Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

miércoles, 1 de abril de 2015

Cambiar las creencias sobre el envejecimiento



Hace un par de semanas recibí una invitación de Llorente&Cuenca solicitándome que, como terapeuta, escribiera mi opinión sobre el poder de la palabra en el envejecimiento, desde la postura de la PNL (Programación Neuro Lingüística). Se haría mención al mismo en el Blog de Vida Caixa, en el espacio de Calidad de Vida.
El artículo de Vida Caixa puedes leerlo pinchando en el siguiente enlace: El lenguaje influye en nuestro bienestar más de lo que puede parecer

Este es mi artículo completo:

Decía Sigmund Freud "Amamos para no enfermar" y yo iría aún más allá diciendo que quién ama no envejece. Porque no se trata de comprender las causas del envejecimiento si no el modo en el que decidimos afrontar la experiencia. La importancia de aceptar cada uno de los ciclos de nuestra vida, del mismo modo que lo hacemos con las estaciones del año.
Todo posee tanto valor o tan poco como queramos darle. Y esta es para mí una clave importante en el proceso de envejecer. 
Somos un complejo compendio de creencias y símbolos que hemos ido sumando con el correr de los años, influenciados por el ambiente y, por supuesto, por las propias vivencias y, esas creencias y símbolos a los cuales hemos ido dando validez en nuestra vida nos moldean y conformarán nuestras experiencias diarias. 
Entonces ¿es posible que transformando nuestras creencias con respecto a la vejez y sobre todo con respecto a nosotros mismos podamos transformar el modo en el que experimentamos esta etapa de nuestra vida? Para mí es indudable. 
Hoy en día, y desde todos los medios, recibimos un mensaje constante orientado en perseguir la idea de la eterna juventud, centrando el mensaje meramente en el aspecto físico y asociando de este modo a la vejez con imágenes de deterioro e inclusive enfermedad. Sin embargo la posibilidad de permanecer joviales y plenos de energía vital dista mucho de centrarnos pura y exclusivamente en nuestra imagen externa y está más relacionada con la autoestima, la creatividad, nuestra sensación de unidad con la vida, la alegría y la energía positiva, aspectos éstos que embellecen a la persona, sin importar la edad.
Reza una de las leyes universales “Como es adentro es afuera” y en verdad que así lo es. Todo cuanto veamos reflejado más allá de nosotros (y eso incluye a nuestro cuerpo) será reflejo de aquello que decidamos alimentar dentro. 
La mente es muy poderosa y es capaz, si sabemos cómo hacerlo, de ayudarnos a evitar, e inclusive a transformar, los efectos negativos del envejecimiento (propios de nuestra forma de pensar) como son el desarrollo de la osteoporosis, problemas de próstata, presión arterial alta, artritis, falta de energía, pérdida del atractivo físico y muchos otros.
Durante muchísimo tiempo hemos permitido que los mensajes constantes recibidos desde el exterior nos dicten cómo debemos sentirnos y actuar de acuerdo al número de años con el que contamos y, como dice Louise Hay en su libro Vivir (ed. Urano) lo que mentalmente aceptamos y creemos se convierte en realidad. Tal vez sea hora de cambiar nuestras creencias sobre el envejecimiento y sobre nosotros mismos, y convertirnos en lo que realmente queremos ser, física y mentalmente.
Para la PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA el lenguaje que utilizamos se mueve a través de nuestras neuronas creando programas y, de ese modo, experiencias que pasan a plasmarse en nuestra realidad cotidiana. Si pasamos gran parte del tiempo utilizando un lenguaje negativo estaremos entonces creando programas negativos. Cuando hablamos todo el tiempo de aquello que nos duele o nos molesta, lo intensificamos. Existen expresiones positivas para alejar el dolor, la enfermedad y cualquier malestar. A través del lenguaje podemos influir de manera directa para disminuir la intensidad de una molestia. 
