Gabriela Collado

Terapeuta Holística. Maestra Espiritual. Coach en Relaciones. Terapia PNL. Transgeneracional. Biodescodificación. Risoterapia. Reiki Master. Terapia Metamórfica. Registros Akashicos. Tarot Evolutivo. Canalizaciones. Terapias y Talleres Vivenciales (Presenciales y On Line). Conferencista. Seminarios Motivacionales.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Le llaman milagro



Los Elohim dicen que si te pierdes el presente, te pierdes el flujo de la energía de un polo hacia el otro. Están refiriéndose a lo que acontece a cada instante, lo que llamamos vida, porque en este instante, que es cada instante, no hay juicio, el juicio necesita de la variable tiempo para establecerse. Aquí y ahora, mirando dentro de ti, siempre hallarás la perfección. El cuerpo psíquico, físico y emocional se asienta en el tiempo, si quitamos la variable tiempo no hay problemas, no hay temores, no hay dolor. Pero ese mismo tiempo es el que te da la posibilidad de cambiar de percepción, cambiar el modo y el lugar desde el que observar las cosas. ¡Eso es! Te permite cambiar de lugar a tu observador y, si cambia el observador, cambia lo observado. Le llaman milagro.

De mi próximo libro "Cartas del Cielo"

⚜️ Anarel - Gabriela Collado

lunes, 25 de septiembre de 2017

Darse



Hay dos cosas que hacen que te sientas vacío después de darte; una es la espera de una recompensa, retribución o reconocimiento y la otra el abandono, el no darse a sí mismo.
Porque, de verdad te digo, que es imposible que no te llenes de aquello que das.

¡Buenos días gente!

⚜️ Maga — en El Retiro - Jardines del Buen Retiro de Madrid.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Somos red


Tal vez algún día nos demos cuenta de lo ridículo que es ver la separación de las cosas. Es que si veo a mi hermano como algo separado de mí, yo misma me sentiré separada de todo, como un punto solitario abandonado en el universo. Y eso es lo que hace que me sienta sola o incluso rechazada; lo cierto es que lo que estoy viendo y sintiendo es mi modo de entender la vida (que no necesariamente es el modo en el que funciona), o sea, que lo que veo es mi ilusión de separación.
Imagínate que no te gusta tu nariz, ¿te la arrancas? ¿Aprendes a vivir con ella? ¿La cambias por otra? Eso hacemos con nuestros hermanos, intentamos arrancárnoslos cuando no nos gustan, luego de insistir en esperar que cambien.
Todos y todo son manifestaciones de tu pensamiento, por más que los arranques de tu vida, aparecerán con nueva forma mientras no cambies tus pensamientos sobre quién eres.
Cuando te aceptes y te ames como eres, tus hermanos reflejarán para ti ese amor.
Tu vida es lo que tu piensas de ti.
Somos red, hijos del mismo Padre, no estamos solos si no sostenidos. Déjate querer.

¡Feliz tarde hermanitos!

⚜️ Maga

sábado, 16 de septiembre de 2017

Camino



Sé que el camino se hace caminando; que la respuesta es algo que viene después y hay que saber esperar para hallarla.
Nunca dejé de caminar por temor al camino; aún con miedo, y por esa misma razón, caminé para atravesar las tinieblas.

¡Feliz y agraciado día!

⚜️ Maga

viernes, 15 de septiembre de 2017

¿Qué es eso de que somos luz?



¿Qué es eso que tanto leemos por ahí de que somos luz?
Sí, somos luz, teniendo en cuenta que la luz transmite información y que, de acuerdo a la información que contenga, será la forma que adopte.
Nuestro ADN contiene la información que nos hace humanos y también divinos.
Esa información o luz alcanza cada molécula para transformarla.
Si se conoce bien el manejo de la energía, se pueden reordenar átomos y moléculas. Sabemos por ejemplo que pensamiento y palabra son energía y que con ellos moldeamos. Emoción es movimiento, también energía.
Entonces la información es luz, es energía. Somos luz, somos información; todo lo es y esa información puede transmitirse cuánticamente porque viaja a través de la luz, es decir sin tiempo; por eso puede sanarse, es decir, cambiarse el pasado o lo que creemos como pasado, porque la información es corregida (no borrada sino completada) en los archivos. La enfermedad es información distorsionada y la sanación es información reordenada, en coherencia.

