Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

lunes, 13 de marzo de 2017

Doce años después



Dedicado a todos aquellos que creen que un maestro externo debe proporcionarle la solución a todos sus problemas:
DOCE AÑOS DESPUÉS
Era un joven que había decidido seguir la vía de la evolución interior. Acudió a un maestro y le preguntó:
--Guruji, ¿qué instrucción debo seguir para hallar la verdad, para alcanzar la más alta sabiduría?
El maestro le dijo:
--He aquí, jovencito, todo lo que yo puedo decirte: todo es el Ser, la Conciencia Pura. De la misma manera que el agua se convierte en hielo, el Ser adopta todas las formas del universo. No hay nada excepto el Ser.
Tú eres el Ser. Reconoce que eres el Ser y habrás alcanzado la verdad, la más alta sabiduría.
El aspirante no se sintió satisfecho. Dijo:
--¿Eso es todo? ¿No puedes decirme algo más?
--Tal es toda mi enseñanza -aseveró el maestro-. No puedo brindarte otra instrucción.
El joven se sentía muy decepcionado, pues esperaba que el maestro le hubiese facilitado una instrucción secreta y algunas técnicas muy especiales, incluso un misterioso mantra.
Pero como realmente era un buscador genuino, aunque todavía muy ignorante, se dirigió a otro maestro y le pidió instrucción mística. Este segundo maestro dijo:
--No dudaré en proporcionártela, pero antes debes servirme durante doce años. Tendrás que trabajar muy duramente en mi ashram 2comunidad espiritual|. Por cierto, hay un trabajo ahora disponible. Se trata de recoger estiércol de búfalo.
Durante doce años, el joven trabajó en tan ingrata tarea. Por fin llegó el día en que se había cumplido el tiempo establecido por el maestro.
Habían pasado doce años; doce años recogiendo estiércol de búfalo. Se dirigió al maestro y le dijo:
--Maestro, ya no soy tan joven como era. El tiempo ha transcurrido. Han pasado una docena de años. Por favor, entrégame ahora la instrucción.
El maestro sonrió. Parsimoniosa y amorosamente, colocó una de sus manos sobre el hombro del paciente discípulo, que despedía un rancio olor a estiércol. Declaró:
--Toma buena nota. Mi enseñanza es que todo es el Ser. Es el Ser el que se manifiesta en todas las formas del universo. Tú eres el Ser.
Espiritualmente maduro, al punto el discípulo comprendió la enseñanza y obtuvo iluminación. Pero cuando pasaron unos momentos y reaccionó, dijo:
--Me desconcierta, maestro, que tú me hayas dado la misma enseñanza que otro maestro que conocí hace doce años. ¿Por qué habrá sido?
--Simplemente, porque la verdad no cambia en doce años, tu actitud ante ella, sí.

*El Maestro dice: Cuando estás espiritualmente preparado, hasta contemplar una hoja que se desprende del árbol puede abrirte a la verdad.

domingo, 12 de marzo de 2017

La gente busca el dolor



La gente busca el dolor, la herida. No le digas que pueden librarse de su sufrimiento sin esperar que otros cambien.
¡Ay de ti si les dices que se abstengan de culpar al otro para dejar de sufrir!
Ni se te ocurra sacarlos de sí mismos y su victimismo porque serías muy cruel.
Aún seguirán esperando que mamá y papá sean diferentes, los reconozcan, los amen; aunque estén muertos o dementes o no puedan.
Por favor no les pidas que den nada a cambio; que se entreguen y sean sinceros. No les hagas elegir entre lanzarte una bomba y olvidar el rencor de lo que no pudiste o supiste darle.
Exigirán que seas su aliado. Les importa un pepino que seas coherente y sincero si no estás de su parte o, inclusive, si no te arriesgas o lo haces tú por ellos.
Y, por supuesto, ni se te ocurra no compadecerte de ellos, creerlos capaces, adultos; sacarlos de su dolorosa soberbia y enfrentarlos a sí mismos. Te pedirán que los reconozcas mártires, que te identifiques con su dolor, pero...
Tú y yo sabemos que te compadeces de su ceguera y su incapacidad de hacerse cargo de sí mismos, aunque esto implique su propia felicidad.


⚜ Maga

sábado, 11 de marzo de 2017

Quién quiera oir, que oiga




No hay nada que no hable, no existen nada que no esté diciendo nada, incluso en el silencio. Todo está absolutamente vivo y en movimiento; todo tiene espíritu y ese espíritu se comunica. "Quien tenga oídos para oír, que oiga."