Se trata de comenzar a prestar más atención a nuestros pensamientos y muy especialmente a nuestras palabras; a cómo hablamos y, sobre todo, a cómo nos hablamos. Por ejemplo, si decimos: “Mi familia tiene tendencia a enfermarse por lo tanto que yo también”, podemos ser la persona más sana del mundo, pero al repetir y pensar hasta el cansancio esta frase negativa cumpliremos su profecía y nuestra mente nos ayudará fielmente a hacerlo. Es importante tomar nota de cuáles eran las creencias de nuestra familia en torno a la vejez, principalmente aquellas que escuchábamos con repetición cuando éramos pequeños, porque esas serán las que determinen el modo en el que repetiremos lo aprendido. Pero lo aprendido puede transformarse y nosotros podemos decidir, utilizando el poder de la palabra, reemplazar esas creencias limitantes que nos impiden vivir una vejez plena y armoniosa. 
Por otro lado, el cuerpo sufre un deterioro como consecuencia de las experiencias vividas y simplemente responde con diversos síntomas. Existen diferentes técnicas, recursos y visualizaciones que pueden ofrecernos diversas opciones para cambiar la perspectiva de nosotros mismos en este tan preciado momento de nuestra vida.
Desde la visión de la PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA, podemos escoger cómo queremos sentirnos en cualquier situación, aprendiendo a dirigir nuestra mente y ofreciéndole otras opciones para dejar de sufrir. Son extraordinarios los resultados que pueden obtenerse simplemente modificando nuestro lenguaje. 
Todos los seres humanos poseemos un valor intrínseco y descubrirlo y realzarlo nos ayudará a establecer una relación de elevada autoestima con nosotros mismos. Ayudar a otros es un modo de ayudarnos a nosotros también. Todos tenemos algo para dar y al mismo tiempo darnos. 
Nuestras capacidades de aceptación y de perdón también son de suma importancia puesto que serán directamente proporcionales a nuestra capacidad de mejorar nuestra propia calidad de vida. “Aquello a lo que te resistes, persiste” decía el Dr. Jung y, aunque para algunos suene raro, uno de los elementos más importantes para mantenernos sanos es el perdón. Perdonar a quienes nos han hecho daño es una cualidad importantísima para nuestra salud mental, emocional y física. También debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos. No perdonar o no pedir perdón es una carga que llevamos con nosotros a todos lados y nos corroe por dentro.
Nuestras células responden a nuestros pensamientos y emociones siempre.  Existen muchas fuentes que lo afirman, entre ellos Deepak Chopra, Wayne Dyer, Andrew Weil, Louise Hay y muchas más incluyendo los últimos descubrimientos de la física cuántica, por lo que mejorar la salud puede llevarnos a detener el proceso de envejecimiento, revertirlo y regenerar las células del cuerpo. 
Recomiendo también prestar mucha atención al modo en el que respiramos y aprender a hacerlo de un modo correcto, beber como mínimo 6 vasos de agua al día, cuidar la alimentación y acompañar al cuerpo con métodos de relajación y terapias energéticas regeneradoras como el Reiki, además de ofrecerle a nuestro cuerpo el descanso que nos pide. Todo suma y nos lleva a desarrollar una Consciencia saludable. 
Para mantenerse joven y saludable es importante aprender a sentirse bien y en coherencia con uno mismo. La salud es una parte integral, vital y fundamental en la práctica diaria de nuestra vida y el modo en el que decidimos afrontarla. 
Como diría el Dr. Wayne Dyer, ¿Cuántos años tendrías si no supieras cuántos años tienes?
Me despido con una frase de Louise Hay que dice: “En lugar de envejecer, simplemente continúo creciendo”.



