareció preferible una dura verdad a tiempo que una mentira prolongada.
Pero esta luz también trae recompensas, porque lo que es realmente verdadero en nosotros se asienta y se fortalece.
Probablemente sea el momento de comprender, más que de querer entender, que la única seguridad posible se halla dentro de cada uno de nosotros, que de todo caos nace una creación nueva, mucho más pura, que la felicidad más tangible no es otra cosa que las decisiones que nos llevan a estar en paz con nosotros mismos y finalmente, reconocer que existe un orden mayor que nos lleva exactamente a donde queremos ir si somos capaces de confiar lo suficiente como para soltar los mandos del control que están dañando nuestras manos.
Es el tiempo de soltar la queja y agradecer, aunque más no sea, el simple hecho de estar vivos contemplando esta transformación colectiva (¡que no es poco!).
¿Acaso no es la vida una aventura? ¡Vivámosla como tal con la certeza de que sabremos exactamente qué dirección tomar a cada instante!
Agradezco la luz, agradezco el camino, agradezco la verdad y la vida.
¡Feliz Navidad para todos!
sábado, 26 de marzo de 2016
Cuando mi amiga se fue...
Hay quien necesita cerrar sus historias insultando o culpando al otro, proyectando sobre el otro su frustración, su falta de aceptación. Lo sé porque también estuve de ese lado hasta que comprendí que eso sólo podía hacerme daño a mi misma.
Cuando mi amiga dejó de hablarme sin motivo “aparente” no pensé que fuera por algo en contra mío, pensé que, probablemente, necesitaba tiempo para resolver ciertos aspectos de su vida, para poner sus cosas en claro.
Es verdad que mi primera reacción fue el enfado y que por un momento me erigí sobre mi derecho a saber qué sucedía; pero luego recordé su derecho; su derecho al silencio, su derecho a elegir en dónde estar y con quién.
Por eso no rompí su decisión, no la usé para insultarla, ni procuré hacer que sufriera por el abandono o el desprecio que me había ocasionado.
Tampoco usé la situación para pegarme (culparme) a mí misma. Estuve muy tentada pero me duró poco hasta que me dije a mí misma “¿Vas a pegarte tú por cómo es la gente? ¿Vas a pegarte con el mismo palo que ellos usan para pegarte? ¿Quién eres? ¿Acaso eres lo que los demás dicen que eres?”
Porque mi amiga no me abandonó ni me despreció, simplemente tomó sus decisiones.
Quizás me cueste comprenderla aunque eso no quita que la eche de menos.
Si yo ncesito cerrar nuestra historia, soy “yo” quién lo necesita, no puedo obligarla ni acosarla para que me de la respuesta y las explicaciones que sólo “yo” necesito.
Tal vez, si miro hacia atrás en nuestra historia compartida, halle las respuestas; tal vez ya me lo había dicho y no supe escucharla o tal vez, simplemente no pudo, no supo o no quiso hacerlo.
Como en la historia del alacrán, si siento que me ha picado y me ha dolido, la próxima vez tomaré mis recaudos. Pero tengo que saber que, si mi amiga regresa, inclusive bajo otro rostro, no se trata de que yo me cierre a compartir ni de que yo deje de ser quien soy (siempre y cuando ese quien soy no le haga daño al otro).
Tal vez el ideal sería tener una actitud clara. A veces intentamos ser amables en lugar de ser claros porque pensamos que eso puede herir al otro, entonces omitimos poner los límites saludables.
También puede suceder que seamos muy claros y el otro escuche lo que desee escuchar.
En cualquier caso, ni el insulto, ni la ofensa, ni culpar al otro son salidas válidas para mi vida.
Dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos".
He sido insultada, culpada, ignorada, amenzada y criticada; también he tomado distancia en relaciones que después han vuelto fortalecidas. A otras les he dicho adiós para siempre por comprender que eso no era lo que yo deseaba para mi vida.
Pero está claro que de todas ellas yo sólo me quedo con aquello que decido hacer mío. Así que, en lugar de quedarme con el insulto, la culpa, la crítica, la amenaza o el ninguneo, elijo la fortaleza que todo ello me ha dado para seguir adelante, para aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, para aprender que hay otras que sí y tener el coraje de hacerlo (pero siempre en mí misma).
