Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.
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viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Qué estás recibiendo?



Cuando no sabes qué estás dando observa lo que estás recibiendo.
Y sal, pues, a dar aquello que anhelas recibir.
Decía también el maestro aquellas sabias palabras de no hagas a tu hermano lo que no te gustaría que éste te hiciera a ti y, con razón, vivimos en una época de miedo y paranoia, porque esta ley universal nos la saltamos y, en verdad, que temeré a aquel a quien he atacado, ya sea en palabra, obra o pensamiento.
No profetices tu desgracia a través del insulto, la difamación o la queja.
Culpar a los demás de la propia situación es como patear un árbol porque no da sombra para el lado que yo quiero.

¡Buenos días profetas del propio destino!

⚜Maga

martes, 13 de junio de 2017

No des lo que no te han pedido



Puede que estés convencido, incluso que tengas pruebas, de que aquello en lo que crees o practicas es maravilloso y entonces deseas entregárselo al resto.
No insistas a tu hermano en recibir algo que no te ha pedido (opinión, consejo, ayuda, tus ideas, creencias...) Por muy buena que puedas pensar que es tu obra, el hecho de imponerse denota soberbia.
Respeta en amor a tu hermano en la elección del propio camino; no sabes tú de su experiencia ni sus tiempos y, por tanto, tampoco puedes juzgarlo.

⚜️ Maga

martes, 28 de marzo de 2017

No puedo, yo soy así

 
La persona que es víctima dice "no puedo" y levanta una muralla para no cambiar actitudes personales que la limitan y la dañan. No cambia por miedo a abrirse y no saber como manejar las cosas. Es más cómodo y seguro cerrarse en el "yo soy asi" (complejo de superioridad) o "no puedo" (complejo de inferioridad). Una persona es libre cuando se abre a la opinión del otro, cuando vence sus miedos y se abre a otras posibilidades.

⚜ Maga

sábado, 26 de marzo de 2016

Cuando mi amiga se fue...

 
Hay quien necesita cerrar sus historias insultando o culpando al otro, proyectando sobre el otro su frustración, su falta de aceptación. Lo sé porque también estuve de ese lado hasta que comprendí que eso sólo podía hacerme daño a mi misma.
Cuando mi amiga dejó de hablarme sin motivo “aparente” no pensé que fuera por algo en contra mío, pensé que, probablemente, necesitaba tiempo para resolver ciertos aspectos de su vida, para poner sus cosas en claro.
Es verdad que mi primera reacción fue el enfado y que por un momento me erigí sobre mi derecho a saber qué sucedía; pero luego recordé su derecho; su derecho al silencio, su derecho a elegir en dónde estar y con quién.
Por eso no rompí su decisión, no la usé para insultarla, ni procuré hacer que sufriera por el abandono o el desprecio que me había ocasionado.
Tampoco usé la situación para pegarme (culparme) a mí misma. Estuve muy tentada pero me duró poco hasta que me dije a mí misma “¿Vas a pegarte tú por cómo es la gente? ¿Vas a pegarte con el mismo palo que ellos usan para pegarte? ¿Quién eres? ¿Acaso eres lo que los demás dicen que eres?”
Porque mi amiga no me abandonó ni me despreció, simplemente tomó sus decisiones.
Quizás me cueste comprenderla aunque eso no quita que la eche de menos.
Si yo ncesito cerrar nuestra historia, soy “yo” quién lo necesita, no puedo obligarla ni acosarla para que me de la respuesta y las explicaciones que sólo “yo” necesito.
Tal vez, si miro hacia atrás en nuestra historia compartida, halle las respuestas; tal vez ya me lo había dicho y no supe escucharla o tal vez, simplemente no pudo, no supo o no quiso hacerlo.
Como en la historia del alacrán, si siento que me ha picado y me ha dolido, la próxima vez tomaré mis recaudos. Pero tengo que saber que, si mi amiga regresa, inclusive bajo otro rostro, no se trata de que yo me cierre a compartir ni de que yo deje de ser quien soy (siempre y cuando ese quien soy no le haga daño al otro).
Tal vez el ideal sería tener una actitud clara. A veces intentamos ser amables en lugar de ser claros porque pensamos que eso puede herir al otro, entonces omitimos poner los límites saludables.
También puede suceder que seamos muy claros y el otro escuche lo que desee escuchar.
En cualquier caso, ni el insulto, ni la ofensa, ni culpar al otro son salidas válidas para mi vida.
Dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos".
He sido insultada, culpada, ignorada, amenzada y criticada; también he tomado distancia en relaciones que después han vuelto fortalecidas. A otras les he dicho adiós para siempre por comprender que eso no era lo que yo deseaba para mi vida.
Pero está claro que de todas ellas yo sólo me quedo con aquello que decido hacer mío. Así que, en lugar de quedarme con el insulto, la culpa, la crítica, la amenaza o el ninguneo, elijo la fortaleza que todo ello me ha dado para seguir adelante, para aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, para aprender que hay otras que sí y tener el coraje de hacerlo (pero siempre en mí misma).
Si hoy te molesta mi actitud fíjate que hay en ti de aquello que en mi rechazas, yo haré lo mismo con la tuya y ése será el regalo de nuestro encuentro.
Que te respete y comprenda no significa que deba permanecer a tu lado si el modo que has elegido para vivir a mí me hace daño.
Eso es amarme y, si no empiezo por ahí, no seré capaz de amarte.
Eres libre de quedarte o de marcharte pero, si permaneces en la puerta para pegarme, esa puerta será cerrada y habrás de quedarte frente a frente con tu espejo. Así que no pegues tan fuerte porque puede dolerte mucho.
Si decides amarte y conocerte a mi lado, serás bienvenido.
Tú eliges siempre, no olvides que yo también.