Terapeuta Holística
http://gabrielacollado.webs.com


martes, 10 de marzo de 2015

La gran fuga



La fuga más grande de los últimos años es la fuga que hacemos de nosotros mismos, durante los cuales nos hemos dedicado a crear con ahínco y esmero una sociedad que mira hacia "afuera", es decir, hacia la nada.
Durante el tiempo que llevo trabajando como terapeuta, la dolencia más habitual con la que me toca enfrentarme es el escapismo de las propias emociones. Escapar de las propias emociones es algo aprendido, no es nuestra naturaleza, aprendimos a aguantar carros y carretas en lugar de dirigir el propio hacia un destino por naturaleza feliz y apacible.
Últimamente a la gente le cuesta mucho creer en una propia felicidad posible convencidos de que se trata solamente de un eslogan publicitario y no de una realidad alcanzable. Porque eso nos están vendiendo y eso es lo que compramos. El problema es que nos seguimos dejando engañar con que la felicidad es algo que vendrá de allí "fuera", una pareja, cosas (objetos fabricados), una medicina que nos aliviará, una operación de corto y pego y ya está y todo todo sin que conlleve por nuestra parte ningún tipo de esfuerzo más que económico. Me pregunto ¿por qué nos tratamos como máquinas cuando no lo somos?
Nos enseñaron que existen emociones "buenas" y emociones "malas" e, ingenuamente, hemos decidido erradicar de nuestra vida las "malas" porque creemos que de ese modo seremos más felices. Sin embargo, todos llegan al mismo resultado que es, precisamente, la dirección opuesta, la infelicidad. Y todo, porque nos estamos negando a nosotros mismos.
Vemos cada vez a más gente con ataques de pánico, ansiedad, cada vez más enfermos y, en el peor de los casos, cada vez hay más casos de cáncer entre la población.
Leía esta mañana una nota del Dr. Hamer, el padre de la nueva medicina germánica en la que decía:
"Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.
Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).
No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMAS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años."
Cuando negamos el síntoma (y eso también vale para las emociones), lo escondemos, lo tapamos con un analgésico, lo queremos extirpar, en realidad nos estamos negando a nosotros mismos, estamos dejando de amarnos y aceptarnos completos, perdemos la coherencia.
No existen emociones "buenas" o "malas", existen emociones y éstas son nuestro propio termómetro que debería llevarnos hacia adentro para preguntarnos qué debemos cambiar, qué dirección deberíamos tomar o dejar de tomar.
Estamos demasiado pendientes de las etiquetas, de encajar en ellas y eso no es natural sino aprendido. Entramos en pánico de no encajar, de que no nos amen, huimos de la soledad a cualquier precio y ese precio es siempre el mismo: nosotros, nuestra felicidad. Es decir que aquello de lo que escapamos es el lugar directo hacia el cual nos dirigimos.
Es que es, precisamente, dejando de escapar que podremos alcanzar la coherencia que nos lleva a la propia felicidad. Si la emoción está ahí no sirve de nada que la ignores, la escondas, la tapes o la disimules porque ¡YA ESTA AHÍ! y si apareció es para que le prestes atención (TE prestes atención) y observes en dónde te has equivocado para retomar desde allí.
No existe nada fuera de nosotros y es por eso que mirar hacia fuera es mirar hacia la nada, si seguimos mirando hacia afuera nos encontraremos, a lo sumo, con nuestras propias creaciones (inconscientes e incoherentes) reflejadas en la misma enfermedad, en el ataque del otro, en la miseria y la guerra. Todo ello no es más un reflejo de lo que debemos reparar dentro.
La sociedad nos niega porque nosotros nos negamos "pensar en uno mismo es ser egoísta", "hazlo por los demás", "son las reglas del juego". Hemos creado una sociedad perversa que se manifiesta en nuestra contra y nosotros insistimos en "encajar" en ella.
La gran fuga, la más absurda, es la que hacemos de nosotros mismos. Buscamos que nos amen pero no nos amamos, nos negamos ¿cómo amar a los demás desde ahí? ¿cómo no negarlos también a ellos?
Nadie puede ofrecer algo que no posee, nadie que no se presta atención, se acepta y se ama, está en condiciones de amar a nadie. No puedo creerte cuando dices que me amas, si no te amas.
Hace mucho tiempo escuche decir a Facundo Cabral "No hay nada como recordar a padres felices". Tu felicidad, tu amor por ti le enseñará más a tus hijos que las palabras que puedas repetir hasta el cansancio y los regalos con los que puedas llenarlos y la educación más cara. Hemos suplantado valor por cantidad y amor por dinero. El infierno no anda lejos cuando nos negamos el amor.
Nadie te dará nada que tu no te des, nadie hará nada por ti que no hagas tu por ti mismo; no porque no quieran hacerlo, sino porque es lo que tu pides cuando te ignoras, que te ignoren.
Los niños se tapan los ojos convencidos de que, cuando lo hacen, el monstruo se va. Nosotros aún no hemos crecido.

jueves, 22 de enero de 2015

Money Reiki - Reiki del Dinero Consciente


El dinero es una energía y, como tal, su fluir depende de nuestro manejo de ella, de la consciencia con respecto a dicha energía y de nuestra alineación con ella.
Dar y recibir es un fluir constante a través de la energía del dinero pero sucede que a veces esa energía se bloquea por diversos motivos como la historia familiar, las creencias limitantes, nuestra vibración del momento. Uno de los modos de sanar nuestra relación con "la Energía del Dinero" es aprender a hacer una caja Reiki Money y a tratarnos a nosotros mismos o a las demás personas a través de la energía de Money Reiki. 
Cuando entramos en armonización con la energía espiritual del dinero entramos a formar parte de un movimiento para aumentar la vibración del dinero en el mundo entero y hacer así que sea más generoso, cooperativo e igualitario.
Uno se alinea con la intención de que es posible ganar el dinero con integridad y siguiendo un camino elevado.