Si hoy te molesta mi actitud fíjate que hay en ti de aquello que en mi rechazas, yo haré lo mismo con la tuya y ése será el regalo de nuestro encuentro.
Que te respete y comprenda no significa que deba permanecer a tu lado si el modo que has elegido para vivir a mí me hace daño.
Eso es amarme y, si no empiezo por ahí, no seré capaz de amarte.
Eres libre de quedarte o de marcharte pero, si permaneces en la puerta para pegarme, esa puerta será cerrada y habrás de quedarte frente a frente con tu espejo. Así que no pegues tan fuerte porque puede dolerte mucho.
Si decides amarte y conocerte a mi lado, serás bienvenido.
Tú eliges siempre, no olvides que yo también.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Aceptar el equilibrio
Cada vez que me enfado estoy queriendo controlar algo.
Estaría bien que observara qué es eso que quiero controlar.
Tengo que comprender que no puedo (ni debo) controlarlo todo, que existen muchísimas cosas que escapan a mi alcance, que no sé qué es lo mejor para mí y, mucho menos, para otro. Que cada uno tiene una experiencia que vivir de determinada manera y que la vida es más sabia que yo.
Existe una perfección, un orden y un equilibrio que escapan a mi concepción de dichas palabras.
Soltar el control es aceptar esto.
domingo, 31 de enero de 2016
Sombra
sábado, 30 de enero de 2016
Estás de suerte
Estás de suerte, porque la vida no te dejará escaparte de aquello que tienes que afrontar. Podrás mirar mil veces hacia otro lado, podrás huir refugiándote lejos, podrás culpar a los demás, cambiar de amigos, incluso de pareja, pero seguirás recibiendo los mismos cachetazos una y otra vez, hasta que decidas dejar de creer que cambiando lo que te rodea podrás deshacerte de lo que te hace daño. Hasta que asumas tu responsabilidad en el asunto. Hasta que dejes de jugar a la víctima y te afrontes al hecho doloroso de que tú eras el verdugo.
El hecho inexorable que más nos cuesta afrontar es el hecho de que estamos solos. Nacimos solos, vivimos solos y moriremos solos. Puedes sentirlo como libertad o como soledad. La vida y sus circunstancias son siempre una cuestión de perspectiva. Y nadie puede (¡ni debe!) salvarte de esa soledad. Decía Eckart Tolle: “las relaciones están aquí para hacerte consciente, no para hacerte feliz”. Y es en la más profunda soledad en la que debemos encontrarnos y afrontar nuestras propias batallas con nuestra oscuridad, nuestros miedos y miserias, nuestras vergüenzas y negaciones. No importa si estás rodeado de gente o no, tampoco importa si quien te ama desea ayudarte; a veces la mejor ayuda se hace desde el silencio, aunque no la veas, aunque creas que te han abandonado. Con respecto a esto hay una parábola anónima que cuenta la historia de un par de huellas en la arena caminando juntas y que, en los momentos más difíciles, un par de ellas desaparecía y sólo quedaba una avanazando. Cuando, desde su dolor, el caminante le reclama su abandono a aquel que lo acompañaba, el otro responde “en los momentos en que sólo viste un par de huellas, esas huellas eran las mías mientras te sostenía en mis brazos”. Una vez más, todo es una cuestión de perspectiva y no de expectativa.
El miedo a la soledad nos enfrenta con nuestro más ancestral miedo a la muerte y no seremos capaces de despertar de este sueño hasta que no lo miremos a la cara, hasta que temblando desnudos frente al vacío, nos rindamos y soltemos el control absoluto que pretendemos ejercer sobre la vida.
Existe un momento en tu camino en el que la vida te hace el regalo más grande de todos enfrentándote a la muerte, a la muerte de lo que creías que eras o debías hacer. Entras en crisis, una crisis épica en la que, literalmente, te sientes morir. Entonces, la muerte pasa a convertirse en tu mejor maestra; te toma de la mano y te dice, “vuela, deja de arrastrarte y pelearte con el suelo y vuela”. Y ese vuelo lo emprendemos solos para, desde las alturas, comprender que aquello que llamábamos soledad es la única libertad posible.