Elohim, hermanos de la luz.

⚜️Anarel - Maga

viernes, 1 de septiembre de 2017

Cinismo o nobleza

Muros, Galicia, España. Foto propia.

Dijo don Alejandro Jodorowsky: Cuando tu intelecto no sabe amar, te conduce al cinismo.
El concepto de cinismo proviene del latín cynismus aunque tiene origen griego. El término permite hacer referencia a la impudencia, la obscenidad descarada y la falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables.
Cuando nos posicionamos sólo en el conocimiento corremos el riesgo de volvernos cínicos. No conocemos empatía y actuamos sin escrúpulos por un mero interés personal.
Sus opuestos son la nobleza y la sinceridad, atributos del amor que no necesitan de la razón para expresarse.
No sé cuánto puede durar en pie el castillo de un cínico, lo que sí sé es que, cuando se cae, al primero que aplasta es a él mismo.
Siempre estamos a tiempo de elegir amar. Aquí y ahora. Porque todo cuanto hagamos habrá de caérsenos encima.
Mejor que sea amor.

⚜ Maga

jueves, 31 de agosto de 2017

Entrar en bucle



Cuando alguien no puede resolver algo que verdaderamente le preocupa entra en un bucle de repetición que no lo deja escapar del tema. Cada vez que quiere hablar o hacer otra cosa, acaba hablando de lo mismo, de su problema, una y otra vez. 
Hay dos maneras de hablar de un problema, una es para no salir de él y otra es para, finalmente, salir de él.
Me he visto envuelta en esos bucles repetitivos más de una vez y, aun siendo consciente, no conseguía evitarlos; era como una especie de tornado que me absorbía y llevaba hacía donde quería, por eso acababa hablando siempre del mismo tema que me preocupaba o temía. Es por ese comportamiento tornado que lo llamo bucle. 
Cuando uno toma conciencia de ésto lo que debe hacer es evitar entrar en temas o situaciones bucle, que sabe que una vez allí dentro se enredará y le costará salir. He descubierto un modo, quizás el único válido y es el silencio. Cuando te veas hablando de lo mismo una y otra vez, calla o intenta hablar de otro tema. Es un acto de voluntad pura pero, hay que saber, que es el único que nos lleva a la liberación porque, a base de repetición, lo único que conseguimos es perpetuar el problema del que huimos o, incluso, hacerlo crecer. 
Depón las armas, deja de luchar con eso que te sucede, sea una injusticia, un dolor o un miedo; deja de huir de él o de intentar a toda costa encontrar una solución o de que alguien te dé una respuesta diferente; tan sólo haz silencio, deja de pensar y hablar de ello durante un tiempo, tal vez unas horas, incluso unos días, calla principalmente tu mente y, cada vez que el tema se presente en tu cabeza desplázalo con un "ahora no, tal vez luego" y así cada vez; verás como irá perdiendo fuerza a medida que vas centrándote en cosas más positivas para ti. 
Recuerda que, el hecho de que no hayas resuelto aún un problema, no es motivo para castigarte y dejar de disfrutar todo lo demás. 
Al fin y al cabo, no todo depende de nosotros aunque nos creamos imprescindibles.
¡No te atormentes!