Gabriela Collado
 

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lunes, 14 de marzo de 2016

Me convierto en lo que pienso

 
 
Habla de lo que desees en abundancia. 
No hables de lo que no quieras en tu vida, simplemente ignóralo.
Existe una ley universal que observa que nos convertimos en aquello en lo que pensamos durante todo el día. Al nos detenernos a observar nuestros propios pensamientos nos dejamos bombardear constantemente por ellos.
Dijo el maestro Jesús "no es lo que entra por tu boca lo que habrá de hacerte daño sino lo que de ella sale"
Esto quiere decir que, cuando algo sale de mi boca, cuando lo pongo en palabras es porque he pensado en ello y, si he pensado en ello, es porque creo en ello y, si creo en ello, entonces le doy poder y logro que se manifieste en mi vida una y otra vez.
A este punto debemos comprender que la queja también es un pedido contante al cielo porque está poniéndose en palabras y, de ese modo, seguirá manifestándose.
Meditar es invitarnos a hacer silencio mental, a salir de ese barullo de pensamientos que nos abruma, pero es bien cierto que no nos resulta tan sencillo escapar a ese ruido con solamente sentarnos en silencio.
En este punto te invito, no a que dejes de pensar, sino a que observes ese flujo de pensamientos que atraviesan tu mente y a los que les das cabida, que intentes cambiar la dirección de dichos pensamientos y que reeduques a tu mente.
En lugar de enredarte en ellos y seguirlos hacia donde te lleven sólo obsérvalos sin juicio (sin pensar si esto es positivo, esto es negativo, esto es bueno, esto es malo, esto es agradable, esto desagradable...) y suéltalos, déjalos ir, córtalos en la mitad de su argumentación.
Se trata de que te conviertas tú en maestro de tu mente y la dirijas hacia tu objetivo y no que siga siendo ella la que dirija tu vida sin sentido ni coherencia.
¿Qué deseas en abundancia?
¿En qué piensas en abundancia?
Tú eliges.