Depón las armas, amigo mío. Mírate a los ojos, quizás por primera vez. Sé lo más honesto que puedas contigo mismo y vuelve a ser tu propio guía.
Hoy estás de suerte.
domingo, 26 de julio de 2015
Kirón y Prometeo o el regalo de la herida del ser amado
KIRÓN
En la Mitología Griega Kirón era un centauro, un dios inmortal que vivía en la Tierra, siendo el maestro de muchos héroes griegos. Una vez fue herido accidentalmente por una flecha de Hércules. La herida era muy dolorosa y no podía curársela, a pesar de que Kirón era un gran sanador.
El detalle era que Kirón no podía morir a causa de su herida porque era un dios, era un inmortal; pero tampoco podía curarse. Kirón sufría mucho porque nadie podía sanarle la herida y como además no podía morir, no tenía ni siquiera la esperanza de que algún día cesase su dolor con el descanso de la muerte.
Estaba condenado a un dolor eterno. Él podía haberse amargado haciendo más penoso su dolor; también pudo haberse entretenido con inútiles lamentaciones o dirigir su dolor y su rabia a los demás; pero no hizo eso, sino que su dolor le hizo más sabio aún, le hizo comprender mucho más sobre la naturaleza del dolor humano y eso le convirtió en el más grande de los SANADORES de la mitología.
PROMETEO
Una vez, el pueblo sacrificó un toro a Zeus. Era costumbre ofrecer parte de la víctima al dios y quedarse el pueblo con otra parte. Prometeo dividió la carne en dos: una buena y otra buena sólo en apariencia, pues eran prácticamente los huesos camuflados con la piel. Zeus escogió esta segunda y cuando descubrió el engaño se enfadó muchísimo y decidió privar del fuego a la humanidad.
Prometeo se compadeció de los humanos y robó el fuego de los dioses en un tallo de hinojo y se los dio a los humanos enseñándoles su funcionamiento. Zeus castigó a Prometeo encadenándole a una roca y haciendo que una gran águila le devorara su hígado eternamente, pues cada día Zeus le reconstruía el hígado, para que cada día el águila lo devorase.
El héroe Heracles, hijo de Zeus, rescató a Prometeo, disparando al águila y rescatando al titán. Cuando Zeus se enteró, estuvo contento por la hazaña de su hijo, pero quiso que Prometeo recordara siempre que se había portado mal y le condenó a llevar siempre el anillo de metal con el que estaba encadenado, así como un trozo de la roca.
Quiso el azar que Prometeo se encontrase con el centauro Kirón que, herido por una flecha de Heracles, tenía unos terribles dolores y quería morir. Pero Quirón tenía el problema de que era inmortal y tuvo que encontrar a alguien que aceptara su inmortalidad. Prometeo aceptó y pasó a ser in mortal en lugar de Kirón y Zeus aceptó la liberación de Kirón y la inmortalidad de Prometeo.
***
Estos dos mitos que se unen tienen varios aspectos para comprender su enseñanza completa.
Por una parte tenemos a Kirón que era mitad bestia, mitad humano. Su herida incurable se produce por una flecha disparada hacia su parte animal por su mejor amigo Heracles.
La parte animal de Kirón representa nuestros bajos instintos, aquello que escondemos en nuestras sombras. Normalmente aquella persona que más amamos o que más nos ama es la que nos ayuda a hacer visible esa sombra, enfrentarnos con aquello de nosotros que no queremos ver, y eso, en un primer momento, nos puede herir terriblemente. Pero, dependiendo de la actitud con la que decidamos vivirlo, ese dolor puede hacernos más fuertes. Puede que la herida no desaparezca, pero podemos hacer que deje de doler cuando la utilizamos para comprender las heridas ajenas y sentir empatía hacia su dolor.
En lugar de seguir cargando con él y hacerlo eterno, debemos morir a él. Y muchas veces, tal y como hizo Kirón con Prometeo, liberar a los demás de su sufrimiento nos ayuda a liberarnos a nosotros mismos del nuestro.
Eso nos da la sabiduría, representada en este mito por el aspecto de maestro de Kirón y nos permite sanar el alma.