<3 Maga

domingo, 9 de julio de 2017

Cuando alguien muere todos morimos un poco



Todos los días muere alguien, es muy cierto, como también lo es que cada día, todos morimos un poco. Pero no es lo mismo cuando nos toca vivir de cerca la muerte de alguien a quién hemos conocido, a quien hemos visto, aunque sólo sea una vez.
Antes de anoche murió alguien con quien compartí apenas unos días en un retiro budista hace algunos años. Pedro tenía dos años menos que yo y se lo llevó de la mano una caída fatal. Recordé aquellos días en Trets, cuando repetimos juntos Nam Mioho Rengue Kio frente a un gohonzon, y me sentí triste.
Hace pocos días, también lloraba por la partida de alguien a quien había querido mucho.
Por regla general la muerte no es algo que me afecte especialmente; quiero decir que mi relación con ella ha sido siempre bastante natural; para mí la muerte siempre ha sido una parte de la vida y sé que ese ser no desaparece si no que se transforma y emprende un viaje con un nuevo rumbo. Así fue cuando presentí la muerte de mis abuelos, cuando despedí a mis padres.
Hoy me levanté pensando por qué la noticia de éstas dos muertes me ha movido algo más de lo habitual, por qué las muertes más cercanas nos afectan más que otras. No hablo de la persona que amas o aquella con la que vives, me refiero a cuando lloramos la muerte de alguien no tan cercano a nuestra vida, a nuestro día a día.
Lo que me respondí fue: la identificación. Nos identificamos con aquello que miramos y aquello en lo que nos miramos por eso nos afecta más la muerte de aquellos con quienes compartimos o hemos compartido parte de nuestra identidad. Podría, incluso, tratarse de alguien a quien no hemos visto jamás en persona pero que nos ha despertado mil y una emociones, como un cantante, un actor o nuestro ídolo del deporte. Aquellos seres con los que compartimos emociones, creencias, lugar, edad; todo lo que hace que nos digamos en ese momento "podría haber sido yo", porque si nos hemos visto reflejados con una parte de su vida, o un aspecto de ésta, también podemos ver una parte nuestra en su muerte.
Empecé diciendo que todos los días morimos un poco, porque cada día nos transformamos, porque el río que vemos no es el mismo río nunca aunque lo parezca y porque, cada ser que parte de este plano y con el que hemos compartido un trozo de nuestra conciencia, también se lleva parte de ese trozo aunque también nos deja algo de sí que nos transforma.
No soy la misma que antes de ayer ni seré la misma que mañana; la muerte de estas personas me recuerda que debo vivir esta vida ahora sin perder más tiempo teniendo miedo.
Creo que todos pactamos cuándo y cómo llegar a este mundo y también cuándo y cómo irnos de él, que son pasos naturales e ineludibles de la vida. Creo que si hemos elegido estar aquí y ahora es para experimentar la conciencia en todas su formas. Creo que cada par de ojos en los que me he mirado reflejan una parte de mí y que, cuando esos ojos se cierran, se va con ellos; tal vez por eso duela un poco más. Creo que el mejor honor que podemos hacerle a la muerte de otro ser es llenarnos de vida.
Sé que cuando lloro la partida de alguien no lloro por su muerte, porque es luz que vuelve a la luz, amor que regresa al origen.
Por todos aquellos trozos de nuestra vida que debemos dejar partir, aquello a lo que debemos dejar morir para poner nueva vida en su lugar. Por los seres que nos han transformado en lo que somos y que ahora se han transformado en luz. Aquellos que solo se han adelantado a nuestro viaje y que nos esperan al otro lado para seguir jugando a un juego nuevo, para seguir creciendo, para seguir amando.
¡Carpe diem amigos!

Maga

lunes, 3 de julio de 2017

¿Un cuerpo iluminado?