⚜ Maga

jueves, 9 de marzo de 2017

¿De qué te alimentas?



Y tú ¿qué emociones alimentas?
Si cada uno se ocupa de la propia coherencia entre su mente y su corazón, podremos así entre todos influir en el campo electromagnético de la Tierra y ayudar así a nuestro planeta y a quienes en él habitan.
Recuerda: empieza por uno con uno mismo. ¿Cómo? ¡Amándose!

⚜ Maga

domingo, 19 de febrero de 2017

Los pasos hacen el camino

 
De dónde pongamos la causa dependerá el efecto.
La gente cree que tener fe es entregar el poder a otro allí afuera, allí arriba.
Tener fe es confiar, principalmente en sí mismo ante cada situación; en que el Cosmos posee un Orden y ese Orden me beneficia.
Tener fe es cultivar pensamientos positivos que son imágenes que se proyectarán en mi vida.
Tener fe es premanecer en el presente en donde está el poder de transformar lo que haga falta, en donde está la paz.
¿Qué es Dios para ti?
Desde niña supe que Dios es lo mejor que puedo expresar de mí misma.
Pasé mi vida intentando mejorarme a mí misma para darme cuenta de que no había nada que debiera ser mejorado sino aceptado y amado, sin condición.
Las heridas me dieron profundidad en la observación de los otros y de mí misma.
Los tiempos que no llegaban me dieron la paciencia y la fe profunda.
De los vaivenes aprendí la templanza. Comprendí que todo lo que uno espera, llega; y así aprendí a esperar lo mejor.
También comprendí que lo perfecto no siempre es lo que yo quiero si no lo que tiene que ser.
Que lo correcto es otra cosa y tiene más que ver con lo que me acerca o me aleja de mí misma, de mi corazón.

sábado, 7 de enero de 2017

Carta de Amor..., a mí.





¿Qué sucede cuando amo a alguien y ese amor no es correspondido? ¿Qué hacer cuando nos vemos implicados en medio de una relación que nos daña más que ayudarnos a expandirnos?

La siguiente carta es un ejemplo de lo que sucede cuando una persona decide no abandonarse a sí misma por una relación (mal llamada amor) en la cual no es bienvenida ni tenida en cuenta. 
No se trata de no amar al otro, sino del resultado de amarnos a nosotros mismos, lo que nos ayuda a no abandonarnos y a amar lo que es como es, sin intentar forzar las situaciones, ni a las personas, ni a nosotros mismos, para encajar.

Amado,

Te amo profundamente y puedo hacerlo porque me amo profundamente a mí. Es por eso que he decidido no seguir comunicándome contigo, porque la emoción que siento cada vez que te acercas interrumpe el libre fluir en mi propia vida, puesto que no hay una creación conjunta, no hay un compartir.
Ceder por amor no es ceder la propia vida, no es en ningún caso abandonarse por otro. Si yo no me abandono nadie lo hará.
Eres digno y soy digna de un amor completo, nada menos que eso.
Nadie podrá impedir que suceda aquello que deba suceder. Aunque uno se esconda o lo aparte. Es por eso que no hay que hacer nada para que las cosas sucedan pero tampoco dejar de hacer por esperarlas.
Todo cuanto hemos venido a hacer aquí es a vibrar en amor, vivirlo todo y disfrutar, jugar y ser felices.
Deberíamos reaprender la claridad de los niños, sinceros, directos.
Principalmente ser claros con nosotros mismos, con lo que sentimos y lo que queremos, para poder serlo con los demás.
No renuncio al amor que siento, sólo me aparto de las situaciones que me llevan a abandonarme a mí misma, a olvidarme de mí.
Nuestro desafío más grande es aprender a soltar aquello más amamos, más allá de los propios intereses. Comprender que tienen un camino y una experiencia por hacer y que nuestra presencia y nuestro egoísmo, muchas veces, les interrumpe su felicidad, su aprendizaje y, por lo tanto, el nuestro.
El desapego es permitir que cada uno viva su experiencia. Procurar la felicidad del otro (aun cuando ello implique hacernos a un lado) es procurar la propia felicidad. Nadie puede ser feliz estando donde no lo aman. Y, si así sucede, será el reflejo de la falta de amor hacia sí mismo. Un círculo vicioso y absurdo.
La claridad aporta luz.
La diferencia entre lealtad y obediencia es que la primera mira hacia el espíritu y la otra hacia el ego. El espíritu entiende de excelencias, no de perfecciones.
Ya no espero nada, todo lo entrego, lo suelto. Es decir que lo espero todo pero no soy yo la que lo decido.
Lo que si deseo es que sepas respetar esta decisión.
Desde el amor que a ti me une…

En amor.