CURSO ONLINE MONEY REIKI: Manual + Iniciación + Certificado 30€
Puedes apuntarte escribiendo a magaviajera@gmail.com 

Recuerda: Amor es Abundancia y Abundancia es Amor.

Te invito a escuchar mi programa de Radio sobre Conciencia de Prosperidad


miércoles, 14 de enero de 2015

Y mientras... ¡tanto!



¿Acaso querer saber lo que ocurrirá en el futuro no es un modo de huir de donde estás ahora? Toda pregunta debería estar relacionada con tu presente. Cuanto más desees escapar, más tardarás en hacerlo, esa es la trampa que te ofrece el futuro. Las puertas siempre están en el presente. Pasado y futuro te devuelven el sueño y el futuro no es más que un pasado proyectado. Seguirás en el sueño mientras ambos extremos te impidan avanzar.
En el presente no existe el miedo, el miedo pertenece al sueño y se asienta en el tiempo, en la línea temporal. 
Observa todas las cosas que te producen temor o angustia, ninguna de ellas está en el presente, aquí y ahora. ¿Tendré suficiente? ¿Me faltará? ¿Encontraré? ¿Envejeceré? ¿Moriré? Todo es mañana.
Y mientras... ¡tanto! 
Quita las preocupaciones relacionadas con el tiempo y observa qué queda.
Alguien dijo que si perdemos algo nunca lo recuperamos. Define perder. Creo que si algo se va de tu vida es porque no tiene que estar ahí en ese momento por algún motivo. Perder está afiliado a la pertenencia y por lo tanto al apego, al ego. 
Tiene quien no se tiene. Necesita quien no se tiene. Porque, quien no se tiene, tiene pánico al vacío y sin vacío no hay creación, ni magia, ni milagro. 
Así que todo en la vida se trata de dejar ir y hacerlo con alegría y agradecimiento. Así tendremos más cosas para dejar ir. Si no soltamos no pueden llegar más. 
La vida es un río, la energía que somos debe fluir y todo debe fluir a través nuestro. Somos observadores y nuestro arte es moldear aquello que llega a nuestras manos y devolverlo mejorado al mundo. ¿Cómo puedes hacer eso si estás ocupado con el pasado o el futuro e intentando retener lo que crees que tienes? Tener es parte del sueño, de la ilusión. Nada tienes si las cosas y las personas te tienen a ti. 
Sólo ofrece transformar con amor cuanto a ti llega, esa es la única y más noble labor que has venido a hacer a este mundo. Este es sin duda el mejor consejo que puedo ofrecerle a mi hija.


martes, 6 de enero de 2015

Mi interpretación del Milagro

He abierto una nueva sección titulada "Mi interpretación del Milagro" en la que lo que hago es escoger una frase diaria de Un Curso de Milagros y ofrecer mi visión con respecto a su significado. 
Seguramente una misma frase pueda tener muchos significados, tantos como personas que la reciban y situaciones a las que pueda aplicarse.
Yo ofrezco humildemente la interpretación que cada día hago para mi misma de lo que el curso quiere enseñarme y, ojalá. pueda serte útil a ti al recibirlo y me des así la oportunidad de regalarte algo. Me bendecirás de ese modo y dejaremos que entre ambos ocurra el Milagro.
¡Gracias por estar ahí!
  

"Conforme asumas el papel que se te encomendó, la salvación se acercará un poco más a cada corazón incierto cuyo latir no esté aún en sintonía con Dios." #‎UCDM
Esta frase de Un Curso de Milagros se refiere a que, conforme nos acerquemos a la coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos y, desde ahí hagamos aquello que hemos venido a hacer, desarrollemos nuestro don, y no lo que la sociedad o el sistema en el que estamos inmersos espera de nosotros, la salvación o despertar estará más cerca no sólo de quién asume esa coherencia consigo mismos, con quien en verdad es, sino que, precisamente porque asume esa coherencia, ayudará a despertar a los demás, por la sencilla razón de que no son diferentes de sí mismo, no hay demás, vamos juntos en unidad y no estamos separados. El despertar y/o salvación de uno es el de todos.
Gabriela Collado