Por otra parte está Prometeo que cree que puede engañar a los dioses entregándoles una apariencia. Divide la carne en dos, es decir que permanece en la dualidad, y entrega sólo un envase vacío, una apariencia. Esto simboliza cuando creemos que somos en verdad buenos por seguir un dogma, cuando creemos que en verdad somos seres despiertos por ponernos un atuendo o seguir ciertas prácticas pero, en verdad, no hemos hecho el arduo trabajo de reconocer nuestra dualidad, seguimos imbuidos en el juicio y no nos hemos enfrentado a nuestras propias sombras, nuestro lado animal.
Cuando hacemos esto nos estamos alejando de nuestro propio fuego creador (nuestra luz, nuestras emociones y nuestro propio poder) y por eso en el mito los dioses privan a la humanidad de ese fuego como castigo. En realidad no hay ningún dios fuera que nos castigue, sino nuestra divinidad interior que se aparta de nosotros cuando actuamos así.
Sin embargo Prometeo, que se cree más listo que Zeus (o nuestro ego cuando se cree más listo que nuestro corazón), decide robar el fuego al dios y enseñarle a los demás cómo funciona. Pero los dioses vuelven a castigar a Prometeo encadenándolo a una roca. Es decir que, el seguir escapando de nuestra sombra, nos encadena aún más a la materia, a las apariencias, a la dualidad, a los juicios que generan as culpas, al ego. No se puede robar el fuego a los dioses, no podemos jugar a estar despiertos. Para poder enseñar el uso del fuego a los demás debemos despertar antes a nuestro propio fuego.
No conforme con eso, Zeus envía un águila para que cada día le devore el hígado a Prometeo y, cada noche éste vuelve a regenerarse para ser devorado otra vez al día siguiente. El hígado es el saco en el cual escondemos nuestra ira, nuestros rencores y nuestra frustración. Cada vez que reprimimos nuestras emociones (que nos privamos de su fuego) el hígado se bloquea. Es el hígado el que filtra y elimina los desechos de nuestro organismo. Así que, si bloqueamos nuestra emoción quedándonos en la apariencia y la escondemos en nuestra sombra, deberemos seguir cargando con nuestros residuos emocionales y éstos tomarán el mando en nuestra vida, a través del subconsciente, encadenándonos cada vez más a aquello de lo que huimos.
Heracles, el hijo del dios y el amigo que hirió a Kirón, rescata a Prometeo de la roca. Y esto me recuerda en cierto modo a Cristo, el hijo de Dios que quiso enseñar a los hombres a liberarse de sí mismos cuando fue crucificado a la materia para redimir al ego y resucitar al ser. Ese mismo Cristo que, con su sola presencia, refleja la verdad haciendo que los demás se enfrenten con su propia sombra. Sólo quienes posean la actitud y sabiduría de Kirón sabrán utilizarlo para sanar el alma, pero quienes decidan permanecer en la apariencia como Prometeo acabarán devorados por su propia ira.
Finalmente Prometeo, al ser liberado de la materia, se encuentra con Kirón el sabio quién, a modo de recompensa por haberse enfrentado consigo mismo y haberse deshecho de su apariencia, le entrega su propia inmortalidad. Es decir que al liberarnos del ego nos encontramos como recompensa con la sabiduría, con el propio maestro interior.
Kirón entonces puede morir, pero no muere al ser eterno que en verdad es y somos, sino que mueres al sufrimiento y al dolor para despertar a la conciencia eterna. Y puede hacerlo, puede liberarse a sí mismo y despertar porque ha comprendido que no está separado del resto, que Prometeo y Heracles y todos a cuantos había ido sanando eran él mismo y que sólo liberándolos (esto es perdonando y perdonándonos, comprendiendo que todos cumplían un papel dentro de nuestro sueño de ilusión) sería capaz de liberarse a sí mismo.
Para terminar quisiera rescatar también el símbolo del águila que representa también ese renacimiento que se nos ofrece luego de atravesar una crisis que nos lleva a despojarnos del ego para poder volar libres. El mensaje del águila es "Si quieres volar tendrás que soltar tu historia".
La enseñanza del águila está contada en el siguiente video:
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