Cuando nos salimos con la nuestra, cuando le ganamos a otro, en realidad, no ganamos nada, sino que perdemos la posibilidad de enriquecernos, de expandir nuestro conocimiento y que el otro, a su vez, expanda el suyo, de trabajar y cooperar conjuntamente por un objetivo común que nos beneficiaría a todos y no sólo a uno. De hecho si es sólo uno quién se beneficia, no se beneficia nadie, ni siquiera ese uno, que se queda aislado con su ilusión de "ganancia".

Darte la oportunidad de enamorarte de ti, no es un gesto de autocomplacencia egótica, ni es para distinguirte, si no para comprender mejor al otro ser humano con el que convives y compartes, para desarrollar la empatía, para compartir el amor que en realidad ya eres sin necesidad de poseer a nada ni a nadie, para derramar sobre el mundo los dones particulares que has venido a ofrecerle y con ello a ofrecerte a ti mismo a través de los demás.



Hoy te amo y te libero, hoy me amo y me libero.

Gabriela Collado

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los molinos son molinos, Quijote

 
 
Creí que necesitaba de otras personas, de “determinado tipo de personas”, para ser capaz de encontrarme a mí misma, para guiarme, para que me ayudaran a comprenderme, para sostenerme y para que me amaran: así yo podría saber que estaba yendo por el buen camino; porque si estaba sola y no había nadie que me amase, entonces eso significaría que algo había hecho mal en mi recorrido, algo que debía ser reparado para que entonces sí pudieran amarme, por fin.
Me la pasé huyendo.
Encontré a muchas de “esas personas” pero, por alguna razón, ninguna permanecía demasiado tiempo en mi vida. ¿Es que aún no estaba siendo lo suficientemente buena? ¿Es que aún seguía cometiendo algún error? ¿Cuándo dejaría de hacer eso que hacía mal y que no acababa de saber qué era y que nadie se atrevía a confesarme?
Y ocurrió, me quedé sola; la última persona que siempre había estado allí, a mi lado, también se fue.
Al principio no hubo silencio, los gritos de mi cabeza se convirtieron en síntomas. Ruido fuera, distracción, ¿diversión?, división.
Me perdí, dejé de reconocerme; creo que hasta yo misma me dejé sola, ¿o fue al revés?
Entonce sí, llegó el silencio; bueno, no llegó, me lo permití, el silencio siempre estaría allí y por eso huía.
El silencio ante mí misma, ante todo cuanto había creado.
Observé detenidamente mis manos, había algo en mi que aun podía reconocer.
“Bienvenida”, me dije.
Me quedé muy quieta para no volver a irme; ya había sucedido antes, muchas veces.
“¿Qué te pasa? ¿De qué huyes? ¿Por qué corres? Desde que te fuiste entraron tantos miedos.
Acabo de verte hacer eso otra vez, como cuando eras niña intentando comprender el enojo de mamá, haciéndote cargo de él, renunciando a tu paz para cambiarlo.
El monstruo no se va porque tú crees en él. Cada vez que huyes de él es porque crees que puede acabar contigo.
Los molinos son molinos, Quijote.
La más profunda aceptación no es algo que tengas que hacer o dejar de hacer. La aceptación más profunda es la que tienes frente a ti misma, así, ahora, sin exigencias, sin castigos, sin condiciones.
Si eres capaz de aceptar que los molinos hacen viento, en lugar de quedarte a planear estrategias para derrotarlos, úsalos para que te impulsen a volar.
¡Déjate en paz!
El maestro al que clamas, el amigo al que reclamas, el amor que anhelas, la alegría que deseas, la belleza a la que aspiras, eso, todo eso, eres tu; así, tal y como eres ahora.
El camino hacia adentro está hecho de pasos cortos y movimientos lentos.
Olvida la imagen de lo que deseas ser y ama la imagen de lo que eres, este momento es sagrado.
Suéltalos a todos, no los necesitas para definirte.
Ni siquiera voy a hacerte promesas. No te diré que, si lo haces, entonces todo cambiará, porque, por lo tanto, te aferrarás al cambio y volverás a huir.
Ámate a ti frente a cada cosa, sin expectativas, ni condiciones.
Ámate en el ellanto y en la rabia; suelta las explicaciones.
Observa tus manos, escucha el silencio, siente el milagro; eres tú.
Por fin has encontrado lo que buscabas.”