"El Cielo espera su retorno, pues fue creado para ser la morada del Hijo de Dios." #‎UCDM
¿Qué es el cielo? Para entenderlo vamos a pensar en su opuesto, el infierno. ¿Qué es pues el infierno? El infierno es toda situación de dolor y sufrimiento a la que te encadenas, sufrimiento es la dependencia que creamos con las cosas, las personas y las emociones. Nos encadenamos a la ignorancia, al victimismo.
Yo digo que el infierno está afuera y el Cielo está adentro. El Infierno es el camino del Miedo y el Cielo el del Amor.
El Cielo es pues la coherencia entre nuestros pensamientos, palabras y acciones. Es uno mismo quién se aleja de ese Cielo cuando comienza a transigir a cambio de amor o de riquezas, porque olvidamos que ya somos Amor y Abundancia dentro. Olvidamos que todo cuanto se refleja fuera es lo que llevamos dentro. Si albergamos miedo, el mundo nos devolverá una imagen de ataque, si albergamos pensamientos de necesidad el mundo nos reflejará carencia. El retorno al Cielo es el regreso al Origen, al Ser a eso que en verdad somos. El Cielo espera que nos separemos de las apariencias que son nuestro infierno y nos acerquemos a la esencia en donde todo es posible. Esa es nuestra morada desde la que podemos crear del mundo que vemos.
Gabriela Collado

"Cuando crees que estás proyectando lo que no deseas, es porque todavía lo deseas." #‎UCDM
Nada hay fuera de ti y todo cuanto ves fuera es un reflejo de lo que llevas dentro. Todo cambio no puede más que hacerse en una sola dirección, de adentro hacia fuera. Debemos comprender cuál es nuestra percepción de las cosas, esa percepción no es real si lo que sucede es lo que no deseas. Mientras sigamos buscando fuera las respuestas y soluciones permaneceremos divididos, puesto que no habremos comprendido que no hay diferencia entre fuera y dentro, entre lo que somos y lo que vemos. Es a nosotros mismos a quienes debemos decirnos "basta, no deseo más esto" y propiciar la transformación yendo hacia nuestro interior, buscando la verdad de aquello que reflejamos en nosotros.
Si ves ataque es porque estás atacándote interiormente, estás dividido.
Cuando hay comunión dentro, cuando decides amarte, alejarte del miedo, proyectarás ese amor en cuanto te rodea y sucede.
¿Miedo o Amor? Tu eliges. Hoy mismo, elige de nuevo.
Gabriela Collado

"Todo el mundo da tal como recibe, pero primero tiene que elegir qué es lo que quiere recibir." #‎UCDM T.19.IV.D.I.20.5
Lo que doy me doy. Si no sabes qué es lo que estás dando observa qué es lo que estás recibiendo. Y aquello que recibas, puedes elegir de qué modo recibirlo. Todo depende de cómo percibas a quién te ofrece el regalo y, por ende, de cómo te percibas a ti mismo.
Si alguien te regala un insulto ¿de quién es ese regalo? de quién lo da o de quién lo recibe? Si lo recibes y te ofendes estarás reafirmando que tiene razón, porque no está haciendo más que verbalizar lo que tu piensas de ti mismo.
Si alguien te regala una dificultad ¿qué piensas hacer con ella, utilizarla como arma para quién te la ha dado, para culpabilizarlo y darte el permiso de atacarlo y así acrecentar en ti el miedo a un posible ataque posterior o lo recibirás como un regalo que te permita ver qué es lo que llevas dentro que necesita ser transformado?
Todo cuanto recibimos es una proyección de lo que damos, no sólo a los demás sino también de lo que nos damos a nosotros mismos.
Para transformar lo que estamos recibiendo debemos entonces empezar por transformar lo que estamos dando.
Actuar desde el Amor o desde el Miedo será lo que marcará la diferencia de tus presentes.
Gabriela Collado


sábado, 13 de diciembre de 2014

Holograma - Vida


Y esto a lo que llamas vida no es más que un juego; un holograma que vas imprimiendo como una secuencia fotográfica. Los ojos, el recuerdo, la mente, las impresiones emocionales, las creencias... van conformando lo que para ti es un todo. Es sólo una parte, una posibilidad y, a la vez, un todo en sí mismo. Todo lo contiene.
Pero existe un vacío, un punto de observación, atravesando los sentidos, más allá del pensamiento, más allá de lo que tu crees que eres, mucho más allá del insignificante yo y a la vez aquí mismo y ahora.
Quizá el poder de una decisión. Si. No. Tal vez la magia de una no-decisión.
Le llamas vida y es que lo es, pero es un juego del que tu puedes ser el prestidigitador o la marioneta.
La diferencia está en el punto de mira.