sábado, 24 de octubre de 2015

Usar el nombre de Dios en vano



Durante mucho tiempo hemos creído que "usar el nombre de Dios en vano" era hablar mal de Dios, blasfemar.
Usar el nombre de Dios en vano es, en realidad, fabricar distorsión a través de la palabra. Si Dios es el Verbo (el Logos), al no cuidar lo que nombramos, estamos utilizando su nombre en vano. Somos creadores a través de lo que decimos, materializamos a través de la palabra, es por eso que debemos cuidar lo que sale por nuestra boca, todo cuanto nombramos, porque la palabra es la firma de nuestros pensamientos y, como bien decía el maestro Jesús "no es lo que entra por tu boca, sino lo que de ella sale, lo que habrá de hacerte daño."
Por otra parte, blasfemar a Dios es blasfemar contra uno mismo, verbo hecho carne de la misma Fuente.

martes, 26 de mayo de 2015

Yo Soy el Camino



Hace unos días caí en la cuenta de lo paradójico que resulta haber recibido las bases de la metafísica -rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad- en el colegio de monjas al que asistía. Durante todos los años de mi educación en dicha institución, en el escenario del salón de actos, colgaba un cartel con la representación de las sandalias de Jesús que decía: YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
El YO SOY es el decreto más poderoso que existe, según la metafísica. Todas las religiones coinciden en afirmar que Dios es el YO SOY. YO SOY es más que un nombre, contiene en sí toda la energía de la creación.
El punto está, como siempre, en la interpretación de estás palabras de Jesús. Como se ha hecho con la mayoría de las cosas se ha llevado fuera. Cuando Jesús dijo YO SOY EL CAMINO, no estaba refiriéndose pura y exclusivamente a sí mismo, principalmente porque, como ser despierto, no se consideraba separado del resto de la humanidad y la incluía siempre en en sí mismo. HAZ COMO YO HAGO no significa HAZ LO QUE YO HAGO. No dice que él es la única manifestación de la vida, el único camino o la única verdad, sino que hace la invitación a repetir esas mismas palabras en ti. La clave está en el COMO y el cómo es convertirse en el propio camino, aceptar la propia verdad y comprender que toda la manifestación de la vida está en uno y no fuera de uno insistiendo en ser otros distintos a los que somos.
Cada uno es su propio YO SOY, su propio maestro y es a ese maestro interior al que debemos seguir.
No hay a dónde llegar más que a uno mismo, llegarse al propio SER, al propio YO SOY.
Inclusive cuando hablamos de SER SUPERIOR muchas veces caemos en el error de volver a poner a ese ser fuera de nosotros mismos, allá arriba, a veces inalcanzable.
nada hay fuera de uno, nada allá arriba, nada que debamos seguir o alcanzar.
YO SOY EL CAMINO es la invitación a asumir el propio poder.
¿Quién quiere despertar y responsabilizarse de sí mismo? Eso es crecer, hacerse mayor.

La siguiente afirmación sencilla usada con sincera determinación, le traerá al individuo todo lo que él pueda posiblemente desear:
“YO SOY” la gran opulencia de Dios hecha visible en mi uso ahora y continuamente.
“YO SOY” la Resurrección y la Vida.
“YO SOY” la Resurrección y la Vida de mi Salud.
“YO SOY” la Resurrección y la Vida de mi negocio.
“YO SOY” la Resurrección y la Vida de mi Amor.
“YO SOY” la Resurrección y la Vida de mis riquezas

miércoles, 1 de abril de 2015

Cambiar las creencias sobre el envejecimiento



Hace un par de semanas recibí una invitación de Llorente&Cuenca solicitándome que, como terapeuta, escribiera mi opinión sobre el poder de la palabra en el envejecimiento, desde la postura de la PNL (Programación Neuro Lingüística). Se haría mención al mismo en el Blog de Vida Caixa, en el espacio de Calidad de Vida.
El artículo de Vida Caixa puedes leerlo pinchando en el siguiente enlace: El lenguaje influye en nuestro bienestar más de lo que puede parecer

Este es mi artículo completo:

Decía Sigmund Freud "Amamos para no enfermar" y yo iría aún más allá diciendo que quién ama no envejece. Porque no se trata de comprender las causas del envejecimiento si no el modo en el que decidimos afrontar la experiencia. La importancia de aceptar cada uno de los ciclos de nuestra vida, del mismo modo que lo hacemos con las estaciones del año.
Todo posee tanto valor o tan poco como queramos darle. Y esta es para mí una clave importante en el proceso de envejecer. 
Somos un complejo compendio de creencias y símbolos que hemos ido sumando con el correr de los años, influenciados por el ambiente y, por supuesto, por las propias vivencias y, esas creencias y símbolos a los cuales hemos ido dando validez en nuestra vida nos moldean y conformarán nuestras experiencias diarias. 
Entonces ¿es posible que transformando nuestras creencias con respecto a la vejez y sobre todo con respecto a nosotros mismos podamos transformar el modo en el que experimentamos esta etapa de nuestra vida? Para mí es indudable. 
Hoy en día, y desde todos los medios, recibimos un mensaje constante orientado en perseguir la idea de la eterna juventud, centrando el mensaje meramente en el aspecto físico y asociando de este modo a la vejez con imágenes de deterioro e inclusive enfermedad. Sin embargo la posibilidad de permanecer joviales y plenos de energía vital dista mucho de centrarnos pura y exclusivamente en nuestra imagen externa y está más relacionada con la autoestima, la creatividad, nuestra sensación de unidad con la vida, la alegría y la energía positiva, aspectos éstos que embellecen a la persona, sin importar la edad.
Reza una de las leyes universales “Como es adentro es afuera” y en verdad que así lo es. Todo cuanto veamos reflejado más allá de nosotros (y eso incluye a nuestro cuerpo) será reflejo de aquello que decidamos alimentar dentro. 
La mente es muy poderosa y es capaz, si sabemos cómo hacerlo, de ayudarnos a evitar, e inclusive a transformar, los efectos negativos del envejecimiento (propios de nuestra forma de pensar) como son el desarrollo de la osteoporosis, problemas de próstata, presión arterial alta, artritis, falta de energía, pérdida del atractivo físico y muchos otros.
Durante muchísimo tiempo hemos permitido que los mensajes constantes recibidos desde el exterior nos dicten cómo debemos sentirnos y actuar de acuerdo al número de años con el que contamos y, como dice Louise Hay en su libro Vivir (ed. Urano) lo que mentalmente aceptamos y creemos se convierte en realidad. Tal vez sea hora de cambiar nuestras creencias sobre el envejecimiento y sobre nosotros mismos, y convertirnos en lo que realmente queremos ser, física y mentalmente.
Para la PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA el lenguaje que utilizamos se mueve a través de nuestras neuronas creando programas y, de ese modo, experiencias que pasan a plasmarse en nuestra realidad cotidiana. Si pasamos gran parte del tiempo utilizando un lenguaje negativo estaremos entonces creando programas negativos. Cuando hablamos todo el tiempo de aquello que nos duele o nos molesta, lo intensificamos. Existen expresiones positivas para alejar el dolor, la enfermedad y cualquier malestar. A través del lenguaje podemos influir de manera directa para disminuir la intensidad de una molestia. 
Se trata de comenzar a prestar más atención a nuestros pensamientos y muy especialmente a nuestras palabras; a cómo hablamos y, sobre todo, a cómo nos hablamos. Por ejemplo, si decimos: “Mi familia tiene tendencia a enfermarse por lo tanto que yo también”, podemos ser la persona más sana del mundo, pero al repetir y pensar hasta el cansancio esta frase negativa cumpliremos su profecía y nuestra mente nos ayudará fielmente a hacerlo. Es importante tomar nota de cuáles eran las creencias de nuestra familia en torno a la vejez, principalmente aquellas que escuchábamos con repetición cuando éramos pequeños, porque esas serán las que determinen el modo en el que repetiremos lo aprendido. Pero lo aprendido puede transformarse y nosotros podemos decidir, utilizando el poder de la palabra, reemplazar esas creencias limitantes que nos impiden vivir una vejez plena y armoniosa. 