Gabriela Collado


martes, 27 de diciembre de 2016

Sanación



Para sanar el cuerpo hace falta también sanar la mente porque es allí en donde se halla la enfermedad.
La sanación es un cambio de percepción.
La enfermedad es el modo que tiene el cuerpo de transferir culpas.
Nadie a quién culpar, nada que sanar.

⚜ Maga

sábado, 24 de diciembre de 2016

A la luz potente de esta Navidad


Es muy posible que este último tiempo, principalmente los dos últimos meses del año, se nos estén presentando crudas verdades delante de nuestros ojos que podrán causarnos más o menos daño, a primera vista, depende de cuán dispuestos estemos a aceptarlas.
No siempre está en nuestras manos hacer algo con aquello que se nos presenta, a veces ya no queda nada que hacer, o simplemente aún no es el momento de hacer algo.
Tal vez, si miramos hacia atrás, (no hace falta remontarse demasiado, con un año nos vale), veamos que aquello que nos hacía creer que teníamos las cosas medianamente resueltas se trataba de una ilusión, algo que a la luz de los últimos tiempos se deja de ver tan real como pensábamos.
Se desmoronan planes y relaciones y la vida nos deja apenas el tiempo para afrontar cada cosa en el momento, con muy escaso margen entre acción y reacción.
Siempre se ha dicho que "de ilusiones no se vive", sin embargo, la mayoría de nosotros ha estado pretendiendo hacer exactamente eso, sostener las propias ilusiones el mayor tiempo posible.
Ese tiempo está llegando a su fin, muchos lo anhelábamos, otros ni siquiera eran capaces de imaginarlo.
Ya no hay elección, o lo ves o lo ves y comienza a hacerse verdaderamente imposible el poder tapar el sol con un dedo.
Creo que este fin de año nos está dando una importante lección de humildad y aceptación.
Si hemos venido siendo más o menos honestos con nosotros mismos, el golpe no será tan duro como si no.
Siempre me pareció preferible una dura verdad a tiempo que una mentira prolongada.
Pero esta luz también trae recompensas, porque lo que es realmente verdadero en nosotros se asienta y se fortalece.
Probablemente sea el momento de comprender, más que de querer entender, que la única seguridad posible se halla dentro de cada uno de nosotros, que de todo caos nace una creación nueva, mucho más pura, que la felicidad más tangible no es otra cosa que las decisiones que nos llevan a estar en paz con nosotros mismos y finalmente, reconocer que existe un orden mayor que nos lleva exactamente a donde queremos ir si somos capaces de confiar lo suficiente como para soltar los mandos del control que están dañando nuestras manos.
Es el tiempo de soltar la queja y agradecer, aunque más no sea, el simple hecho de estar vivos contemplando esta transformación colectiva (¡que no es poco!).
¿Acaso no es la vida una aventura? ¡Vivámosla como tal con la certeza de que sabremos exactamente qué dirección tomar a cada instante!
Agradezco la luz, agradezco el camino, agradezco la verdad y la vida.
¡Feliz Navidad para todos!

martes, 25 de octubre de 2016

La Santa Muerte

 
 
Se dice que las culturas antiguas utilizaban la calavera como signo del alma porque, despojados de todo, la humanidad se veía toda igual. 
Me gusta como punto de vista. 
Vamos caminando hacia la muerte. Siempre caminamos hacia la muerte, viviendo, disfrutando, en el mejor de los casos, siendo y amando, intentando aprender, para que cuando llegue, la persona a la que veamos en el espejo, nos guste. 
La muerte es una amiga, una aliada que comparte tu vida a cada instante. No importa si no eres consciente de ello pero, si lo eres, tendrás la fortuna de recibir su regalo, de escuchar sus consejos; porque no hay nadie que pueda enseñarte mejor el valor de la vida, que la muerte. 
No le temas a esta gran maestra. Al fin y al cabo todos necesitamos que nos susurren cuáles son las cosas que debemos dejar morir para tener más vida. 
Esta es una época propicia para reflexionar al respecto. 
¿La escuchas? Es la que te dice: ¡Vive! 
 
⚜ Maga ☥