La Sagrada Familia: la importancia de sanar la relación Padre-Madre


Cuando dejas de pelearte con los padres fuera, cuando dejas de patalear como un niño demandando su atención y su cariño, su aprobación y comienzas a fortalecer al padre-madre interno es cuando estás en el camino de completarte y sostenerte a ti mismo.
En ese momento tu relación con el padre-madre fuera también se ve transformada porque ya no es una relación de demanda, ya no se sostiene a la espera de una retribución sino simplemente por el fuerte lazo que los une y por el agradecimiento mismo del don de la vida.
Es importante darse la oportunidad de resolver los conflictos con los padres mientras están vivos y a nuestro lado. Los conflictos que podamos tener con ellos son parte de nuestro aprendizaje y nuestra evolución como seres completos. No se trata de una molestia que debemos erradicar, sino de una lección por la cual responsabilizarnos. Ellos son nuestros primeros y principales maestros y tienen la llave para poder fortalecer nuestra pareja interior, esa que nos llevará a poder sostener relaciones sanas con nuestros compañeros y compañeras.
El padre es el que nos da la pareja, en el caso de las mujeres, así de importante es sanar nuestra relación con él, ser capaces de perdonar lo que deba ser perdonado y generar un lazo basado en el amor y la comprensión.
La madre nos marcará nuestra actitud como mujeres (compañeras y madres).
Para los hombres será a la inversa.
Además el padre nos marcará nuestra relación con el dinero y el trabajo y nuestra madre con el alimento afectivo y el aspecto emocional. Y, por ende, también nos ayudará a sanar esos aspectos en nosotros el resolver los conflictos con nuestros padres.
Cuando mi madre murió, hace 10 años, no tuve la oportunidad de cerrar con ella nuestros temas pendientes. Fui haciéndolo internamente en el transcurso de estos años, perdonándola y perdonándome, liberándome de culpas que me llevaban a tener una madre interna demasiado severa y enjuiciadora.
Ahora que acaba de morir mi padre, me siento en paz porque con él sí tuve la oportunidad de hacer ese importante trabajo de reconciliación interno-externo. Es por eso que no vivo su muerte como una pesada carga sino como una dulce despedida de "hasta la próxima querido amigo y gracias por todo."
Y, con él, con su duelo, está ayudándome a terminar de cerrar el duelo con mi madre.
Internamente mi pareja se ha reconciliado, por fin estoy en pareja conmigo misma y mis padres internos ahora son comprensivos, tolerantes y amorosos.
Por eso insisto en lo importante que es que tu también puedas hacerlo, porque tus padres continúan ahí para darte esa oportunidad de retomar el abrazo con ellos, que es contigo, para ayudarte a crecer, a transformarte a fuerza de observarte en su espejo. Sólo por eso, por el hecho de estar allí delante para ti y por haber ofrecido su cuerpo para darte la vida es que merecen toda tu gratitud.
Finalmente todos somos seres humanos en aprendizaje, cada uno el propio, dignos de respeto por haber elegido transitar este camino juntos.

Madres que te expulsan

Las madres han sido
hechas para expulsarte,
del útero y del hogar.
No hemos venido a
permanecer en ellas,
humano es pues su rechazo,
que también es el nuestro.
Que es el nido y que es el ave,
el huevo y el polluelo.
Alguien tiene que empujarte
al abismo, que es la vida.
Madres que te expulsan,
en el recelo y la hartura.
Abren sus piernas y te expulsan,
abren tus alas.
Y sin embargo nunca dejan de ser
útero, nido, huevo, hogar.
Te persiguen en la piel.
Porque son tu.

Un poema de Gabriela Collado


Cuando soy madre de mí misma
y me cuido, me mimo, me acuno,
me abrazo, me arropo, me Amo...
todo verso se hace beso que arrulla,
todo sueño se hace parto,
todo vacío se llena desde dentro....
y entonces,
toda carencia se convierte en abundancia...
infinita.

Un poema de Hermana Ấguila - Ada Luz Márquez

sábado, 22 de noviembre de 2014

Competir vs compartir (Te doy, me doy)