Por otro lado, el cuerpo sufre un deterioro como consecuencia de las experiencias vividas y simplemente responde con diversos síntomas. Existen diferentes técnicas, recursos y visualizaciones que pueden ofrecernos diversas opciones para cambiar la perspectiva de nosotros mismos en este tan preciado momento de nuestra vida.
Desde la visión de la PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA, podemos escoger cómo queremos sentirnos en cualquier situación, aprendiendo a dirigir nuestra mente y ofreciéndole otras opciones para dejar de sufrir. Son extraordinarios los resultados que pueden obtenerse simplemente modificando nuestro lenguaje. 
Todos los seres humanos poseemos un valor intrínseco y descubrirlo y realzarlo nos ayudará a establecer una relación de elevada autoestima con nosotros mismos. Ayudar a otros es un modo de ayudarnos a nosotros también. Todos tenemos algo para dar y al mismo tiempo darnos. 
Nuestras capacidades de aceptación y de perdón también son de suma importancia puesto que serán directamente proporcionales a nuestra capacidad de mejorar nuestra propia calidad de vida. “Aquello a lo que te resistes, persiste” decía el Dr. Jung y, aunque para algunos suene raro, uno de los elementos más importantes para mantenernos sanos es el perdón. Perdonar a quienes nos han hecho daño es una cualidad importantísima para nuestra salud mental, emocional y física. También debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos. No perdonar o no pedir perdón es una carga que llevamos con nosotros a todos lados y nos corroe por dentro.
Nuestras células responden a nuestros pensamientos y emociones siempre.  Existen muchas fuentes que lo afirman, entre ellos Deepak Chopra, Wayne Dyer, Andrew Weil, Louise Hay y muchas más incluyendo los últimos descubrimientos de la física cuántica, por lo que mejorar la salud puede llevarnos a detener el proceso de envejecimiento, revertirlo y regenerar las células del cuerpo. 
Recomiendo también prestar mucha atención al modo en el que respiramos y aprender a hacerlo de un modo correcto, beber como mínimo 6 vasos de agua al día, cuidar la alimentación y acompañar al cuerpo con métodos de relajación y terapias energéticas regeneradoras como el Reiki, además de ofrecerle a nuestro cuerpo el descanso que nos pide. Todo suma y nos lleva a desarrollar una Consciencia saludable. 
Para mantenerse joven y saludable es importante aprender a sentirse bien y en coherencia con uno mismo. La salud es una parte integral, vital y fundamental en la práctica diaria de nuestra vida y el modo en el que decidimos afrontarla. 
Como diría el Dr. Wayne Dyer, ¿Cuántos años tendrías si no supieras cuántos años tienes?
Me despido con una frase de Louise Hay que dice: “En lugar de envejecer, simplemente continúo creciendo”.



Terapeuta Holística
http://gabrielacollado.webs.com


jueves, 14 de agosto de 2014

Yo creo palabra


Das vida a las cosas cada vez que las nombras por eso Dios posee mil nombres, tantos como criaturas, creadores y creaciones. Dios es también lo que no se nombra, potencialidad pura.
Lo primero es el verbo, el logos que origina el juego, la masa cuántica. 
La masa crítica es en donde convergen todas las causas necesarias para que se produzca un efecto. 
El sonido produce una vibración capaz de dar forma a la masa.
La varita mágica es la palabra, tú puedes hacer y deshacer con ella. Le imprimes una carga vibratoria que es capaz de generar cosas o desviar su curso. Una varita mágica que debe estar alineada con el corazón, la mente y el Origen o la Fuente y funciona a través de la voz.  
Cuando una conciencia elevada te nombra interviene en la causa de tu creación. Transmite así la información directa a todo ser activando la causa dormida a la espera de ser llamada. Es un proceso en el cual no interviene la mente, es más profundo aún. Lo invisible se hace entonces visible cuando inviertes el proceso y la mente es la última que interviene antes de hacerse palabra. Abracadabra creo mi realidad tal y como hablo. 

Gabriela Collado
"Cartas del Cielo" Elohim

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