 
 
Muchas veces cuando hablamos de conciencia o meditación tenemos la idea de algo “espiritualoide” que nos eleva por encima de nuestro cuerpo y, en el peor de los casos, por encima de los demás.
Creemos que la conciencia o iluminación es algo que sucede allá arriba separado de nostros y tendemos a ignorar o rechazar a nuestro cuerpo o al ego que lo representa. Quizá por términos como el de ascención es que nos hemos imaginado que alcanzar la iluminación era algo como esas imágenes de Jesús o la virgen María elevándose hacia los cielos. En realidad la ascención sucede con el cuerpo y no es que nos elevamos de la Tierra sino que nos elevamos con la Tierra. Lo que se eleva es nuestra vibración energética y nuestro cuerpo es energía y, así, se expande nuestra conciencia (todas ellas). Es en verdad un proceso, más que de subir, quizás de bajar lo espirtual al cuerpo, en lugar de mantenerlo separado como algo sagrado que no podemos mezclar. Otro modo correcto de decirlo sería el de despertar a la divinidad que anida dentro de nuestro cuerpo.
Quiero aclarar que con el término “espiritualoide” me refiero a algo que pretende ser espiritual pero que es sólo una fachada construida por la mente y su idea de cómo debería ser o aparentar estar iluminado.
He conocido a algunas personas que aún creen que meditar es sentarse a pensar y otros muchos que han entendido bien la teoría de la ascensión pero se les ha quedado en algo meramente mental. Entender no es comprender y comprender implica atender a todos nuestros sentidos y cuerpos.
Seguramente por eso a mucha gente le cuesta comprender el concepto de que Dios está dentro de sí mismos. Imaginan a un Dios tan puro y sagrado que no puede mezclarse con lo denso y bajo de un cuerpo lleno de necesidades.
Yo misma tuve que aprender a estar en mi cuerpo (y me llevó mi tiempo debo admitir). Primero daba demasiada importancia a lo mental, luego a lo emocional y finalmente le llegó el turno al cuerpo a fuerza de llamadas de atención sintomáticas no sólo en mi cuerpo físico sino también en la representación de todo lo que refleja la necesidad de estar anclado a tierra y conocer el movimiento de las energías materiales como, por ejemplo, el dinero. Sin embargo ha sido un proceso que permití que fuera de modo natural, no forzándome a escuchar a una u otra cosa.
Lo que en verdad sucede es que estamos tan inmersos en nuestra mente que hemos desconectado de nuestro cuerpo y, por eso, éste no tiene más remedio que manifestarse a través de síntomas y enfermedades.
Así es que los términos conciencia, meditación e iluminación incluyen a nuestro cuerpo. Meditar es bajar al cuerpo, conectar con su centro, es tomar conciencia de mi Yo Soy completo. Se trata de alcanzar una coherencia y una unidad de todos nuestros cuerpos y/o conciencias. Mi conciencia del Ser puede tener muy clara una experiencia por la que estoy atravesando y saber que tengo la fuerza para atravesarla, pero mi conciencia humana, al ser más densa y estar inmersa en un mundo físico y condicionado, necesita otro tiempo para procesarla. De mi depende que aprenda a escuchar todos mis cuerpos y mantenga el equilibrio, sin rechazar a ninguno. Todas son herramientas que constituyen un todo. Imagina cómo sería usar el martillo para todo.

Gabriela Collado

sábado, 1 de julio de 2017

No te quedes con la sensación de haber dado poco

 
Buscamos la luz allí afuera, allí arriba. Buscamos comprender lo grande, desentrañar el Universo. Cuando, en verdad, la luz está aquí mismo, en lo pequeño, en amar con todas nuestras fuerzas, todo cuanto podamos, todo el tiempo.
No te quedes con la sensación de haber dado poco. Dalo todo, sin medida y así no habrá modo de equivocarse. Uno nunca se equivoca cuando ama. Quizá sí se equivoca cuando lo hace esperando algo a cambio.
Probablemente la vida no espere a que te atrevas, a que sientas que estás preparado, a que te encuentres seguro. Las personas menos. Tal vez ya no estén allí cuando dejes de temer, cuando acabes de pelearte contigo mismo. Nada de eso tiene sentido, salvo el amor. Lo único que en verdad importa es lo que das. Porque cuanto más des, más sentirás que has recibido.

¡Gracias por estar y por enseñarme tanto cada día!


Maga