Competir y compartir son opuestos.
Competir nos empobrece, compartir nos enriquece.
Vivimos en un mundo educado para la competencia constante y feroz que nos lleva a sentirnos cada vez más inseguros de nosotros mismos, nos lleva a tener que demostrar nuestra valía para ganarle al otro, para ganar sobre el otro. Vivimos comparando y comparándonos sin cuestionarnos la veracidad de la regla con la que medimos y somos medidos.
Todo eso no nos lleva más que a limitar nuestras infinitas posibilidades, no sólo como individuos dino como sociedad y, finalmente, como humanidad.
La competencia se asienta sobre el miedo, el compartir se asienta sobre el amor. ¡Así de grande es la diferencia!
Cuando le ganamos a otro, en realidad, no ganamos nada, sino que perdemos la posibilidad de enriquecernos, de expandir nuestro conocimiento y que el otro, a su vez, expanda el suyo, de trabajar y cooperar conjuntamente por un objetivo común que nos beneficiaria a todos y no sólo a uno. De hecho si es sólo uno quién se beneficia, no se beneficia nadie, ni siquiera ese uno, que se queda aislado con su ilusión de "ganancia".
Pasamos a vivir a la defensiva para que nadie nos quite eso que creemos ganado, encerrándonos cada vez más, confiando cada vez menos en el otro.
Compañero viene de compartir, lo demás es simple depredación. Así creamos el mundo en el que vivimos. Así nos hacemos responsables de cuanto vemos y padecemos.
Les enseñamos a nuestros hijos la competencia entre su grupo, necesitamos distinguirnos del resto y lo hacemos también a través de ellos perpetuando esta devastación atroz en la que estamos inmersos. Familia, hermanos, amigos, compañeros son palabras que pierden su sentido verdadero dentro de esta carrera absurda.
Nos hemos convertido en productos de marketing, nos vendemos, nos compramos, nos medimos. Somos máquinas de una enorme empresa insaciable y dejamos de lado nuestra humanidad.
Nos alejamos así de nosotros mismos, nos alejamos del amor en el que anhelamos vivir, nos encerramos en una trampa de miedo y pobreza y acabamos compitiendo, incluso, con nosotros mismos.
En todas las áreas nos manejamos igual, llevamos esa misma distorsión a todo cuanto manejamos, da igual, lo hacemos en el trabajo pero también en la pareja y en la religión.
El miedo nos empobrece y eso sólo puede llevarnos a una clara autodestrucción, como individuos y como humanidad.
Mi religión es mejor que la tuya, esta es la verdad, yo tengo razón, lo hago mejor... Todo lo hemos creado para competir, los equipos de fútbol, las marcas, los partidos políticos. Vivimos colgándonos etiquetas. Somos spónsores de otros menos de nosotros mismos. ¿Estás conforme con eso? No, no lo estás, porque esa necesidad de autoafirmarte en tus creencias (que a veces ni siquiera son tuyas), en tus posesiones, está cantando a gritos tu falta de seguridad en ti mismo porque no te has tomado el trabajo de conocerte, saber quién eres tu en verdad y no lo que te han dicho que eras o debías ser, darte la oportunidad de enamorarte de ti, no en un gesto de autocomplacencia egótica, no para distinguirte, si no para comprender mejor al otro ser humano con el que convives y compartes, para desarrollar la empatía, para compartir el amor que en realidad ya eres sin necesidad de poseer a nada ni a nadie, para derramar sobre el mundo los dones particulares que has venido a ofrecerle y con ello a ofrecerte a ti mismo a través de los demás.
El valor de cada ser no es medible en absoluto. Todos son exactamente igual de valiosos, cada uno en su particular aporte al gran conjunto.
Si sientes la necesidad de compararte con el ladrón o el asesino, busca al ladrón y al asesino dentro de ti, si no lo tuvieras no necesitarías distinguirte.
¿Cómo sería el mundo para nosotros si les enseñáramos a nuestras generaciones futuras, con la palabra y la acción, el valor de compartir?
Simplemente reflexionemos, en el fondo todos sabemos la respuesta.
¿Tenemos el coraje de vivir en el amor?
Para vivir en el amor debemos aprender a amar a la persona más importante del mundo para nosotros, nosotros mismos. Pero sin confundir Amor con soberbia, exigencia y distinción.
Las aves de rapiña lo hacen para buscar alimento, nosotros porque no sabemos jugar de otra manera.
Todavía estamos a tiempo.




Te invito a visitar mi web http://gabrielacollado.webs.com
¡Gracias por bendecir mi vida con tu lectura!


viernes, 21 de noviembre de 2014

Ganas de nada, tiempos de cambio


Las energías que están moviéndose en estos tiempo nos llevan a que salga, no sólo toda nuestra luz con fuerza, sino también toda nuestra oscuridad. Y es que somos ambas cosas y salen para que aprendamos a integrarlas en conjunto.
A su vez, hay cosas que deben morir en nosotros. No se trata de una muerte física, es el ego quien vive como una muerte el tener que deshacerse de todos los mecanismos que ha utilizado hasta ahora.
Cuando esa sensación que tenemos no llega a un deseo de dejar de vivir ni de quitarse la vida, sino más bien de una apatía hacia casi todo lo que nos rodea, hacia todo lo que antes parecía llenarnos, lo que está ocurriendo en realidad es un desprendimiento de una capa pesada que no nos está permitiendo volar, trascender hacia nuestra propia esencia.
Es como cuando el gusano se mete dentro del capullo y cree que va a morir pero en realidad está transformándose.
Toda transformación lleva consigo la muerte de un aspecto (¡o de muchos!) y lo vivimos como depresión, apatía, rabia inclusive. Se nos derrumban todos nuestros bastones, aquellos salvavidas en que nos apoyábamos hasta ahora.
El desapego no es algo que deba asustarnos, es más, es el camino para llegar a comprender que de lo único que debemos y podemos aferrarnos es de nosotros mismos, de nuestra esencia.
Comienza a generarse en nosotros una especie de vacío necesario para que pueda entrar lo nuevo y verdadero.
Puede que muchas veces hayas sentido que lo que la vida te muestra no es lo verdadero, es porque comenzamos a recordar la gran sabiduría que portamos como almas y ese recuerdo está presente en nosotros aun a nivel inconsciente. Finalmente lo que está sucediendo es que nuestra alma está invitándonos a soltar ya todo aquello que es superfluo, que no es la vida en realidad sino el modo en que hemos venido viviéndola hasta ahora.
Las emociones se nos revuelven, el ego quiere agarrarse a lo conocido pero no puede permanecer mucho tiempo en ninguna porque todo se le derrumba, puesto que sus viejos argumentos ya no nos valen.
Así que, antes que alarmarnos, simplemente debemos dejar ser lo que sea. Debemos dejarlo salir porque si nos resistimos el proceso se hará más largo y nos generará más sufrimiento.
Como el gusano, debemos dejar hacer a nuestro interior y observar con paciencia a ver qué viene después que será un renacimiento, seguro. La mariposa está a punto de volar.
Loa triunfos que  son triunfos para el ego y nada más, no para el alma, ya no nos llenan. ¡Nuestra alma nos está hablando! Eso no significa que debamos dejar de prestarle atención a nuestra vida cotidiana y a las cosas de este mundo, estamos viviendo en esta 3D y tenemos que aprender a equilibrar ambas cosas.
Con respecto a cómo hacer la transformación, en realidad nosotros no tenemos que hacer nada, pero sí acercarnos más a nuestra alma. ¿De qué modo? ¡PARANDO LA CABEZA!
Sería importante que reserváramos un espacio cada día para hacerlo, para meditar. No es cuestión de tiempo, con 10 minutos bastan y hay muchos modos de meditar y parar la cabeza aun en medio de nuestras actividades cotidianas. Es importarte ir a nuestro centro cada vez más,
Observar las emociones desde fuera, como ajenas a nosotros.
Nos dicen que es difícil parar la cabeza, en realidad no lo es, es otra creencia más; lo que hace falta es voluntad solamente. El primer día costará, el segundo menos y así...
Elegir dejar de ser víctimas de las circunstancias y las emociones y parar los juicios, principalmente los que nos hacemos a nosotros mismos. Por ejemplo: pensar que está mal lo que estamos sintiendo. No está ni mal ni bien, es parte del proceso. Recuerda que el pensamiento genera la emoción, si piensas “esto está mal”, vendrá una emoción acorde a eso. Recibe lo que sientes como si fuera un invitado, pregúntale que quiere decirte, dile que deberá irse, que solo puede estar poco tiempo e intenta no pensar en ello. Repite "me amo y me libero" y dile a la emoción y al pensamiento "te amo y te libero" y deja de enredarte en él.
Al observarnos de ese modo, aprendemos así a mirarnos de frente en lugar de huir detrás de una queja o una pataleta o de escondernos detrás de un miedo; eso al ego le molesta mucho así que no esperemos que colabore, por eso debemos estar más atentos que nunca y darle un tiempo a ese proceso que no durará mucho. No invites a los problemas a vivir a tu casa y a tu cabeza, es decir, no sigas pensando en ellos todo el tiempo porque les das poder.
Lo que suceda fuera sólo estará para ponernos a prueba en este proceso interior. Estamos aprendiendo a movernos en el nuevo lugar de nuestra alma y debemos equilibrarlo con lo que sucede fuera y eso ya es mucho! Así que tente paciencia, felicítate por los logros y los pequeños cambios que vayas haciendo, acompáñate, abrázate.
¡Vamos juntos, adelante!




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¡Gracias por bendecir mi vida con tu lectura!


Gabriela Collado: Terapeuta Holística